Lo que faltaba

 

Víctor Alonzo Gutiérrez

En estos días se ha conocido que un par de senadores norteamericanos han puesto a “consideración” de la Cámara de Senadores estadounidense la “repostulación” del actual presidente del Estado, Evo Morales Ayma. Tamaña noticia no hace más que asombrarnos, dado que este hecho de abierta intromisión en asuntos internos de otro país no ha tenido hasta ahora una demostración tan elocuente y atrevida como la que acabamos de comentar. Lo indignante de este hecho es que varios “activistas políticos” “baten palmas” ante las decisiones que se asuman por parte del Senado norteamericano. Hecho que por cierto los muestra como la mayor y fiel expresión de la antipatria y la antinación. 

Una parte de estos “activistas” pertenece o integra en la actualidad varias de las “organizaciones políticas” con pretensiones —según ellos— de vencer en los próximos comicios de octubre.  

A la luz de este tipo de pretensiones podemos decir con mucha justeza: ¡Dios salve a Bolivia de las fauces de la antipatria! Precisamente ante semejantes pretensiones es que los bolivianos debemos optar de manera patriótica por la profundización del Proceso de Cambio, por la lucha tenaz contra la corrupción, por la educación política de las masas, y así forjar en los hechos una conciencia verdaderamente revolucionaria, solo así seremos capaces de apostar por la continuidad de importantes transformaciones en Bolivia en términos económicos, políticos y sociales.

Ese “impulso” senatorial que se verifica a más de 10.000 km de nuestras fronteras no nos sorprende porque el mundo, y América Latina en particular, registra en su haber toda una historia de intervenciones y violaciones a su sagrado derecho de elegir su propio destino por parte de quienes asumen en los hechos el papel de ser “policía del mundo”.

Papel al que se suman de modo cómplice y cobarde “sus agentes locales” (partidos de derecha, plataformas, agrupaciones cívicas, etc.), ejemplos al respecto existen y sobran, y en importante cantidad.

Con este tipo de “anuncios” de abierta intromisión en los asuntos internos de los países lo que se visualiza cada vez de forma más nítida es que lo que está en marcha es un plan de verdadera conspiración contra los procesos de cambio, algo a lo que los enemigos de la patria denominan hoy como “populismo”.

Puestas así las cosas, debemos encender las alertas para decirle al pueblo que Bolivia está en el ojo de la antipatria y la antinación, alentada y casi financiada en su integridad por los enemigos de la humanidad.

Razón para optar por el camino de la unidad, la superación de errores y la preservación del Proceso de Cambio. Cometido al que deben de sumarse no solo aquellos que militan en alguna organización política de carácter progresista o revolucionario, sino todos aquellos que más allá de cualquier diferencia política o ideológica anteponen los intereses de Bolivia por sobre cualquier otro tipo de pretensión.

Si no queremos seguir el camino de varias revoluciones que acabaron derrotadas, debemos hacer un alto hoy en nuestro andar y reflexionar, y como fruto de nuestra reflexión reavivar el compromiso de lucha por edificar y terminar por construir un país completamente distinto al que nos dejaron en octubre de 2003.