CIJ podría determinar un peritaje in situ de las aguas del Silala

Infografía: Javier Pereyra/Cambio

 

Fernando del Carpio Z./Democracia Directa 

Uno de los elementos que será determinante en el juicio por el Silala es el peritaje que podría mandar a realiza la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre las aguas, coincidieron en manifestar, por separado, especialistas en el tema.
“Lo más probable es que la CIJ designe a un grupo de peritos en el tema de aguas para que vengan a Bolivia y a Chile, por donde supuestamente transcurren las aguas para que verifiquen in situ y determinen si son aguas de carácter internacional o local, de propiedad únicamente de Bolivia”, dice la doctora Karen Longaric.
Considera lógico que Chile, junto a su demanda y memoria, hubiese acompañado un estudio técnico que respalde su tesis de que esas aguas son internacionales, y Bolivia en su contramemoria, un peritaje que demuestre que esas aguas son de su propiedad, que nacen de bofedales que salen a la superficie y que son transportadas de forma artificial por el vecino país.
“Si ambos países presentan sus propias pruebas, lo lógico es que la Corte designe, por su parte, un peritaje que sea el que recoja la verdad histórica de los hechos, y las partes serán las que paguen dicho estudio”, asevera.
Para Longaric, cuando hay este tipo de conflictos sobre el derecho propietario y soberano de uno u otro país, y se trata de delimitar fronteras de ríos, derecho soberano sobre aguas marítimas o agua dulce, la CIJ siempre dispone estudios por parte de expertos.
El excanciller Javier Murillo de la Rocha secunda la postura de Longaric y afirma que la CIJ tiene atribuciones para reunir de manera directa elementos que orienten los criterios y definiciones, y determinará el momento o si corresponde hacerlo.
“Es potestad de la Corte, pero creo que es seguro que habrá”, opinó el internacionalista Andrés Guzmán Escobari sobre la posibilidad de que determinen una inspección a cargo de un ente especializado e imparcial “para que los estudios que lleven las partes no incidan en la decisión que vayan a tomar”.

Posiciones
Después de la presentación de la réplica chilena, el viernes 15 de febrero, Longaric refiere que las partes van a continuar sosteniendo lo que al principio han dicho: Chile seguirá respaldando su tesis en el derecho consuetudinario sobre uso de aguas y en la Convención de las Naciones Unidas de 1997, “para reafirmar ante la Corte que el Silala es un río de curso internacional que discurre en forma natural por el territorio de ambos países”.
Por supuesto, según Longaric, Bolivia también va a continuar reafirmando, durante todo el proceso, su tesis de que son aguas subterráneas, de bofedales que emergen a la superficie y que son transportadas artificialmente hacia Chile.
“Todo el proceso judicial va a tratar sobre la tesis de Chile y de Bolivia. La Corte tendrá que dirimir y determinar cuál es la calidad del agua, cuál es la naturaleza jurídica del agua del Silala”, fundamenta.
Respecto a la réplica chilena, Guzmán dice que es seguro que van a reafirmar que se trata de un río internacional compartido, sobre la base de estudios que tienen y mapas que confirman la existencia de este curso incluso antes de que se realicen las concesiones a principios del siglo XX.
Sin embargo, considera que Chile no tiene mucho que decir respecto a la contrademanda de Bolivia, porque el país plantea algo que es indiscutible, que es el derecho sobre las aguas que nacen en territorio boliviano. “Nadie más que el Estado boliviano tiene derecho sobre esos canales, creo que Chile no va poder refutar esa parte. La parte que ha planteado Chile, la naturaleza de las aguas y el uso va a dar mucho que decir”, argumenta.
Además, Guzmán considera que por más que se determine que es de uso compartido, Chile está usando más del 50% y no le corresponde, por lo que tiene que realizar una compensación a Bolivia. Sobre la posibilidad de que se disponga el pago de manera retroactiva, responde: “Entiendo que sí porque hay un abuso por el uso de las aguas, son muchos años, correspondería, pero veremos qué dice la Corte”.
El excanciller Murillo señala que para Chile el Silala es un curso de agua internacional que fluye desde hace más de 100 años, que corresponde a aguas subterráneas que son cuencas transfronterizas, y que Bolivia debe hablar de agua transportada, demostrar que no existía un cauce natural antes de 1908 y que fue la recolección de ojos de agua que se hicieron con captaciones artificiales.
“¿Hasta qué punto esos argumentos están incorporados en los documentos que presentó Bolivia? No lo sé”, expresa Murillo.
Canalización
A diferencia de lo que ocurrió con la demanda marítima, para Guzmán este proceso está transcurriendo con muy bajo perfil. Pocas noticias se difunden sobre este tema.
“Es llamativo que los medios bolivianos no le den mucha cobertura. Me llamó la atención una foto que publicó recientemente el canciller chileno (Roberto Ampuero) en su Twitter. Ahí se ven claramente los canales artificiales que transportan el agua a Chile. Antes de demostrar que es un río, está demostrando que son aguas canalizadas. Ahora no corresponde que Chile afirme que no se ha alterado el curso, el caudal, porque en la foto está clarísimo cómo cruza el agua”, explica el intercionalissta. 
La canalización la hizo la empresa anglochilena Antofagasta Railway, que solicitó la concesión de las aguas. Después fueron mejoradas y mantenidas para beneficiarse del recurso hídrico. “El asunto se ha convertido en un tema de Estados, cuando en realidad los beneficiarios son privados”, apunta Guzmán.
El caso, denominado Disputa sobre el estatus y uso de las aguas del Silala (Chile c. Bolivia), fue abierto por Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el 6 de junio de 2016. Después de que Chile presentó su memoria, Bolivia respondió con su contramemoria y en ella incluyó una contrademanda el 31 de agosto de 2018.
Con la presentación de la réplica por parte de Chile, le corresponde a Bolivia responder con la dúplica. Luego se podría ingresar a la fase de audiencias orales, lo que ocurriría antes de que finalice este año.
 

La Corte aplicará Convención de 1997

Aunque Bolivia y Chile no hayan ratificado la Convención sobre el Derecho de los Usos de los Cursos de Agua para Fines Distintos a la Navegación, aprobada por Naciones Unidas en 1997, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) la aplicará en este proceso porque “recoge todo su texto jurídico del derecho consuetudinario”, afirma la Karen Longaric.
“La Corte de La Haya puede dirimir fundamentando su fallo en dicha Convención, de hecho ya lo hizo sobre el uso de aguas internacionales con fines navegables en procesos judiciales a países que no eran parte de la Convención”, dijo.
El excanciller Javier Murillo considera que “al margen de que las partes estén o no incorporadas, la Corte Internacional de Justicia puede utilizarla a nivel de doctrina”.
El internacionalista Andrés Guzmán apunta que la Convención está basada en una costumbre internacional. Además, advierte que Chile “está apuntando a obligar a Bolivia a cumplir el derecho consuetudinario, en cuanto al uso equitativo razonable de las aguas compartidas”. “Todo está en discusión, veremos qué pasa”, agrega el especialista.

Dos sentencias del Tribunal involucran a ríos

En los últimos años, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) atendió dos casos que involucran a países de la región por la utilización de recursos hídricos compartidos. En ambos procesos, el tribunal dictó sentencia, que es definitiva e inapelable.
El primer caso tiene que ver con la instalación de una planta de celulosa por parte de Uruguay. Argentina le demandó en 2005 por el incumplimiento de las obligaciones contraídas en el Estatuto del Río Uruguay.
El 20 de abril de 2010, la Corte sentenció que Uruguay incumplió sus obligaciones procesales de cooperación (de informar, notificar y negociar) con la Argentina, pero no con la obligación de proteger y preservar el medio acuático y prevenir su contaminación.
Además, instruyó a ambos países realizar un monitoreo en conjunto del río, a través de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y aplicando el estatuto.
El segundo caso tiene que ver con los litigios fronterizos entre Costa Rica y Nicaragua. La Corte reconoció, en su sentencia del 16 de diciembre de 2015, la soberanía costarricense sobre Isla Portillos y sentenció que Managua violó su territorio con su presencia militar y sus derechos de navegación en el río San Juan.
El estudio Análisis, prevención y resolución de conflictos por el agua en América Latina y el Caribe, realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), preparado por Liber Martín en coautoría con Juan Bautista Justo, refiere: “Los conflictos por el agua (CpA) son de difícil solución por la cantidad de actores, intereses y sectores involucrados. Su tendencia a resurgir transforma toda solución en provisoria y precaria de donde se hace imprescindible la anticipación, para evitar y prevenir su producción”. 
La Cepal refiere que Paraguay y Venezuela son los únicos países de la región que ratificaron la Convención sobre el Derecho de los Usos de los Cursos de Agua Internacionales para Fines Distintos de la Navegación de 1997, en vigencia desde agosto de 2014, por lo que concluye que se trata de un derecho en desarrollo.
 

Importante: 

Además del Silala hay siete conflictos relacionados con el agua a nivel internacional.
1. Israel y Palestina, por el río Jordán y los acuíferos de Gaza y Cisjordania.
2. Turquía, Siria e Iraq mantienen disputas por los ríos Tigris y Éufrates.
3. Disputa por la cuenca del río Zambeze entre Zambia, Congo, Angola, Namibia y Zimbabue.
4. El Nilo es foco de conflicto entre Egipto y Etiopía.
5. Los ríos pierden su caudal en África occidental y hay conflictos con los países ribereños: Burkina Faso, Mali y Nigeria.
6. Los tres ríos que surten el sur de China están altamente contaminados, provocan perjuicios a la salud y limitan la irrigación de cultivos, mientras que el norte alberga las dos terceras partes de los campos de cultivo del país, pero solo cuenta con la quinta parte de sus recursos hídricos.
7.- En India, el río Kaveri desemboca en el golfo de Bengala. Los desplazamientos internos por esta fuente de agua pueden provocar enfrentamientos y choques culturales.
Fuente: Con datos de la CIJ