Vaca Muerta: el negocio millonario de las empresas petroleras en Argentina

Foto: Archivo
Una vista aérea del campo hidrocarburífero que tiene grandes volúmenes de gas.

 

SPUTNIK

El Gobierno de Argentina descartó modificar el esquema de incentivos a las empresas que extraen gas de Vaca Muerta, el principal yacimiento del país. Las firmas analizan ir a la justicia y reducir inversiones, y el Ejecutivo da marcha atrás en la posibilidad de ofrecer beneficios a nuevas compañías. ¿Puede además trasladar el costo a los usuarios?

Ubicada en la Patagonia, Vaca Muerta es la segunda reserva de gas no convencional y cuarta reserva de petróleo no convencional en el mundo. La actual administración del presidente Mauricio Macri ha puesto muchas fichas en su explotación como un recurso para dinamizar la tormentosa economía del país, incluso a través de subsidios a las empresas que inviertan en el proyecto.

Ahora, debido a la corrida cambiaria y las limitaciones presupuestarias, el Gobierno argentino confirmó que los millonarios subsidios que reciben las principales empresas productoras de gas en el yacimiento de Vaca Muerta se limitarán al volumen previsto originalmente, a pesar de que todas produjeron excedentes.

Tecpetrol, subsidiaria de la compañía Techint, la empresa con mayores extracciones (más del 70%) y, por tanto, la que recibe los mayores aportes estatales, amenazó con entablar acciones legales, con millonarias pérdidas potenciales para el erario público. Su producción (17,5 millones de metros cúbicos por día) duplicó lo estimado (8,5 MMm3/d), y el gas no convencional que esté por fuera del cálculo se pagará con un precio sin estímulo.

La Resolución 46 fue firmada por el exministro de Energía Juan José Aranguren en 2017 y establecía que a las empresas que presentaran proyectos de producción incremental en la cuenca de Neuquén se les reconocería un precio diferencial. A fines de 2017, el Gobierno validó ocho proyectos y dejó en estudio otros ocho, que finalmente fueron descartados ayer de la posibilidad de acceder a estos subsidios.

“En ese programa, para los años 2018 a 2021, iba a regir un precio estímulo que estaba en línea con lo que es el precio de paridad de importación. Resulta que la resolución no establecía ningún límite volumétrico como techo, que es lo que alega Techint”, explicó a Sputnik Gustavo Lahoud, experto en Relaciones Internacionales y asesor legislativo en Energía y Política Exterior.