Hace 10 años se evitó la división de Bolivia

Foto: Archivo
La Policía retira los cadáveres del hotel Las Américas.

 

Redacción central / Cambio - Edición Especial

A fines de 2008, el terrorista húngaro-boliviano Eduardo Rózsa Flores llegó a Bolivia para apoyar la supuesta autonomía cruceña; sin embargo, el trasfondo era gestionar una guerra civil para separar a Santa Cruz de Bolivia puesto que la élite de esa región estaba en contra de la presidencia de Evo Morales.

Después de Rózsa arribaron al país los mercenarios Michael Dwyer, Árpád Magyarosi, Mario Tádic y Elöd Tóásó, quienes se alojaron en distintas ocasiones en los hoteles Buganvillas, Las Américas, Asturias, Santa Cruz.

Operativo policial

Según el informe de la comisión multipartidaria de la Cámara Baja encargada de investigar el caso, la madrugada del 15 de abril se produjo un atentado contra la vivienda del cardenal Julio Terrazas, toda vez que un explosivo de alto poder causó daños materiales en el muro perimetral de la vivienda.

La Policía cruceña se declaró en emergencia y los informes de Inteligencia apuntaban a un grupo de extranjeros armados que se habían hospedado en el cuarto piso del hotel Las Américas.

La Policía organizó un operativo para capturar a los presuntos autores del atentado y aproximadamente a las 03.30 del 16 de abril de 2009,  de acuerdo con información oficial, un grupo de élite ingresó al hotel para aprehender a los cinco sospechosos.

En un intercambio de disparos fallecieron Eduardo Rózsa, Michael Dwyer y Árpád Magyarosi. Se detuvo a Mario Tádic y Elöd Tóásó.
El 22 de abril de 2009, el personal de balística se constituyó en el hotel Las Américas, junto con los investigadores de la escena del crimen de la FELCC Santa Cruz para realizar el estudio pericial balístico.

Tras el operativo, las instalaciones del hotel Las Américas resultaron gravemente afectadas y quedaron tres cuerpos de los sospechosos, junto al conjunto de pruebas recogidas posteriormente.

Horas más tarde se realizó un operativo en el estand de la Cooperativa de Telecomunicaciones de Santa Cruz Ltda. (Cotas), ubicado en la Feria Exposición de Santa Cruz, donde se encontró armamento de guerra, municiones y gran cantidad de explosivos.

El financiamiento

El dinero para las operaciones terroristas, el entrenamiento de sus integrantes y la estadía en Bolivia eran aspectos coordinados mediante La Torre, una cúpula cruceña creada para financiar a la célula terrorista-separatista que tenía la misión de desmembrar Bolivia a través de una guerra civil. El encargado de recaudar el dinero era Hugo Antonio Achá Melgar, hoy prófugo.

El 12 de noviembre de 2008, Rózsa le dijo a Isvan Delovay, vía internet, que se trataba de una operación militar-civil y que un grupo de poder es el que “da el apoyo económico y logístico”, y que se cuenta con 50 personas que conformarán un grupo operativo militar.

“Los miembros del consejo (cabezas visibles) son: Rubén Costas (gobernador electo), Branko Marinkovic (presidente del Comité Cívico, una organización con gran influencia, es también llamada por los de Santa Cruz el gobierno moral), Eduardo Paz (presidente de la Cámara de Comercio y de Industria), Mauricio Roca (presidente de la Cámara de Agricultura y de Ganaderos de la Bolivia oriental), Germán Antelo (expresidente del Comité Cívico). Estas eran las cinco personas que conocían de su llegada”, señala otra conversación entre Rózsa e Isvan.

Hugo Achá recaudaba dinero de otras instituciones, personalidades y empresarios cruceños; sin embargo, quienes entregaron el dinero aseveraron después que habían sido engañados por distintas autoridades a nombre de una falsa autonomía.

Intermediarios  

El informe de la comisión especial multipartidaria (11 de noviembre de 2009) establece que Hugo Antonio Achá Melgar, ‘Superman’, expresidente de la organización no gubernamental Human Rights y exmiembro del Consejo de Vigilancia de Cotas, brindó apoyo financiero al grupo terrorista con al menos $us 100 diarios, además estaba a cargo de recolectar más dinero de empresarios y miembros de distintas cámaras cruceñas.

Entre las personas que financiaban a los terroristas se generaron discusiones por dinero que presuntamente recaudaba Achá, el que no era entregado; de igual manera, también discutió con Eduardo Rózsa por dinero.

Grupo La Torre  

Este grupo era manejado por la entonces Prefectura de Santa Cruz, a través de Pablo Costas, hermano del actual gobernador Rubén Costas.

La Torre era la cúpula cruceña financiadora de los terroristas, cuya misión era desmembrar Bolivia mediante una guerra civil, además tenía un plan y puntos estratégicos para los atentados terroristas.

Antes de llegar a Bolivia, Rózsa le pidió al periodista András Kepes una entrevista en la que le dijo que no vendría en calidad de turista.

“Si no hay autonomía y no podemos vivir juntos, vamos a gritar que somos independientes y haremos un nuevo país, esa es la idea.

Primero están probando razonar para prevenir la matanza de la gente, pero queremos mostrar fuerza e independizarnos. Hay que estar preparados para que dentro de un par de meses, si no hay autonomía y si no hay convivencia con autonomía, proclamemos la independencia y fundaremos un país nuevo. Podemos hablar de semanas, pero en algunos casos, en caso de fragmentación —territorial— se podría esperar una crisis de años, efecto de Kosovo”, dijo.

Más de 220 incidentes  

El fiscal asignado al caso, Marco Antonio Rodríguez, señaló que el juicio oral contra más de 30 personas vinculadas a este caso está demorando porque sus abogados presentaron más de 220 incidentes y excepciones.

“La mayoría aduce problemas de salud y esto ha provocado un retraso durante varios años”, sostuvo.

Los miembros de la célula terrorista eran expertos en tácticas bélicas

Antes de llegar a Bolivia, Eduardo Rózsa dijo que el plan de su organización era impedir que el Gobierno mantenga control sobre la ciudad de Santa Cruz y las provincias. Caracterizó a este movimiento armado como anticomunista y antiindígena.

Sobre el carácter del levantamiento que planificaba, manifestó que era “una operación militar-civil para apoyar un movimiento popular que desembocaría en un golpe de Estado”.

El director de la FELCC de La Paz, Johnny Aguilera, quien durante la intervención al hotel Las Américas tenía el grado de mayor y fue el principal investigador del caso, indicó que los terroristas practicaban con armas de juguete e incluso con juegos de video, porque su intención era llegar preparados a un eventual conflicto bélico.

“La finalidad era el entrenamiento porque, desde el punto de vista doctrinario, cualquier entrenamiento es bueno, incluso se lo puede hacer jugando porque lo importante era lograr el acondicionamiento y reacción ante determinadas circunstancias”, dijo.

En el estand de Cotas y en las habitaciones de hotel se hallaron armas de fuego, explosivos, mapas, escudos y banderas de una futura nueva nación.