La ‘ayuda humanitaria’ y la doble moral

 

El jueves 7 se registró un primer encuentro en Montevideo de un grupo de países que se propusieron encontrar una salida política y no militar a la situación de Venezuela, convertida en el centro de la geopolítica regional y mundial para los intereses imperiales, pero también para los proyectos emancipadores que buscan construir otro tipo de sociedades basadas en la paz y la justicia social.

Bolivia, por decisión del presidente Evo Morales, aceptó ser parte de los países que alentaron el encuentro, en un momento en que la estabilidad de la región pende de un hilo dada la obsesión de Estados Unidos por destruir la Revolución Bolivariana basado en una serie de mentiras que los medios hegemónicos instalaron en el mundo.

Uno de los criterios con los que se pretende justificar el uso de la fuerza es la llamada “crisis humanitaria” en Venezuela. Las versiones giran en torno a la falta de alimentos y medicamentos, así como a la “ola” de venezolanos que han salido de su país en los últimos años.  

No hay duda de que Venezuela no está funcionando en situaciones normales en materia de provisión de alimentos y medicamentos, lo que no quiere decir que esté en un punto cero. Una visita no ideologizada de medios de comunicación permitiría observar que la descripción que se hace responde a los oscuros intereses que tiene EEUU en Venezuela y que en parte fueron develados por el asesor en temas de seguridad John Bolton, quien dijo que hay empresas norteamericanas interesadas en explotar el petróleo de ese país, cuyas reservas son las más grandes del planeta.

Venezuela enfrenta graves problemas de liquidez por la sencilla razón de que EEUU adoptó sanciones económicas y en los hechos embargó dinero que no le pertenece en su terca obsesión de deshacerse del Gobierno bolivariano encabezado por el presidente Nicolás Maduro, quien resultó ganador en mayo de 2018 con un 67% de la votación y en elecciones en las cuales participaron algunos partidos de la oposición. Si a EEUU le preocupara la situación de la población del país sudamericano, no se apropiaría de 23.000 millones de dólares.

Con sólo 1.000 millones de dólares Venezuela resolvería la importación de medicamentos y equipos médicos por todo un año.

Además, es bueno señalar que los datos de emigrantes difieren bastante. EEUU dice que son unos 2 millones los que salieron producto de la situación venezolana, mientras que el gobierno de Maduro asegura que están por las 800 personas, de las que muchas han regresado a ese país en los últimos meses en vuelos planificados por el Gobierno, tras constatar expresiones inaceptables de xenofobia. Pero, hay que subrayar, emplear el argumento de la migración masiva para justificar una “intervención humanitaria” es tan ridículo como pretender hacer lo mismo con Colombia, de donde millones se fueron a Venezuela escapando de la guerra, o con algunos de los países centroamericanos que por miles protagonizan marchas para pasar a territorio estadounidense. 

No, aquí no hay ninguna intención humanitaria. EEUU lo que hace, como bien ha señalado el presidente Evo Morales, es destruir el principio de la “ayuda humanitaria” con acciones golpistas que lo que harán, más bien, es bañar de sangre a la patria de Bolívar.