¿Qué es el cine?

 

Claudio Sánchez / Crítico e investigador

A hora que ya estás aquí, me pregunto cómo explicarte qué es el cine. Esta pregunta es el título de uno de esos libros capitales dentro de cualquier referencia sobre lo cinematográfico, y fue escrito por André Bazin, Qu´est-ce que le Cinéma fue su título original y se publicó en París. 

Sin embargo, no es de este libro que quiero hablarte. En las respuestas que busco para explicarte lo que siento que es el cine, encuentro una que me permite reflexionar más profundamente sobre el hecho mismo de lo cinematográfico: el cine es uno mismo.

Las películas son una de las formas más contundentes de conocer sobre el otro, y son también —quizás todavía más intensamente— la forma más rotunda de enfrentarse a un espejo.  Es la pantalla la que te devuelve la imagen, no la que crea la imagen, es decir, lo que uno ve en la pantalla es un mensaje que está destinado a ser completado por aquello que uno conoce, y esto es aquello que ya se ha visto. Si bien el cine es un generador de imágenes, es el espectador quien las completa, quien las hace propias. El cine por sí mismo es un ente incompleto, el cine es el espectador.  El cine, mi querida Catalina, es usted, somos todos.

Desde el momento en el que existe una mirada propia, aquella que puede ver una pantalla de un modo particular, que es también una consecuencia de ciertos elementos muchas veces ajenos al propio hecho cinematográfico, que más bien tienen que ver con cuestiones como el lugar desde donde vemos o lo que conocemos antes de ver, es que el espectador se vuelve el cine. 

¿Cuál es la mirada propia? Una vez más una pregunta compleja, difícil. No es necesario crearla, es más bien cuestión de reconocerla. La mirada propia está asociada con la experiencia propia. Nadie verá del mismo modo tal o cual cuestión si no tiene la misma relación con determinado hecho. La mirada y la forma de mirar están sujetas a otro tipo de fenómenos que tienen que ver con la experiencia. Las formas de ver el cine son tan particulares como cada uno de nosotros podemos ser. Estas formas son únicas. 

Por eso es tan importante ver el cine, porque cada uno de sus discursos se nutre desde la mirada individual. Nunca será lo mismo ver una misma película en Moscú o en Camiri. Cada una de estas miradas están formadas en pluralidades que no necesariamente coinciden, por eso no existe un tipo único de cine, existe el cine del espectador, el cine es uno mismo.

Es en este ejercicio (el de ver las películas) en el que descubrirás que el cine lo hace quien lo ve. No se puede cambiar el cine, decía Luis Espinal, pero se puede cambiar al espectador. Cuando sepas que el cine existe, y tu mirada sea tuya en función de lo que vayas a vivir, entonces podrás saber qué es el cine.

El tiempo te permitirá nacionalizar el cine, verlo desde tu país, poder pensar desde donde estás en lo que ves, y hacer del cine un instrumento. No creo que se trate de una cuestión definida como “el cine por el cine”, sino que se trata de “el cine en función de…”. Ya descubrirás en el camino de qué se trata todo esto. Despertarás una mañana con la necesidad de seguir descubriendo en una pantalla la diversidad de un mundo que podrás descubrir desde lo cinematográfico. Alguna película será la que pueda conmoverte del mismo modo que sólo la naturaleza puede hacerlo. Es en esta artificialidad de la puesta en escena que de seguro encontrarás el más profundo y complejo sentimiento, y frente a la pantalla podrás decir una vez más: “gracias a la vida”, del mismo modo en el que cantó Mercedes Sosa una canción de Violeta Parra que la compuso en La Paz. Espero, Catalina, que estas líneas te ayuden a entender qué es el cine.