Evo, el presidente que nació del pueblo

Foto: Archivo
El presidente Evo Morales.

 

Gonzalo Pérez Bejar / Especial 13 años de Revolución

Nacido en la comunidad de Isallavi, cantón Orinoca del departamento de Oruro, Evo Morales fue el segundo de tres hermanos. Pasó su niñez en la pobreza y sintió el sufrimiento de la familia campesina en el duro altiplano. Ahí se formó el gobernante que nació del pueblo.
Sus padres fueron Dionicio Morales y María Ayma, quienes, a pesar de la pobreza, supieron inculcar en el pequeño Evo principios morales que no se los enseña en la escuela o la universidad.

De niño conoció el sufrimiento que significa viajar largas distancias para conseguir el sustento. Lo hacía con su papá, que realizaba esos periplos para intercambiar alimentos.

“Todo lo que sé, lo aprendí de mi familia, de mi comunidad, sobre todo los principios y la lucha sindical en el Chapare”, sostiene Evo Morales en su libro autobiográfico Mi vida, de Orinoca al Palacio Quemado, escrito por el periodista y actual gobernador de Cochabamba, Iván Canelas.

De niño logró conocer a su abuelo Mariano y su fallecimiento le causó una profunda tristeza.

Compartió muchas experiencias con su papá Dionicio Morales, de quien cuenta fue el primero en su pueblo en comprar una radio y regalarle un juego de ajedrez.

En el libro, Morales recuerda que en uno de los varios viajes que realizó se quedó solo al cuidado de sus llamas y lo único que hizo fue llorar al lado de su perro Trébol.

Cuenta lo duro que fue viajar a la Argentina para trabajar en la zafra y cómo aprendió a tocar la trompeta y jugar al fútbol.

En 1979 fue al cuartel y le tocó servir en el Regimiento Ingavi. Relata que fue destinado a los Yungas para desbloquear y ahí fue testigo de la violencia militar que se ejercía.

Cuando retornó a Orinoca le escuchó decir a su papá que “había que comprar otras tierras, porque en el altiplano nunca se va a progresar”. Es así que deciden trasladarse al Chapare, donde compran tierras para trabajar.

Ese cambio de destino le permite hallar su verdadera vocación: el servicio a la sociedad; primero como secretario de Deportes y luego como secretario ejecutivo de la Federación del Trópico, pero antes tuvo que lidiar con dirigentes cocaleros que estaban vinculados con las dictaduras de René Barrientos Ortuño y Hugo Banzer Suárez.

En su primera disputa sindical identificó dos posiciones políticas, por un lado su Frente Amplio de Masas Antiimperialistas y los que respondían al pacto militar-campesino.

A partir de ello empezó la lucha por la defensa de los cultivos de hoja de coca y en contra de la agresión del imperialismo.

Todos los días luchó contra la erradicación de los cultivos de hoja de coca, lo que le costó innumerables arrestos y golpizas de las fuerzas policiales y  militares que obedecían órdenes de las autoridades de Gobierno y de la Embajada de Estados Unidos.

La respuesta de los productores de la hoja de coca —cuenta— fueron los palos y piedras, y como medida de protesta el bloqueo de caminos para enfrentar a la “opción cero” impulsada por el gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).

Toda esa lucha se volcó a la creación del Instrumento Político, es así que las organizaciones sociales fundan el MAS-IPSP. En las elecciones generales de 2005 logró el 53,74% de los votos y con ese respaldo inició una gestión que ya cumple 13 años.

Creación del instrumento político para tomar el poder

En la época en que la Embajada de los Estados Unidos acusaba a los productores de hoja de coca de ser narcotraficantes, se llevó a cabo el primer congreso del Instrumento Político de Tierra y Territorio. En la cita, que se realizó en marzo de 1995, se estableció que “mientras nosotros no seamos poder político, nunca conseguiremos nada, seguiremos esperando como hace 500 años. Nosotros mismos debemos gobernarnos creando un instrumento político para los bolivianos”.

Muerte de Dionicio

“Mi papá murió en Orinoca (...) fue tanta la pena y el dolor que tomé la decisión de renunciar a todos los cargos sindicales”.

Lucha de mujeres

“Después de haber visto a las mujeres luchar tanto, los dirigentes varones ahora reconocen el aporte y heroísmo de las compañeras”.

Primer viaje

“Mi primer viaje fue en 1989 (...) Fuimos a Bélgica, Francia y Suiza (...) Cuando llegamos a Bruselas las organizaciones nos fueron a esperar”.