Bolivia expone a la CIDH avances en derechos humanos y democracia

La CIDH sesiona en la ciudad de Sucre.
Foto: Freddy Zarco

 

Juan F. Cori Charca - Cambio / Edición Impresa

El Gobierno de Bolivia expuso ayer a los integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) los avances alcanzados en la profundización de derechos y la democracia, y las transformaciones alcanzadas en el país en estos 13 años.

El ministro de Justicia y Transparencia Institucional, Héctor Arce Zaconeta, y el canciller Diego Pary, presentaron, en detalle, esos cambios que se lograron durante la gestión del presidente Evo Morales, en el acto inaugural del 171 período de sesiones de la CIDH, en el Centro Internacional de Convenciones de la ciudad de Sucre.

Luego de dar la bienvenida a los representantes de la entidad de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Arce les dijo que podrán conocer “de cerca la realidad de una nación que vive un momento extraordinario, quizás como ninguna otra en el continente”.

“La nación boliviana, esta nueva nación que estamos construyendo hace más de una década, los recibe con los brazos abiertos y orgullosa por los cambios que tuvimos”, indicó Arce a los comisionados, liderados por Esmeralda Arosemena de Troitiño, su presidenta.

Arce afirmó que en menos de 15 años, Bolivia construyó “una profunda estabilidad social, económica y política, y una gran dignidad como Estado”.

“Hoy Bolivia es una nación que cree en sí misma, que profundizó enormemente su democracia y que mejoró todo el sistema de protección de derechos humanos”, enfatizó.

Hizo un relato del proceso constituyente, que redactó un texto constitucional con la participación de las grandes mayorías indígenas, que en el pasado fueron marginadas, y que consolidó la unidad, transparencia y una renovada institucionalidad democrática.

Entre los cambios que posibilitó la nueva ley fundamental, resaltó el reconocimiento de Bolivia como un Estado Plurinacional, el modelo autonómico, la nueva visión del servicio público y el afianzamiento de las bases económicas de un verdadero estado social.

Por ello —señaló—, la Constitución es la norma más avanzada de respeto por la vida, la libertad y la dignidad de las clases sociales y pueblos y naciones indígena originaria campesinas.

A su vez, Pary indicó que “hoy Bolivia es un Estado con estabilidad económica, política y social” y que “hace ejercicio pleno de su soberanía y su autodeterminación”.

Ambas autoridades comentaron a los comisionados que desde 2006, Bolivia logró los mayores avances en la reducción de la pobreza en toda la región y que la distancia entre los ingresos del 10% más rico y el ingreso del 10% más pobre de la población se redujo a más de la mitad.

La prevalencia de la pobreza extrema, que afectaba al 36% de la población en 2005, se redujo al 17%, y la pobreza moderada, que bordeaba el 60%, bajó al 36%, apuntó Arce.

“Hace 15 años, 3,8 millones de personas se iban a dormir cada noche con hambre, pero hoy en día, gracias al presidente Evo Morales, gracias a las políticas de refundación del Estado, de recuperación de la riqueza, 2 millones 300 mil personas que hace tiempo se dormían con hambre, porque esos son los indicadores de las Naciones Unidas de extrema pobreza, hoy viven en condiciones más dignas, de igualdad, de superación económica”, enfatizó.

También destacó que el texto constitucional fortaleció la democracia boliviana, pues en el pasado los bolivianos votaban, pero no elegían, y su participación era reducida en las decisiones más importantes del país.

En cambio —sostuvo— con la nueva Constitución se incluyó la segunda vuelta electoral, la elección directa de gobernadores y asambleístas departamentales, alcaldes y concejales en listas separadas, magistrados del Órgano Judicial, los referendos y el reconocimiento de las prácticas democráticas de los pueblos indígenas.

Antes había una democracia “formal, una democracia falsa, una democracia que nos dejó sinsabores”, declaró Arce y luego aseveró que Bolivia es “una nación que despertó de una larga noche de más de 180 años y que hoy amanece a la luz de la esperanza, a la luz de la esperanza de la mano del primer presidente indígena de nuestra nación y de la historia de la humanidad, y por qué no decirlo, el mejor presidente de una nación como la nuestra que tuvo en toda su vida”.

Comisión pone la mirada en pueblos indígenas

La presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Esmeralda Arosemena de Troitiño, indicó ayer que en el plan de la entidad hacia 2021 se definió otorgar mayor atención a los pueblos indígenas.

También serán de su prioridad las mujeres, los migrantes, refugiados, apátridas, víctimas de trata, desplazados, niños y niñas adolescentes, personas afrodescendientes, privados de libertad, lesbianas, gais y otros segmentos de la población hemisférica.

Arosemena agradeció al Gobierno boliviano y al presidente Evo Morales por invitar a la Comisión para celebrar su sesión en la ciudad de Sucre, de la cual destacó su denominativo de Ciudad Blanca, Ciudad Universitaria y porque fue en la que se dio el primero grito libertario, el 25 de mayo de 1809.

Si bien el presidente Evo Morales no asistió al evento, fue el canciller Diego Pary quien dio la bienvenida a los integrantes de la CIDH y les deseó éxito en la labor que cumplirán en la capital del Estado hasta el 17 de febrero.

Las audiencias públicas se celebrarán desde mañana y concluirán el viernes 15. 

Por su condición de país anfitrión, y porque la norma así lo establece, en la agenda no aparece ningún tema vinculado con Bolivia.

Arosemena destacó la importancia de la sesión de la CIDH en el Estado Plurinacional porque se enmarca en el 60 aniversario de la entidad y 40 años después de la aprobación de su estatuto, que data de octubre de 1979.