Verdades ocultas y crisis de credibilidad en guerra mediática

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La guerra mediática.

 

Por Joel Michel Varona - Prensa Latina

Los gobiernos progresistas de América Latina enfrentan la furia de las fuerzas políticas de la derecha, la cual emplea estrategias mediáticas como la implantación del caos y las verdades ocultas, que provocan una crisis de credibilidad.

Las falsas noticias y la manipulación como armas de guerra en la región fueron abordadas a finales de enero en la capital cubana, durante el Foro Internacional de Comunicación Latinoamericana, que fue auspiciado por la agencia Prensa Latina, que conmemoró el aniversario 60 de la Operación Verdad.

La citada operación fue un encuentro de 400 periodistas extranjeros convocados a La Habana, cuando la Revolución cubana aún no había cumplido 20 días de vida, para que conocieran de primera mano detalles de los juicios contra los criminales de guerra de la derrotada tiranía de Fulgencio Batista, en medio de las mentiras divulgadas por los grandes medios sobre ese proceso.

En el encuentro dedicado a debatir en torno al periodismo latinoamericano en los escenarios de la globalización y las nuevas tecnologías intervinieron prestigiosos intelectuales y profesionales del sector.

Paulo Cannabrava, periodista brasileño, alertó sobre el peligro que representan los medios de comunicación transformados en voceros de la dictadura del capital financiero.

Las cosas no son tan sencillas como parecen, la realidad muestra una nueva estrategia en la política de dominación, cuyo objetivo es la implantación del caos, explicó Cannabrava.

Asistimos a la sustitución de la propaganda política por la manipulación mediática, puntualizó en el foro celebrado en el emblemático Hotel Nacional de Cuba.

Las grandes agencias de publicidad promueven la venta de sus candidatos políticos como si fueran jabón, y todos son iguales, pero usted compra aquel que el marketing hizo acreditar que es mejor, subrayó.

De acuerdo con Cannabrava, las campañas cuestan —desde el punto de vista financiero— verdaderos absurdos, y el resultado es que la gente vota sin saber qué es lo que piensa el candidato ni lo que se propone hacer.

Por otro lado, se ha producido la judicialización de la política, el poder judicial transformado en poder legislador, por encima de la Constitución, agregó.

“También se criminaliza la actuación política, descalificando el ser político, los partidos políticos y la propia política”, aseveró.

A juicio de Cannabrava, algo ocurre en el medio judicial, en el cual los jueces, transformados en una poderosa casta y como deslumbrados por el poder, perdieron el sentido de la justicia y utilizan los tribunales en función de intereses individuales o de grupos empresariales y hasta de una potencia imperial.

El periodista brasileño, editor de la revista Diálogos del Sur, insistió en La Habana en que tan complejo panorama invita a la unidad y a trazar una estrategia de combate.

“El dilema es soberanía o sumisión al caos”, sentenció.

También el intelectual franco-español Ignacio Ramonet advirtió sobre los desafíos en curso, ante lo que calificó de una crisis de credibilidad que afecta hoy al mundo de la información.

La mentira siempre existió en los medios, pero ahora es algo más grave, parece una gran intoxicación. Exactamente, la verdad es la verdad, no tiene un antes ni un después, pero ahora con las redes sociales cada cual tiene la suya, y esto genera una crisis de credibilidad, insistió.

Mientras se desarrolla la controversia entre redes sociales y medios tradicionales, la prensa conservadora sigue mintiendo de manera descarada, y eso no se puede perder de vista, dijo el investigador.

Según alertó, en estos tiempos cualquiera puede producir contenidos, y una persona es capaz de lograr más audiencia que una televisora y convertirse en un medio dominante.

Estamos en una revolución comunicacional descomunal, aseguró el periodista.

Ante esta problemática —apuntó— aparece la figura del influenciador, con capacidad de prescripción, que puede llegar a ser una celebridad mundial gracias a las redes sociales, incluso puede cambiar el criterio de sus seguidores.

A propósito de uno de los temas centrales a debate en el foro internacional auspiciado por Prensa Latina: las falsas noticias —aseveró— avanzan más rápido que las reales, porque estas últimas requieren explicaciones y argumentos.

De ahí que hay que saber escoger entre lo bueno y lo malo, lo falso y lo verdadero, recomendó el intelectual ante el dilema de que “si pierde la verdad, lo más probable es que desaparezca la libertad”.

Otro de los invitados al foro internacional, el director del diario chileno El Siglo, Hugo Guzmán, explicó que ocultar la verdad tiene una intención ideológica, política y comunicacional.

Las noticias falsas responden a objetivos financieros, tácticos y estratégicos, y muchas veces están ligadas a operaciones destinadas a desestabilizar proyectos democráticos, progresistas, socialistas y de soberanía nacional, denunció.

No hay que perder de vista que esas prácticas surgen en agencias de inteligencia o de comunicaciones de gobiernos, grupos o partidos políticos, sectas religiosas y medios de prensa, alertó Guzmán.

El ocultamiento de la verdad está relacionado con apartar la mirada de la población de temas gravitantes, como la necesidad de cambios en los modelos de desarrollo, reivindicación de derechos laborales y sociales, y la exigencia de poner fin a la pobreza, argumentó.

Guzmán puntualizó que junto con el mal uso de las redes sociales persiste la acción de cadenas televisivas, radioemisoras y periódicos que divulgan mentiras y desaparecen la verdad.

Estamos —sentenció— ante una amalgama de ocultamiento, ostracismo y enajenación. Dadas las actuales condiciones en el espacio mediático regional y los procesos que viven nuestros países, sería conveniente poner en marcha otra Operación Verdad.