El liderazgo del Presidente a nivel internacional

 

Los presidentes que gobernaron en los tiempos del neoliberalismo viajaban al exterior para entrevistarse con ejecutivos de los organismos internacionales como el BM, FMI y otros para solicitar préstamos, donaciones o estirar la mano para recibir una dádiva. Y la respuesta siempre era la misma: les concedemos el préstamo o la limosna pero a cambio suben los impuestos a los trabajadores y privatizan las empresas estatales, entre otras condiciones. 

Con la llegada de Evo Morales a la presidencia se puso fin a décadas de sumisión y se impuso el sello de soberanía y dignidad que terminó —entre otras cosas— con la expulsión del Departamento Antidroga de Estados Unidos (DEA) y del embajador Philip Goldberg.

Ahora los viajes del presidente Evo Morales tienen el sello de su liderazgo indiscutible a escala nacional e internacional y buscan inversiones que están cimentadas sobre relaciones de solidaridad e interrelación igualitaria entre Estados.

Evo realizó una gira por varios países el año pasado. En Rusia fue recibido por Vladímir Putin, con quien firmó varios acuerdos en hidrocarburos, litio, Tren Bioceánico y se abrió la posibilidad de exportar cereales andinos. También fue recibido con muchos honores por el presidente chino, Xi Jinping, con quien validó la exportación de quinua y café. 

En ese contexto se enmarca el viaje a Dubái para asistir a la Novena Reunión de Inversores 2019, donde será el único presidente invitado para realizar una presentación y aprovechará su estadía para captar recursos que sirvan para la implementación de varios proyectos. El viaje servirá también para abrir nuevos mercados y oportunidades para el empresariado boliviano.

El vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera, recordó que la relación de Bolivia con el resto del mundo es diferente: “Ya no es una relación del siervo y el amo, eso se acabó, (ahora) es una relación de iguales (…) ya no nos ven como al pordiosero que pide limosna, es una mirada del país más estable del continente, de mayor crecimiento y de enormes posibilidades para invertir”. Por estas razones la llegada del presidente de la India, Ram Nath Kovind, no fue una casualidad, tampoco la invitación del mandatario ruso, Vladímir Putin, a una visita oficial a Moscú en julio próximo para sellar una “alianza estratégica”. 

Pasamos de una diplomacia mendiga a una diplomacia negociadora con las potencias económicas, que es respaldada por las buenas calificaciones que obtiene cada año el país. Recientemente la calificadora de riesgo Moody’s Investors Service destacó el crecimiento económico sostenido de Bolivia en los últimos años como resultado de la implementación del Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo, lo que la llevó a liderar el crecimiento en la región por cinco años consecutivos.

La reconocida calificadora destacó la inversión pública como motor de ese crecimiento, la cual se incrementó más de 10 veces respecto a la inversión pública de 2005, y el nivel de Reservas Internacionales Netas (RIN), que a fines de 2018 equivalen al 21,9% del PIB, lo que contribuye a mitigar riesgos externos. Moody’s también señala que se logró importantes avances en la reducción de la pobreza y en la mejora de la distribución de los ingresos, entre otras virtudes de la economía boliviana.

En el período neoliberal, Bolivia tenía elevados niveles de pobreza extrema que alcanzaban al 34,5% en la gestión 2003, que ascendió a 38,2% en 2005. Con la política económica que se implementó, la pobreza extrema descendió en más de la mitad, de 38,2% en 2005 a 15,2% en 2018, reduciendo 23 puntos porcentuales. Cabe destacar que con este dato Bolivia registra históricamente el nivel más bajo de pobreza extrema. De igual manera, la pobreza moderada decreció de 60,6% en 2005 a 36,4% en 2017 y se contrajo a 24,1.

Los mismos organismos internacionales —como el FMI, BM, Cepal y otros— que antes desdeñaban al país, ahora se deshacen en elogios porque Bolivia “logró reducir la pobreza y alcanzar un desempeño económico con solidez durante la última década”.

Hoy, el mundo valora los logros que consiguió Bolivia en los últimos 13 años de la mano de Morales, como la recuperación del poder político para el pueblo y el rescate de las empresas estratégicas y de la dignidad y soberanía.