De país mendigo a país digno: la Bolivia de Evo Morales en cifras

El Minitro Juan Ramón Quintana en Rusia.

 

Víctor Ternoksky / Sputnik 

De país mendigo a país digno. Es el camino recorrido por Bolivia en los 13 años de la gestión de Evo Morales. Así lo aseguró en Moscú Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia de la nación andina, al ofrecer una conferencia en el Instituto de Latinoamérica de la Academia de Ciencias de Rusia.

Manifestó que Bolivia no sólo es “uno de los pocos países que está creciendo en América Latina”, sino que lo está haciendo a un muy buen ritmo, es decir, “a una tasa promedio del 4,8-5%”.

Es también uno de los países con mayor inversión pública con relación al producto interno bruto (PIB), destinándose a “distintos proyectos” el 12% de éste.

“En promedio, entre 1993 y 2005, la inversión pública en Bolivia era de 556 millones de dólares, una inversión muy pequeñita (…), y hoy día estamos invirtiendo en promedio 3.630 millones de dólares. Hemos multiplicado por 10 veces la inversión pública en Bolivia”, señaló.

Bolivia también lidera “el medallero del crecimiento económico” en América Latina, donde ocupa el primer lugar durante “los últimos seis años”, algo que “no ha sucedido jamás en la historia” del país. Se logró, además, “acumular riqueza”, fruto de frenar “un vaciamiento de la riqueza nacional hacia el extranjero”.

“Cuando el presidente Evo Morales se hizo cargo del Gobierno el PIB llegaba a los 9.574 millones de dólares. Hoy hemos pasado los 40.000 millones, y al ritmo de crecimiento de los próximos cinco años probablemente superemos los 50.000 millones de dólares. Esto para Bolivia es extraordinario”, indicó.

De acuerdo con Quintana, el modelo económico boliviano goza de “la confianza de los ciudadanos”, algo que se expresa en el “ahorro en el sistema financiero”.

“Hemos crecido más del 600% en cuentas de ahorro. De 4.361 millones de dólares hemos crecido en cuentas en el sistema financiero a 27.000 millones de dólares”, detalló el Ministro. Agregó que en 2005 “1 millón de bolivianos tenían cuentas en el sistema financiero, es decir, el 10%. Hoy día prácticamente el 90% de los bolivianos tiene cuentas en el banco”.

Se observa un crecimiento “casi en la misma proporción en la otorgación de créditos” a la ciudadanía, indicó la autoridad y luego añadió que Bolivia consiguió ubicarse como el primer país sudamericano por el volumen de reservas internacionales respecto al PIB.

“En 2005 teníamos 1.780 millones de dólares y logramos llegar a 15.000 millones de reservas internacionales”, subrayó.

Asimismo, Bolivia “ha logrado alcanzar una renta petrolera de 37.000 millones de dólares”, produciendo hoy “10 veces más renta petrolera” respecto al período entre 1985-2005.

Como consecuencia de los avances económicos, la extrema pobreza en el país se redujo del 38% al 15% en los últimos 13 años. Un resultado “fundamental” que “tiene relación con varios factores como la redistribución de la riqueza, incentivos económicos a los pequeños productores, políticas de inclusión social, mucha inversión” en materias como la educación y la salud. La misma estrategia permitió reducir la desigualdad.

“Hemos logrado mover a más de 3 millones de personas del nivel de pobreza a la clase media en menos de 13 años. La proyección al 2025 es que tengamos más o menos unos 4,5 millones de ciudadanos en el sector de la clase media. Lo que queremos es convertir a Bolivia en un país de clase media”, apuntó.

En este contexto, el titular de la Presidencia mencionó “una mejoría en el nivel salarial”.

“El salario mínimo en Bolivia hace 13 años era de casi 50 dólares. Con 50 dólares prácticamente se sobrevive. Hoy día el salario mínimo es 300 dólares. Somos el quinto país con el salario mínimo más importante en América Latina. La aspiración del presidente Evo es que el salario mínimo sea más de 400 o 500 dólares, ésa es la meta para 2025”, precisó.

Según Juan Ramón Quintana, una de las claves del salto de la Bolivia de Evo Morales es que dejó de ser “una colonia de EEUU”. Recordó que anteriormente había un fuerte despliegue estadounidense en todos los órganos del poder ejecutivo, determinando Washington las políticas interiores y exteriores del país. “Una situación que nunca se repetirá”, afirmó.

“No nacimos para ser colonia de nadie”, enfatizó.