Crisis y disputas entre grupos opositores

 

La rescisión edil del convenio con el empresario del World Trade Center (WTC), en la ciudad de La Paz, solo es un capítulo más de las disputas encarnizadas y la crisis en la que se sumergen los sectores de la oposición, que con estas peleas muestran cómo podrían actuar si llegan al Gobierno.

En el caso de SOL.bo, la agrupación de Luis Revilla, sus dificultades comenzaron a notarse luego de que no consiguió la personería jurídica nacional para los comicios presidenciales. Este hecho limitó sus aspiraciones y le obligó a pactar con Carlos de Mesa en condiciones de desigualdad/inferioridad. 

El segundo momento negativo para el Alcalde surgió tras el desastre ambiental que causó el deslizamiento de una parte del relleno sanitario de Alpacoma, que dejó a la intemperie 200 mil toneladas de basura y 10 millones de litros de lixiviados (líquido de la descomposición). Este caso desnudó relaciones turbias entre su mano derecha (Fabián Siñani), la esposa de este y la empresa encargada del depósito de residuos sólidos. 

El escándalo fue tal que De Mesa se vio obligado a suspender a Siñani de su directiva política, sin escuchar descargos. Además, dos diputadas presentaron una denuncia a la Fiscalía por los delitos de incumplimiento de deberes y uso indebido de influencias, mientras que la Comisión de Ética del Concejo Municipal anunció que investigará el caso.

En ese contexto, el presidente del Concejo, Pedro Susz, lanzó acusaciones contra Siñani, quien también fue cuestionado por su correligionaria Cecilia Chacón, esta vez por su participación en la aprobación del convenio para hacer viable el proyecto del World Trade Center, trámite en el que nuevamente fue mencionada la esposa de Siñani. 

La denuncia de Chacón fue respondida con la ‘ley del hielo’ por parte de SOL.bo, que decidió hacerle algo así como bullying a la concejala. “No, no me hablan”, se quejó la afectada en una entrevista en la Red Uno. 

Días después, Revilla —a regañadientes— rescindió el convenio observado por su concejala Chacón. No se sabe si los otros concejales de SOL.bo volvieron a dirigirle la palabra. 

Tanto en el desastre ambiental de Alpacoma como en el escándalo del WTC, Carlos de Mesa intentó salir ileso de esos hechos que hirieron la gestión de su socio Revilla.

Sin embargo, De Mesa tiene sus propios problemas. Ayer tuvo que sufrir el abandono de la agrupación Generación Maya.
Felipe Fernández, representante de esa agrupación, aseguró que en el FRI prevalecen las “viejas prácticas” políticas  y la “pelea por cargos”, lo que les hizo alejarse. 

Por si fuera poco, dos diputados alfiles del también opositor Óscar Ortiz señalaron a De Mesa por el gasto de Bs 2,8 millones en las tareas vinculadas a la vocería de la demanda marítima. El expresidente-candidato reaccionó con amenazas y con un juicio a sus acusadores.

Ortiz, además, arremetió contra De Mesa al señalar que “la unidad no se la construye desde un sofá y el Twitter”, una alusión directa contra el expresidente que suele hacer política vía redes sociales desde la comodidad de su oficina o domicilio. 

Quizá estos dardos lanzados entre los mismos opositores hayan obligado a De Mesa a disfrazarse con poncho y sombrero de campesino y a fotografiarse cosechando papa junto a mujeres de pollera, en un intento por aproximarse a los movimientos sociales y a los pobres.

El vicepresidente Álvaro García Linera calificó de “deprimentes” estas peleas intestinas entre los grupos opositores, y aseguró que esta crisis es una muestra de su actuación “sin brújula” y sin propuesta de país. 

La autoridad también dijo que estas actitudes revelan cómo se manejarían los neoliberales si regresaran al Gobierno.