Bolivia demostró al mundo que nació con mar y la CIJ abrió la vía para dialogar con Chile

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Juan F. Cori Charca / Especial 13 años de Revolución

Luego de cinco años, el 1 de octubre de 2018, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) juzgó que Chile no contrajo la obligación de negociar un acceso al océano Pacífico como lo demandaba Bolivia desde que acudió a ese tribunal el 24 de abril de 2013.

Sin embargo, la sentencia no “puso fin” al centenario reclamo marítimo de Bolivia e incluso abrió la puerta a un diálogo “de buena vecindad” que La Paz y Santiago deben alentar, y ello también posee un carácter vinculante y obligatorio.

Ambos argumentos tienen su sustento en el dictamen del 1 de octubre de 2018 y en la declaración que adjuntó al fallo el presidente de la Corte, Abdulqawi Ahmed Yusuf. 

El agente de Bolivia en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Eduardo Rodríguez Veltzé, destacó esos aspectos, sin marginar la decisión que asumió el tribunal —12 de 15 jueces— de rechazar la demanda boliviana y que tuvo su impacto en la población, en el Gobierno y en el equipo jurídico que él lideró.

“Hemos sufrido todos. Yo he sido el primero en admitirlo y el contraste para nosotros ha sido grande, pero también se ha abierto una línea de entendimiento del fallo que la ha señalado la propia Corte, no solamente un par de párrafos, sino en la declaración del propio presidente que se anexa al fallo”, afirmó Rodríguez Veltzé en una entrevista que concedió a radio Erbol el 9 de octubre de 2018.

En efecto, el presidente del principal órgano judicial de las Naciones Unidas señala en su escrito —párrafo 8— que, si bien el rechazo a la petición de Bolivia “puede satisfacer la función judicial de la Corte”, no “puede poner fin a las cuestiones que dividen a las partes o eliminar todas las incertidumbres que afectan sus relaciones”.

En consecuencia, Yusuf apunta que “no es inapropiado, en estas circunstancias, que la Corte llame la atención de las partes sobre la posibilidad de explorar o continuar explorando otras vías para resolver sus controversias en aras de la paz y la armonía, entre ellas (véase el párrafo 176)”, anotó el agente boliviano.

En efecto, el párrafo 176 del dictamen refiere que “no obstante la conclusión de la Corte, no debe entenderse como un impedimento a que las partes continúen su diálogo e intercambios en un espíritu de buena vecindad para atender los asuntos relativos a la situación de enclaustramiento de Bolivia, solución que ambas partes han reconocido como un asunto de interés mutuo. Con la voluntad de las partes, se pueden llevar a cabo negociaciones significativas”.

Y a ello, el presidente Yusuf agregó, en el párrafo 11 de su declaración, que “la Corte ha jugado y sigue desempeñando un papel importante en el universo de solución de controversias entre Estados. Incluso cuando los procedimientos judiciales no resuelven definitivamente las diferencias entre los Estados, permiten a las partes reunirse en un solo lugar, exponer sus opiniones respectivas sobre el tema de la controversia, dejar constancia de los antecedentes de sus relaciones polémicas, y para volver a participar en un diálogo que puede haber estado congelado durante años. En ese sentido, el trabajo de la Corte facilita la solución pacífica de controversias más allá del ámbito de lo estrictamente jurídico” (traducción no oficial).

Nueva etapa

Basado en los argumentos de la Corte, el secretario general de la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima, Silala y Recursos Hídricos Internacionales, Emerson Calderón, indicó que la sentencia de la Corte no cierra la causa marítima ni obstaculiza el diálogo entre Bolivia y Chile.

“Bolivia mantiene invariable su demanda y no ha perdido nada, por el contrario creemos que hemos dado un paso importante en el reconocimiento internacional de la existencia de la controversia relativa a la situación de enclaustramiento del país, que si bien para la Corte no tiene carácter jurídico, pero sí existe, y la solución es posible con la voluntad y en el espíritu de buena vecindad”, afirmó.

Amparado en la sentencia, el 9 de octubre de 2018, el presidente Evo Morales envió una carta a su similar de Chile, Sebastián Piñera, con el fin de “reiniciar el diálogo para atender los asuntos relativos a la situación de enclaustramiento de Bolivia y todos aquellos referentes a una relación de buena vecindad y que han sido reconocidos por ambas partes como de interés mutuo”.

Si bien hasta el momento no se obtuvo una respuesta, el 1 de enero de 2019, Morales y Piñera sostuvieron un encuentro informal en Brasil.