94 años: Bolívar ilumina el fútbol con luz celeste

Lothar Kerscher, en su oficina, sujeta una foto del expresidente de Bolívar Mario Mercado.
Marco Quispe

La Paz / Marco Quispe

El club Bolívar cumplió este 12 de abril 94 años de vida institucional. La Academia es uno de los clubes más ganadores del país y uno de los más representativos en el profesionalismo con 22 títulos, además de ser el único equipo boliviano que llegó a una final histórica de Copa Sudamericana (2004) y a una semifinal de Copa Libertadores (2014).
Uno de los hombres que vivió de cerca estas alegrías y celebró estas hazañas es Lothar Kerscher, un dirigente que lleva más de medio siglo junto a su Bolívar, del cual dice que la muerte es la única que podría separarlo.
“La Academia es algo muy especial para mí, decir que Bolívar es parte de mi vida es poco. A mí me parecería algo raro el día que ya no sea dirigente. Yo amo este equipo”, dice Kerscher, mientras se arregla su característico sombrero negro de ala corta que lo identifica y que lo acompañó en su larga trayectoria dirigencial celeste.
Kerscher nació un 7 de noviembre 1933, en Danzig, Alemania, ciudad que pasó a ser parte de Polonia tras la Segunda Guerra Mundial (1940). A mediados de 1945 su familia decidió dejar su ciudad natal debido a ese conflicto bélico, para emprender un viaje con destino a Bolivia junto a sus hermanos y su mamá, Aida Villagómez (boliviana de nacimiento). No vino su padre, Franz Kerscher, alemán que se quedó por ser militar.
Tras dos años de recorrer diferentes países en campamentos, Kerscher llegó en junio de 1947 a tierras bolivianas. Con tan solo siete años arribó a Potosí. En su largo camino vio caer a dos ‘soldados’ de su familia. “Fueron años de campamento en campamento, en los que perdimos a dos de mis hermanos menores. Llegamos a la ciudad de Potosí porque los familiares de mi madre vivían en esa ciudad”, relata con pesar la pérdida familiar. 

UN IDILIO SIN FIN
Ya en el país, y después de vivir varios años en la Villa Imperial, el aún joven Kerscher se trasladó a La Paz, donde trabajó en diferentes empresas ejerciendo su profesión de técnico en administración, pero más allá de eso llegó a conocer un equipo que con su color celeste conquistó al dirigente. “Bolívar me enamoró a primera vista”, cuenta el declarado hincha bolivarista.
El profesional se convirtió en un fiel seguidor de la Academia asistiendo a sus partidos en el antiguo Hernando Siles. Ahí conoció a sus mentores en la dirigencia, que lo invitaron para que este idilio comience a tomar fuerza.
“Me sentaba siempre muy de cerca de donde estaban varios dirigentes y nos saludábamos muy cordialmente. Un día se me acercó Guillermo Monje (fue presidente de Bolívar en 1999) y me dijo que siempre me veía y me preguntó si quería formar parte del directorio. Acepté sin dudar y en la siguiente reunión me invitaron ya para incorporarme”, recuerda.
El primer año de Lothar Kerscher como dirigente en el club paceño fue en 1968. Una de las primeras tareas fue hacerse cargo de las divisiones inferiores. Hoy reconoce que fue el puesto en el que se sintió más cómodo.
“Presidí durante mis primeros cinco años la Comisión de las Divisiones Menores. Lo que más me gustaba era trabajar con los niños y verlos llegar a primera. Es la parte más linda del fútbol”, relata el dirigente, que años después vio formarse a jugadores como Erwin Saavedra, el exportero de la Academia Rómel Quiñónez y el juvenil José Orellana.
En sus más de 50 años en la dirigencia de Bolívar no solo ocupó el puesto de divisiones inferiores, sino también atendió la gerencia celeste y además presidió la máxima silla en varios pasajes de su carrera de manera interina. En la actualidad es el fiscal general.
“Ocupé durante tres años la gerencia de Bolívar siendo a la vez vicepresidente. No me acuerdo los años en que fui presidente, pero fueron en varias oportunidades, pero no importa el lugar en que esté, siempre di, doy y daré lo máximo por la Academia”, recalca Kerscher, que el 7 de noviembre cumplirá 86 años.
MOMENTOS INOLVIDABLES
Existen varios pasajes que el dirigente no olvida en su extensa carrera. Indica que presenció goles que siempre se le vienen a la memoria y que todos son preciados para él, pero le guarda un cariño especial a un gol que anotó el exjugador celeste Francisco ‘Pancho’ Bonilla Paredes, que defendió la casaca bolivarista en la época de los 80.
“No recuerdo la fecha exacta, pero fue un partido en el cual perdíamos con The Strongest. Lo dimos vuelta gracias a un golazo de media distancia de ‘Pancho’ Bonilla, sin embargo debo mencionar que todos los goles que marcó Bolívar serán siempre importantes para mí”, dice.
En 1947, el considerado mejor jugador de fútbol de la historia de Bolivia, Víctor Agustín Ugarte, defendió la casaca de Bolívar. Ugarte fue una de las piezas principales, junto a otros jugadores en el torneo Sudamericano que el país ganó en 1963.
Kerscher, recuerda a Ugarte con cariño, pero sobre todo con admiración, a quién lo llegó a conocer en esa competencia. “A Ugarte lo llegué a conocer en el Sudamericano. Fue uno de los grandes jugadores que tuvo el fútbol boliviano y por qué no, del mundo. Fue un fuera de serie total y una gran persona. Para mí el mejor jugador que vi”, señala de forma contundente.
DIRIGENTES QUE ADMIRA
Kerscher no solo admira a jugadores, sino también a dirigentes a nivel nacional, sobre todo al recordado Mario Mercado, el considerado por la afición bolivarista como el mejor presidente que tuvo esta institución.
Mercado fue uno de los impulsores principales de la construcción de estadio Libertador Simón Bolívar. Falleció un 21 de enero de 1995, víctima de un accidente aéreo.
“Hubo grandes dirigentes y Bolívar en esto siempre se distinguió, pero don Mario fue un director fuera de serie y una gran persona. Al igual que Guido Loayza y también le tengo gran gratitud a Marcelo Claure. Otros dirigentes que admiro fuera de Bolívar son: Rafael Mendoza Castellón, Roly Aguilera y Enrique Happ. Fueron personas que dieron mucha gratitud al fútbol nacional”, subraya.

ESCENARIO PROPIO
Un 9 de febrero de 1968 se dio a conocer que Bolívar tendría un estadio a la par de su tradicional rival, The Strongest. Con el pasar de los años se construyó el muro. El dirigente celeste fue testigo luego de los trabajos que llegaron a consolidar el estadio Libertador Simón Bolívar.
“Antes de su construcción, cuando llovía, la cancha era una laguna, a tal punto que no se podía ni entrenar. Me acuerdo también que varios vecinos se metían a jugar a la cancha, entonces un día Mercado y Monje tomaron la decisión de cercarlo y se logró el cometido. Fue algo lindo ver las primeras obras”.
Kerscher entiende en la actualidad a los hinchas que quieren un nuevo estadio para Bolívar, pero menciona que deben entender que “no es una labor fácil edificar ese tipo de arquitectura”. Él es fiel creyente de que tarde o temprano se construirá el nuevo estadio académico.
“Yo le pido a Dios que me dé vida para ver el próximo Mundial y el nuevo estadio. Muchos años no me quedan en este mundo, pero estoy seguro de que antes de irme veré el estadio acá. Yo sé que vamos a terminar teniendo nuestro estadio. Quiero estar, aunque sea cuando iniciemos el trabajo, aunque no lo vea concluido, estoy seguro que esto así será”, lanza optimista.

UN BOLIVIANO MÁS
En su carrera de más de 50 años de dirigencia su familia siempre fue un apoyo. Sus tres hijos, que ya son profesionales y algunos viven fuera del país, y su esposa, que falleció hace tres años, nunca le reclamaron su amor y dedicación por el cuadro bolivarista.
“Siempre habían desacuerdos, como en toda familia, pero entendieron que cuando se toma una responsabilidad uno tiene que cumplir. Raro era el día que no asistiera, aunque sea cinco minutos, al entrenamiento. Agradezco mucho a mi familia por haberme aguantado, siendo un futbolero muy apasionado”, dice con tristeza.
“QUIERO MORIR AQUÍ”
El nacido en Alemania vivió casi toda su vida en Bolivia y afirma que ama este país porque le ofreció y le dio todo. Aclara que con lo poco que tenía siempre trató de contribuir como un boliviano más.
“Yo no cambio a Bolivia por ningún país. Yo quiero morir aquí. Además, hice el servicio militar en el regimiento Camacho. Me considero un boliviano más, que quiere mucho a la patria”, afirma, con mucho orgullo.
Kerscher siempre está pendiente del fútbol mundial, pero sobre todo de la Academia, al cual le desea lo mejor en este su nuevo aniversario.
Considera que el equipo actual está para ser campeón esta temporada al mando del director técnico César Vigevani. “Hay un buen equipo y un gran cuerpo técnico. Estoy seguro que seremos campeones este año”, dice sonriendo mientras señala una foto de un plantel celeste del siglo pasado. 
“Bolívar lo es todo para mí”, finaliza el dirigente, quien todos los días gerenta la administración del estadio de Tembladerani. Es un bolivarista apasionado y de cepa.

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85  años

Lothar Kerscher nació el 7 de noviembre de 1933 en Alemania, en Danzig, ciudad que pasó a ser parte de Polonia.

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Fue fundado en una casa de la calle Junín

El club Bolívar fue fundado un 12 de abril de 1925. Ese día, un grupo de amigos se reunió en una modesta y colonial casa de la calle Junín, en La Paz, con la idea de formar un club social, cuyo objetivo era la práctica del deporte, en especial del fútbol. 
Sus apelativos son: la Academia, los celestes, entre otros. Es uno de los equipos más representativos del país; además, es reconocido a nivel internacional por haber derrotado a campeones.

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“En los tiempos de Mercado, ser dirigente requería sacrificio”

Lothar Kerscher no borra de su memoria a Mario Mercado, el dirigente considerado como el mejor presidente que tuvo el club Bolívar en el siglo pasado, ya que en su gestión la Academia consiguió 11 títulos. El experimentado directivo le tiene un cariño especial a Mercado, del cual dice fue siempre su guía y continúa siéndolo.
Menciona que siempre fue un querendón de Bolívar y una gran persona, que nunca negaba un favor a alguien que lo necesitaba. Afirma que, en tiempos difíciles, Mercado tomaba la iniciativa de sacar dinero de su bolsillo para pagar o contratar a futbolistas para reforzar el plantel. 
“La Copa Libertadores de esos años no daba ni un centavo a los participantes. En esa época Mario se preocupaba y todo el directorio cooperaba. Cuando empezaban los campeonatos, cada dirigente, empezando por Mario, cooperaba con sus posibilidades. Algunos daban 500 dólares, otros 1.000; eran tiempos de mucho sacrificio y amor propio al equipo”, rememora.
En los años de dirigente, Kerscher nunca olvidará la actitud de Mercado ante situaciones complicadas. Mientras Bolívar se encontraba participando de la Copa Libertadores de América de 1991, en el estadio de La Bombonera (Buenos Aires, Argentina) ante Boca Juniors, el expresidente se mostró fuerte ante un momento delicado en su estado de salud.
“El túnel de ese estadio tenía una distancia larga. Lo vi recorrer todo eso a Mario, que en esos tiempos estaba un poco mal de salud. Traté de ayudarlo, pensé que se desmayaría, pero me dijo: ‘Déjame, Lothar, yo llegaré al final’. Él mostró ahí el carácter fuerte que tenía”, cuenta acongojado.

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Lothar recuerda que un día fue  utilero y también ‘técnico’, dirigió  cuatro partidos y no perdió ninguno

Las anécdotas sobran para Lothar Kerscher a lo largo de su vida. Recuerda que en su juventud, al llegar a Bolivia, trabajó en cines y hasta en minas potosinas. Sin embargo, guarda un recuerdo especial de cuando fue utilero en una ocasión y hasta director técnico por cuatro partidos.
En la época de los 70 Bolívar se aprestaba a jugar en Cochabamba ante Wilstermann y por diferentes motivos el utilero dejó las cosas en el avión y él perdió el vuelo. A horas del partido, Lothar se encargó de esa tarea sin dudar.
“Yo tuve entonces que hacer de utilero; fue en un partido nocturno, me puse a repartir los materiales y a recoger las camisetas sudorosas. Al final los jugadores también me ayudaron. Fue una linda anécdota que nunca olvidaré”, señala con una sonrisa.
El directivo también rememora el momento en que dirigió a los celestes en cuatro partidos. Con Mario Mercado en la presidencia y tras la salida del entrenador argentino Miguel Ignomiriello (en 1976), el presidente tenía un dolor de cabeza por la dirección técnica.
Kerscher sin dudarlo se propuso tomar esa responsabilidad y  Mercado no se negó. “Dirigí ese plantel durante tres o cuatro fechas. Jugamos dos cotejos fuera de casa y otros dos de local. Y los cuatro no los perdí, solo hubo un empate. Por lo menos salí invicto (ríe)”, señala el dirigente con una mueca picarona.
El dirigente reconoce que como técnico fue de un carácter muy fuerte y que les incentivaba a que los jugadores amen la camiseta celeste. En el primer partido ante San José, en Oruro, el plantel bajo su conducción iban cayendo, pero en el descanso una reprimenda motivó a los futbolistas.
“Estaba Mercado y Jaime Paz Zamora, quienes entraron al camarín. En esos años yo tenía un carácter fuerte, a tal punto que el equipo reaccionó y terminamos ganando el partido”, indica.

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Kerscher dio la ‘vuelta olímpica’ solamente una vez en su vida

Desde sus inicios en la dirigencia, Lothar Kerscher no acostumbra dar la ‘vuelta olímpica’. El dirigente menciona que algunos directivos solo aparecen para la foto en este tipo de celebraciones y eso hizo que tome tal decisión por más de 50 años. Sin embargo, menciona que la única vez que lo hizo fue en un partido especial en Santa Cruz.
“Yo critico a muchos que aparecen solo para dar la vuelta olímpica, pero tengo un campeonato especial, donde yo di la vuelta por primera y única vez. Fue en Santa Cruz ante Blooming, donde ganamos el título”, dice con nostalgia. 
Sin embargo, recuerda que aquella celebración se vio manchada porque los hinchas rivales se metieron a la cancha y no dejaron que los jugadores campeones festejen ese título como correspondía. 
“Después no nos dejaron salir de la cancha, hubo gases, nos quedamos echados en el pasto, nos consiguieron taxis, apenas salimos del estadio. Es uno de los campeonatos que nunca olvido”, recalca.
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DATOS

En 1964, una mala campaña llevó al equipo al descenso, por lo que se considera el año negro de la historia celeste.
En 1965, con Luis Eduardo Siles Salinas y el apoyo de Mario Mercado, se planificó la Operación retorno. Bolívar ganó el torneo invicto de la segunda división de La Paz con un plantel de jerarquía y retornó a la principal categoría.