El poder de los sin voto en Brasil

Pese a haber ganado con 54 millones de votos, la presidenta de Brasil Dilma Rousseff fue víctima de un golpe congresal y judicial que permite la administración temporal de esa gran nación por personas que nunca tuvieron el respaldo mayoritario de la población. El presidente Evo Morales calificó esta situación como un atentado contra la democracia y la estabilidad económica de Brasil y la región.
Rousseff llamó este jueves a los brasileños a movilizarse para resistir lo que consideró un golpe en su contra. Fue suspendida por el Senado para ser sometida a un juicio político pero inmediatamente miles de personas salieron a las calles en su respaldo mientras que líderes de diversos países condenaron el hecho.
Dilma Rousseff fue reemplazada de manera interina en la presidencia por su exaliado y ahora enemigo Michel Temer, su ‘vice’ durante más de cinco años.
La Mandataria electa dijo: “Lo que está en juego no es apenas mi mandato, lo que está en juego es el respeto a las urnas, a la voluntad soberana del pueblo brasileño y la Constitución”.
La exguerrillera de 68 años, que fue torturada y encarcelada durante la dictadura militar y se convirtió en 2011 en la primera mujer presidenta de Brasil, confesó que sufre “una vez más el dolor abominable de la injusticia”.
Este tipo de golpes son calificados como “modernos” ya que son articulados por la derecha en contra de gobiernos progresistas de izquierda como el de Dilma. Todo esto, según numerosos analistas, forma parte de un plan de desestabilización en la región por parte de organismos internacionales presentes en el continente por lo que diversos gobiernos de América Latina, como el nuestro, condenaron estos actos y alertaron sobre las consecuencias negativas de estos actos de desestabilización.