Encuestas prematuras, fábricas de postulantes y el voto duro

Infografía: Javier Pereira

 

Fernando del Carpio Z.

Después de las primarias del 27 de enero, la carrera electoral de está en marcha y, en ese marco, algunos medios de comunicación difunden encuestas, en las cuales disputan casi palmo a palmo el voto Evo Morales, del MAS-IPSP, y Carlos de Mesa, de la alianza Comunidad Ciudadana (CC).

Sin embargo, los sociólogos Eduardo Paz Rada y Juan Carlos Pinto Quintanilla, por separado, consideran que son demasiado adelantadas y de alguna manera tienden a favorecer a De Mesa en desmedro de los demás candidatos, especialmente Óscar Ortiz, de los Demócratas, que se postula por la alianza Bolivia Dice No.

Página Siete publicó el 2 de diciembre de 2018 una encuesta que le da cinco puntos de ventaja a De Mesa (34%) sobre Morales (29%) en primera vuelta, y en segunda vuelta saldría victorioso De Mesa con el 51% y Evo obtendría 36%. 

Captura Consulting emitió el 14 de febrero una encuesta, a través del programa No mentirás de PAT, en la que Evo se ubica primero con el 33,4% de intención de voto, De Mesa queda con el 21,9% y Ortiz obtiene el 6,2%.

La red ATB difundió, el 20 de febrero, una encuesta en la que Evo lidera la intención de voto con el 35,6% y De Mesa está debajo con el 30,5%. Fue realizada por la empresa Tal Cual, la misma que el 3 de febrero de 2018 dio en otra encuesta el 35% a Evo y a De Mesa el 31%.

Consistencia

El sociólogo Eduardo Paz Rada afirma que lo primero que se tiene que ver de las encuestas es su consistencia y de dónde vienen para ver qué intención tienen.

“Lo que se observa en general es que hay un tercio que apoya a Evo Morales, otro tercio que se distribuye toda la oposición y un tercio donde están las personas indecisas”, apuntó.

Advierte que lo que ocurre en estos procesos electorales es que a veces se hacen encuestas a pedido de determinada candidatura, tendencia y “ahí es cuando pierden credibilidad, sobre todo las que tienen que ver con procesos electorales”.

Paz Rada refiere que se deben considerar las estructuras organizativas, las historias de las distintas organizaciones políticas y candidatos, así como las características de sus militantes en términos del número.

Los datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE) respecto al número de militantes por partido es muy claro, se demuestra que el MAS-IPSP está con mayor cantidad, después están los Demócratas, el Movimiento Tercer Sistema (MTS), el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), el Partido Demócrata Cristiano (PDC), etcétera, a partir de ahí las encuestas pueden mostrar las distintas perspectivas.

Las tendencias que se van dando son muy limitadas porque están mediadas por una serie de procesos que se van a dar en los próximos meses, por las campañas, las propuestas que seguramente todos los partidos están en este momento planificando.

Voto consolidado

“El voto es la mejor estadística, la mejor encuesta es el voto real; en todo caso pueden ser aproximaciones, pero es el voto el que nos tiene que decir la convicción del ciudadano sobre el proyecto de vida que quieren tener los siguientes cinco años y eso está en debate para esta elección”, opinó Juan Carlos Pinto, sociólogo y exdirector del Sifde.

A diferencia de las demás organizaciones, el MAS-IPSP cuenta con el voto duro, pero señala que dicho voto tiene que ser afirmado en la continuidad del proyecto por el que se está apostando, y ese voto es la garantía de que se tiene una militancia activa, en procura de buscar incorporar a otros.

Las encuestas, según Pinto, no nos dan una referencia exacta, por lo que todos los niveles de influencia, convicción y los números no expresan casi nunca con fidelidad lo que va a ser la contienda electoral el día en que el pueblo boliviano acuda a sus urnas.

Manipulación

Gustavo Torrico, exdiputado y actual asambleísta del MAS-IPSP en La Paz, considera que en la encuesta de Página Siete hay manipulación de datos y de información porque cuando se hablaba del candidato único que debía presentar la oposición y ante la negativa de De Mesa que decía que no iba a ir, de pronto fabricaron a Waldo Albarracín con el 10%. “Si naces con ese porcentaje terminas con 60%, pero después de unos días desapareció”. 

“Hay una ventaja clara, lo digo no porque soy del MAS-IPSP, de por lo menos 12 puntos del presidente Evo sobre el segundo que por el momento es De Mesa, que anda de bajada por sus metidas de pata, de quitar los bonos, de hacer una ley de separación de poderes como si no estuviese en la Constitución”, afirmó.

Refiere que el exmandatario no tiene pasta de político, “la política no solo es profesionalismo, hay que ser intrépido, aguerrido para comandar un país y esas cositas no las tiene”.

Para Torrico, está inflado el apoyo a De Mesa en desmedro de los demás, y cree que Ortiz va a ir en ascenso, se lo ve más coherente; “el liderazgo cruceño va a pesar, se va a sumar el beniano, la oposición tarijeña, esa oposición se siente más representada con Ortiz, y De Mesa solo fue un boom del momento, del 21F”.

Las verdaderas encuestas de intención de voto se van a dar los últimos tres meses antes de las elecciones. El voto duro del MAS, afirmó, oscila entre el 35% y el 40%. “El 30% no va a votar por nosotros ni aunque les demos dinero, es lo que se vio en toda esta década; el otro 30% a 35% es el voto más pensado, inteligente, del empresario, comerciante no militante, de gente que ve sus intereses y que va a desequilibrar”, consideró.

Luego de la convocatoria, el TSE autorizará estudios preelectorales

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) tiene previsto convocar las elecciones generales del 20 de octubre el mes de mayo, y el calendario electoral establecerá la fecha de inicio y conclusión de la difusión de encuestas y estudios de opinión.

El tiempo perentorio que el TSE  marca son los tres meses en los que se hace la campaña y en ese período los números y porcentajes pueden variar de manera intensiva y por zonas, tomando en cuenta que las propuestas y tendencias se irán clarificando.

Para el sociólogo y exdirector del Sifde Juan Carlos Pinto Quintanilla, los datos de las encuestas que se realizan y que difunden algunos medios de comunicación “son bastante indicativos, nada más, de las estrategias que se estarían apuntalando en cada organización política”.

La Ley 026 del Régimen Electoral establece en el artículo 127 que “el acceso a estudios de opinión constituye un derecho de la ciudadanía, en el marco de sus derechos fundamentales a la comunicación y a la información para la participación en los procesos electorales, referendos y revocatorias de mandato”.

Para realizar este trabajo, las empresas deben registrarse ante el TSE y cumplir esa tarea en las fechas establecidas.

Pueden realizar encuestas preelectorales, que son, como dice el artículo 128 de la Ley 026, “estudios cuantitativos de percepción ciudadana realizados con carácter previo a la votación para conocer las preferencias electorales y la intención de voto respecto a una determinada organización política y/o candidatura en un proceso electoral”.

Boca de urna “son estudios cuantitativos de comportamiento del voto, realizados durante la jornada de votación en los recintos electorales, seleccionados dentro de una muestra”.

También se autorizan los conteos rápidos, que “son estudios cuantitativos de comportamiento del voto realizados al concluir la jornada de votación para conocer la tendencia de los resultados mediante relevamiento de datos de conteo de votos en las mesas de sufragio”.

Durante el proceso electoral se prohíbe la difusión de estudios de opinión anónimos y que hayan sido encargados por las organizaciones políticas.

Los sondeos son urbanos, no incluyen al sector rural

La mayoría de las encuestas se realizan en las capitales de departamento y la ciudad de El Alto, y no incluyen al área rural. El sociólogo Juan Carlos Pinto refiere que tampoco se toma en cuenta a las ciudades intermedias.

Los datos son básicamente urbanos y a nivel rural prácticamente no se hacen encuestas, esa situación nos da un elemento de que el nivel urbano va a ser un espacio de contienda, pero “los números no significan números finales, es un espacio en que los discursos y las propuestas tienen que confluir para generar opciones a la ciudadanía”, explicó Pinto.

De acuerdo con los cálculos de Pinto, el voto urbano representa el 70% del total del electorado y el 30% corresponde al sector rural.
“Oficialmente así están los números, sin embargo en el caso particular boliviano no existe una migración total, muchos de los sectores urbanos y periurbanos en particular tienen una relación profunda con sus comunidades”, señaló el sociólogo.

“Es más, vuelven a votar porque si no pierden sus propias tierras, porque las autoridades necesitan que el voto muestre que la población todavía es parte de esa territorialidad; por tanto, un número seco no es tan cierto entre lo urbano y rural”, explicó Pinto, exdirector del Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático (Sifde), dependiente del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Otro aspecto que se debe considerar es que de las nueve organizaciones políticas habilitadas para participar en las elecciones de octubre, la mayoría, excepto el MAS-IPSP, no tiene estructura partidaria, aunque sí adherentes y simpatizantes.

“Existen gracias a los espacios de poder que han logrado en la Gobernación de Santa Cruz, como es el caso de los Demócratas, y de la Alcaldía de La Paz, como SOL.bo, aliado de Carlos de Mesa, lo que les permite cierta organicidad”, dijo.

En ese marco, considera que la gran fortaleza del MAS-IPSP es el aparato electoral que tiene en los 339 municipios del país, lo que le permite capacidad de acción y trabajo a partir de esa potencialidad.