Detención de Assange pone en juicio la labor de periodistas

Foto: Archivo
Assange levanta el dedo pulgar mientras lo trasladan enmanillado.

 

Agencias

Edward Snowden, quien reveló el espionaje masivo de Estados Unidos, considera que la detención de Julian Assange marca “un momento oscuro para la libertad del periodismo” y surge una pregunta, ¿hacker o periodista?

Assange estuvo desde 2010 en el centro de una tormenta mediática y judicial que busca dañar su imagen al presentarlo como una persona controvertida, y para ello hacen énfasis en su pasado como hacker y restan sus méritos en el campo periodístico, que revolucionó con la plataforma WikiLeaks. 

“Las imágenes del Embajador de Ecuador invitando a la Policía secreta británica a la embajada para sacar al editor de —les guste o no— un periodismo galardonado fuera del edificio acabará en los libros de historia. Los críticos de Assange pueden celebrarlo, pero es un momento oscuro para la libertad del periodismo”, manifestó Snowden en su cuenta de Twitter.

La persecución por orden de los más afectados

La persecución contra Assange no solo se inició cuando Estados Unidos, la nación más afectada por las infiltraciones que realizó WikiLeaks, empezó en 2010 a tender un cerco alrededor del australiano, sino por una tendencia de mostrar al periodista como un sujeto inestable, con intereses particulares y faltos de ética.

Los esfuerzos del antiguo hacker por ejercer un periodismo científico, como el mismo lo definió, quedó evidenciado en los documentos secretos sobre casos de corrupción gubernamental en varios países, que divulgó WikiLeaks desde su creación, en 2006, lo que en un principio le valió el reconocimiento internacional.

Sin embargo, esa imagen empezó a ser socavada desde que la plataforma puso en 2010 más de 90 mil documentos militares, convirtiéndose en la mayor filtración de información sobre el Ejército de Estados Unidos. Esas filtraciones coincidieron con una acusación en Suecia contra Assange y su posterior llegada a la Embajada de Ecuador en Reino Unido, en 2012, donde el gobierno del presidente Rafael Correa le otorgó asilo durante siete años, hasta su detención, luego de que el mandatario Lenín Moreno le retiró la protección.

Desde el inicio de WikiLeaks, Assange se mostró como un defensor de la democracia y el libre comercio, aunado a un sólido sistema de medios de prensa dedicados a informar a la ciudadanía con transparencia. Incluso Assange dedica a equiparar su proyecto periodístico con la metodología científica, basada en las presentaciones de evidencia y datos para formular teorías. 

Medios publican sus notas

El expresidente de Ecuador Rafael Correa acusó a su sucesor, Lenín Moreno, de haber “vendido a EEUU” al fundador de WikiLeaks en la Embajada de ese país, en Londres, por la Policía británica. Además, denunció una “doble moral” por parte de la justicia norteamericana: “Assange obtiene la información del soldado Manning, pero los que la publican son The New York Times, El País, The Guardian, que son los principales diarios del mundo ¿Dónde están los juicios contra ellos?”, se preguntó.

Tras la eliminación del asilo político del periodista por parte del Gobierno ecuatoriano, Correa manifestó morirse de “vergüenza” por las palabras del actual mandatario, quien dijo que se ha quitado “una piedra del zapato”.

Para Correa, el Gobierno ha cometido una “canallada” y una “traición” al entregar a Assange a “sus verdugos”, en referencia a Washington, que solicitó su extradición. Además, señaló que las autoridades de su país no han presentado pruebas sobre los delitos que se endilgan al periodista, como haber robado documentos a la Embajada ecuatoriana, o intervenir comunicaciones. “Ecuador tenía la responsabilidad de garantizar el asilo de Julian Assange, más aún desde que el año pasado obtuvo la ciudadanía ecuatoriana. De acuerdo con nuestra Constitución, no se puede extraditar a un ciudadano ecuatoriano”, indicó Correa.

Defensor de la democracia

Desde el inicio de WikiLeaks, Assange se mostró un defensor de la democracia y el libre comercio, aunado a un sólido sistema de medios de prensa, dedicados a informar a la ciudadanía con transparencia. Incluso Assange dedica a equiparar su proyecto periodístico con la metodología científica, basada en las presentaciones de evidencia y datos para formular teorías.

“Deseo establecer un nuevo estándar: el periodismo científico. Si publicas un artículo sobre ADN, cualquier revista de biología te obliga a remitir los datos que sirvieron para tu investigación— la idea es que la gente los reproduzca, evalúe y verifique”, reveló alguna vez Assange en una entrevista. 

“Esto es algo que también debe hacerse en el periodismo. Hay un marcado desbalance de poder en el hecho de que los lectores no puedan verificar lo que se les dice y eso lleva a abusos”, remató.

Para el catedrático peruano David Villena Saldaña, hay cierta dosis de mala fe cuando se llama despectivamente hacker a Assange, debido a que intencionalmente se busca la comparación con las connotaciones negativas que se tiene en los medios con la llamada piratería informática y de esta forma incluirlo en la lista negra de una especie de delincuente. En una entrevista en 2010, cuando iniciaban las acusaciones contra Assange por acoso sexual, destacó: “Ahora hay muchos intentos de llamarme hacker, basados en mis actividades como hacker de hace 20 años, para devaluar mi trabajo como periodista”.

El fundador de WikiLeaks fue enviado a la prisión de Belmarsh, en el sudeste de Londres (Reino Unido), que es conocida como la Guantánamo de Gran Bretaña y es uno de los tres establecimientos de alta seguridad, con una capacidad para un poco más de 900 prisioneros, según un informe oficial de 2018.

El documento destaca que muchos de los prisioneros se encuentran recluidos en celdas superpobladas diseñadas para dos personas.
La prisión albergó a presos como el clérigo de Al Qaeda, Abu Qatada.

La venganza del Presidente de Ecuador

La detención del periodista Julian Assange no podía ser posible sin la decisión del gobierno de Lenín Moreno de retirarle el asilo diplomático. Esta medida, según la organización internacional WikiLeaks, fundada por el australiano, es una represalia por haber dado a conocer una trama de corrupción que presuntamente involucra a Moreno y a buena parte de su familia: los INA Papers.

De acuerdo con la investigación, hay documentos que prueban que la familia de Moreno incurrió en delitos de corrupción, perjurio y lavado de activos a través de varias empresas extranjeras offshore en diversos paraísos fiscales. Según trascendió, una de esas empresas recibió injustificadamente 18 millones de dólares de parte de un contratista de un proyecto público en el tiempo en que Lenín Moreno era vicepresidente.

Parte del blanqueo de esos capitales se hizo a través de la firma INA Investment, constituida en 2012 por el hermano del presidente, Edwin Moreno. Se cree que el nombre de la empresa INA proviene del acrónimo que coincide con las últimas tres letras de los nombres de las tres hijas de Lenín Moreno: Cristina, Irina y Karina.

El diputado ecuatoriano de Revolución Ciudadana Ronny Aleaga fue el encargado de presentar la denuncia ante la justicia local. A fines de marzo, la Fiscalía General del Estado abrió una investigación sobre el caso.

La indagación previa, abierta por la fiscal general subrogante de Ecuador, Ruth Palacios, gira en torno a las presuntas compras irregulares en beneficio tanto del mandatario ecuatoriano como de su esposa e hijas, entre ellas artículos de lujo, automóviles de alta gama y bienes inmuebles.