Una iniciativa para el diálogo y no para la guerra

 

Después de las movilizaciones del fin de semana en Venezuela, en las que el chavismo demostró su fortaleza y la oposición reveló su subordinación a Estados Unidos (su marcha estaba llena de banderas con las barras y estrellas, y era encabezada por una Estatua de la ‘Libertad’), entramos en una semana clave para la paz en el hermano país sudamericano.

Por un lado, la oposición deja claro que no tiene ninguna propuesta, y Guaidó demuestra ser un “presidente impuesto”, sin ninguna iniciativa, absolutamente subordinado a las instrucciones que lleguen desde el Departamento de Estado de EEUU. Parece que a la batalla diplomática por el reconocimiento al autoproclamado Guaidó (hasta el momento son unos pocos países, con Estados Unidos y el Grupo de Lima a la cabeza) y a la batalla mediática que se da, se le podría sumar algún tipo de provocación militar enviando ‘ayuda humanitaria’ por las fronteras de Colombia y Brasil. Una provocación que el Gobierno venezolano, como no puede ser de otra manera, no puede aceptar.

Es posible, por tanto, que si mediante la vía diplomática y mediática no logran avanzar posiciones, se comience a generar un escenario combinado con la violencia, mediante ‘guarimbas’ como en 2014 o 2017, pero también con algún tipo de provocación militar.
Es por eso que ahora mismo se abre una vía para la esperanza con la iniciativa de los gobiernos de México y Uruguay de impulsar un diálogo y una negociación entre Gobierno y oposición.

Debemos recordar que exactamente hace un año el Gobierno venezolano y la oposición se encontraban en Santo Domingo, República Dominicana, y que, con un acuerdo ya cerrado, la oposición se levantó de la mesa de negociación y evitó su firma, lo que motivó palabras muy duras del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

Es por eso que se adelantaron las elecciones presidenciales a mayo, y ahora se aceleran los tiempos políticos del imperio y la oposición una vez que Maduro tomó posesión el 10 de enero.

Aunque Nicolás Maduro tenga la legitimidad constitucional para gobernar, es bueno —ante el clima de injerencia imperial y manipulación mediática de apoyo a la oposición— que se entre en un proceso de diálogo en el que la comunidad internacional pueda ver quiénes son los demócratas y quiénes no.

En ese sentido, es muy importante la convocatoria de los gobiernos de México y Uruguay, al parecer con el respaldo de Naciones Unidas y el Vaticano, a una reunión en Montevideo este jueves 7 de febrero, con los países e instituciones interesados en formar parte de una mediación en Venezuela.

Esperemos que el peso internacional de los países y organismos multilaterales presentes sea tan fuerte que se deje oír por encima del ruido de los tambores de guerra.

El Estado Plurinacional de Bolivia, por medio de su Presidente, ya ha anunciado su apoyo a la iniciativa de las cancillerías mexicana y uruguaya. No hay duda de que Bolivia puede contribuir al diálogo y a la paz en un pueblo hermano como es el venezolano.

Pero eso sí, siempre desde la defensa de la Constitución bolivariana de 1999 y rechazando todo tipo de injerencia imperial y de violencia. El diálogo debe servir para alcanzar la paz, nunca para legitimar ningún intento de golpe.