El estatuto migratorio creará un área andina de libre circulación de personas

 

Entrevista: Clarems Endara Vera (Director general de la Secretaría General de la CAN)

Desde diciembre de 2018, Clarems Endara Vera asumió como representante de Bolivia en la Comunidad Andina de Naciones (CAN), organismo que este año cumple 50 años. El embajador habló con Democracia Directa sobre la agenda de trabajo que se cumplirá.

¿Cómo asumió esta responsabilidad de representar al país en la Comunidad Andina de Naciones?
Asumí con mucho respaldo de la Cancillería y del propio presidente Evo Morales; era algo que se había decidido hace algún tiempo, pero estábamos esperando el momento oportuno para que pueda concretarse. La CAN es un mecanismo de integración, el más fuerte de la región y el único que tiene normas de carácter supranacional e integra absolutamente todos los temas. 
La institución está a punto de cumplir 50 años, por eso tenemos una agenda bastante fuerte como Bolivia, que asumirá la presidencia de este bloque a mediados de este año.

¿Cuáles han sido las primeras tareas que usted cumplió una vez que se hizo cargo de la representación?
La CAN tiene una cúpula dirigida por un secretario general (Jorge Hernando Pedraza Gutiérrez, de nacionalidad colombiana); hay tres direcciones generales, de una nos encargaron la responsabilidad y tiene que ver con la administración del comercio, para buscar el acceso a los mercados, tema sanidad agropecuaria, calidad y obstáculos técnicos del comercio exterior. Eso quiere decir que bajo mi responsabilidad se encuentra el poder velar porque se cumplan los objetivos del marco andino en estos temas en particular.

Me reuní con los equipos que me acompañan y hay personas con mucha especialidad y capacidad técnica altamente cualificada con quienes nos pusimos al día en todos los temas que la CAN lleva a cabo. 

Pude participar en el cierre de uno de los proyectos más grandes que ha tenido este bloque hasta el momento: el Proyecto de Integración Regional Participativa en la Comunidad Andina (Inpandes), que cuenta con la cooperación de la Unión Europea (UE). Éste ha involucrado proyectos realizados de manera binacional en el área andina, por ejemplo la preservación de la semilla de papa, facilitación de mecanismos en frontera, integración productiva en el marco del café, que se produce en el norte de Bolivia.

Como parte de este proyecto, en 2018 se inauguraron las plantas potabilizadoras en Huarina, Chua Cocani y Huatajata, esta oportunidad permitió que los productos sean presentados en diversos eventos, lo que muestra una plena actividad y bastante intensa. Además, esto condiciona para interiorizarse en todos los temas que hacen a nuestro trabajo.

¿Cuáles son los acuerdos más importantes que tiene la CAN?
Trabajamos más de cinco años en el cargo del Viceministerio de Comercio Exterior de Integración de la Cancillería del Estado. La tarea era buscar una apertura inteligente de mercados, quiere decir: precisar a qué mercados podemos entrar en negociación, ya sea recíproca, búsqueda en la reducción de aranceles, haciéndolo por nuestra cuenta o utilizando las preferencias comerciales que tenemos de acuerdo con cada uno de los sistemas. Ello nos permitió concretar la entrada sin aranceles de determinados productos, como el aceite esencial de limón a Estados Unidos, la quinua y la leche a México; si bien no cobran aranceles, era necesario que efectivicemos su ingreso. Las primeras ventas de madera y de carne se concluyeron en 2018 a Cuba después de tantos años de tener una amistad y la cercanía política con ese país.

Con El Salvador se logró que el Canciller firme un acuerdo de alcance parcial que liberaliza la mayor cantidad de aranceles de los productos que estamos autorizados para exportar a Centroamérica y utilizar a este país como un eje de distribución, pero también aprovechar los acuerdos que tiene, tanto con Europa como con Norteamérica y Asia. Es una plataforma muy interesante para hacerlo.
En el tema de la Unión Europea, pasamos prácticamente todos los exámenes para gozar de preferencias arancelarias; al igual que el mercado asiático y el ruso, que fue parte de nuestra atención y logramos asistir a la primera feria de importación (en China noviembre de 2018) y cerrar acuerdos muy importantes para la exportación de quinua. Recientemente se cerraron acuerdos sobre la soya y café, y estamos a un pasito de conseguir que se nos autorice la exportación de carne a China.

Se hizo una agenda amplia, una apertura inteligente de mercados que nos permite aprovechar lo que tenemos en excedente para exportación, conseguir buenos precios en los mercados internacionales, pero a la vez proteger nuestra industria nacional. Esa combinación suele ser bastante complicada, esperemos que todas estas tareas sean llevadas en la misma línea con la nueva autoridad del Viceministerio de Comercio Exterior e Integración (Benjamín Blanco).

Con la autoridad vamos a generar confianza en el sector productivo y aprovechar los mercados internacionales.

¿Cómo se encuentra Bolivia en ese contexto?
La recesión económica de los últimos cuatro años ha hecho que todos los países que son grandes compradores de insumos y materias primas restrinjan las compras o paguen menos, obviamente eso afectó mucho a los países exportadores de materia prima y Bolivia no está exenta de ello; sin embargo, el dinamismo generado a nuestra economía —que tiene un motor mucho más grande como el consumo interno y el propio comercio internacional— fue el freno que evitó el impacto y la crisis no se la sienta tan fuerte como en otros países.

Esa situación nos sitúa como un país bastante sólido, hablando económicamente, en la región. Se sigue destacando en todos los ámbitos el crecimiento que tiene Bolivia. Esa forma inteligente que tiene de manejar la economía, depender específicamente de un rubro o materia prima. Sin llegar lejos, los países vecinos dependen mucho sólo de sus exportaciones y obviamente una fluctuación del comercio internacional les afecta directamente. 

En el país se hizo un equilibrio bastante interesante y eso permitió que nuestra economía sea sólida. Si tomamos en cuenta el potencial que tenemos en exportaciones, obviamente es una ventana muy grande para seguir creciendo económicamente. Más allá de los proyectos grandes que se tengan determinados en la Agenda Patriótica, como el energético, el intercambio de electricidad con los países vecinos, contamos con un potencial con inversión que debe ser trabajada y convertirla en uno de los pilares para que nuestra economía siga sólida.

¿El mercado internacional está abierto para productos bolivianos?
Es lo que se ha demostrado. En primer lugar, Bolivia no ha cerrado ninguna puerta con ningún país, incluido Estados Unidos, que además se convirtió en un mercado bastante constante y en crecimiento.

Lo principal es determinar qué queremos. Tener mercados que nos puedan comprar no sólo productos de materias básicas, sino donde podamos introducir productos que ya tengan algún proceso de manufactura y eso se trabajó en todo este tiempo. 

Hemos logrado mantener nuestras relaciones económicas y comerciales con la Unión Europea, con Estados Unidos y empezar a ver el mercado asiático, que obviamente es la nueva tendencia, y no podemos estar fuera de ella, pero como digo es una apertura inteligente de mercado.

Hay que reconocer que el sector productivo necesita fortalecerse más, nuestras empresas requieren tener mucho más músculo para entrar a competir de igual a igual con otros mercados. Entretanto, hay que hacer aperturas que nos permitan tener unilateralmente ventajas, no abrirlas todavía en nuestro caso; es decir, no entrar en una competitividad dentro de Bolivia hasta que podamos tener ese músculo necesario para seguir creciendo.

¿Eso dependerá de la coordinación con los empresarios privados?
Indudablemente; el Estado es el que pone las pitas y los empresarios privados los que deben hacer la carrera. 

Tenemos empresas públicas, pero los privados son los que coaptan (proporcionan) la diversidad de áreas económicas y comerciales para poder exportar nuestros productos, generan mano de obra, incentivan el crecimiento de la tecnología dentro de sus industrias y eso hace que la economía crezca internamente; por lo cual, la apertura de todos estos mercados la coordinación que se tuvo con el sector privado ha sido esencial para lograr estos acuerdos.

No resulta el mejor acuerdo del mundo si no se cuenta con el conglomerado empresarial que vaya a utilizar el convenio.

¿Las oleaginosas son el principal producto que tiene Bolivia para la exportación? 
La soya y sus derivados son los productos más importantes, pero hay que tener en cuenta que tenemos grandes potenciales como la castaña del cual somos el primer exportador en el mundo. 

Vamos a tener una buena tendencia con la chía y amaranto, por los cuales se tienen muchas ofertas en el exterior; también está la quinua (primeros en exportar quinua orgánica), aunque por quinua convencional nuestros vecinos son más eficientes, pero hay productos seleccionados con los cuales podemos alcanzar algún nivel bastante interesante de competitividad.

¿Hay posibilidades para que la CAN, como bloque, negocie con la Unión Europea un acuerdo comercial y no deje a los países solos?
Si nos remontamos al año 2007, cuando empezamos a negociar un acuerdo de asociación entre la CAN y la Unión Europea, había un mandato claro: que la negociación sea de bloque a bloque. Posteriormente Colombia y Perú consiguieron que ese mandato de la Unión Europea se adecúe a un mecanismo progresivo llamado Acuerdo Multipartes; es decir, el mismo acuerdo con otro nombre y otro mecanismo mediante el cual ambos países lo ponen en vigencia y queda abierto para Ecuador y Bolivia; Ecuador lo puso en vigencia y sus balances son positivos.

Lograron exportar más a la Unión Europea, no le ha creado un desbalance comercial y por ello se encuentra abierto para que Bolivia pueda ser parte de éste. La intención es que el acuerdo termine siendo suscrito entre ambos bloques.

El pedido del presidente Evo Morales es firmar acuerdos de complementariedad que permitan el desarrollo de Bolivia y eso habla de una apertura inteligente de mercados; por lo tanto, habrá que explorar (creo) desde los mismos despachos en la Cancillería y los que tengan comercio en Bolivia,  ver si es conveniente avanzar bajo ese esquema o modelo o cuáles serían las excepciones que podría solicitar Bolivia.

¿Qué proyecta la CAN para los próximos años?
La CAN siempre va a ser el ámbito en el cual todos los países se sienten a dialogar sobre sus temas comunes que están relacionados a incrementar la integración, la libre circulación de personas, bienes capitales, facilitar el tránsito de carta y otros.

En su relacionamiento externo, lo que hace la CAN es pedir mandatos específicos a los cancilleres en sus reuniones. Entonces es un tema que se agendará en la próxima reunión de ministros de relaciones exteriores que será previa a la cumbre de presidentes para festejar los 50 años de este mecanismo de integración donde esperemos que se pueda dar un impulso concreto en el sentido de poder relanzar las acciones de la CAN hacia otros bloques.

¿Cómo observa a los demás bloques regionales en la perspectiva de mejorar el relacionamiento entre los países?
Tenemos en Latinoamérica una variedad de bloques de integración (Mercosur, Unasur, ALBA-TCP entre otros), muchos de ellos alcanzaron una profundidad interesante en su intercambio comercial, en su institucionalidad también, muy variados todos ellos, desde los más técnicos hasta lo más políticos o hacia lo más prácticos, como puede ser el tema de la Alianza del Pacífico en los últimos tiempos. Sin embargo, creo que no hay que perder el horizonte, hay un mandato dentro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que es que todo el consorcio de países de Latinoamérica y el Caribe empiecen a buscar convergencias; es decir, tratar que los bloques de integración no estén repitiendo sus tareas en su interior en la búsqueda de una regionalización. 

La CAN tiene un mandato para avanzar y converger entre los bloques. Se han hecho prácticas interesantes a la espera de que la Celac vuelva a convocar y poder juntar todo el trabajo que tenemos.

Recordemos que un marco de acuerdos comerciales lo tiene la Aladi (Asociación Latinoamericana de Integración), que podría ser un centro regulador, sino, de conjunción para buscar las cosas comunes y que los bloques sean más eficientes.

El tema migratorio está en agenda, Bolivia tiene una posición que es eliminar los muros y consolidar la ciudadanía universal ¿cómo piensa encarar ese tema a nivel de la CAN?
En la CAN hay un proyecto interesante que es el estatuto migratorio que intenta que todos los países se abran a los mecanismos y buscar mayores ventajas para los propios ciudadanos andinos. Estamos hablando de la migración peruana, colombina, boliviana y ecuatoriana que circula entre los cuatro países en la búsqueda de mejorar sus condiciones de vida. Este estatuto está en discusión año y medio, esperamos que los países se pongan de acuerdo para poder hacer un lanzamiento y ese será uno de los principales logros que se podrá anunciar en la cumbre presidencial. Ello permitirá generar un área andina donde exista la libre circulación de personas sin ningún tipo de restricciones y sobre todo respetando las garantías que se tiene como seres humanos.

¿Cuándo se realizará la cumbre de jefes de estado de los países miembros de la CAN?
Hay una fecha aproximada para el mes de mayo que está a cargo de la presidencia protémpore que es Perú. Entiendo que está en consulta hacia los otros países teniendo en cuenta los 50 años que va a cumplir este bloque regional. Entiendo que existe la predisposición de los presidentes para poder hacer esta reunión.

Perfil

  • Licenciado en Derecho por la Universidad Mayor de San Andrés.
  • Magíster en Negocios Internacionales por la Universidad del Rey Juan Carlos y obtuvo el título de Negociaciones Internacionales de la Universidad de Barcelona, España.
  • Exviceministro de Comercio Exterior e Integración.