Bolivianos en Argentina prometen apoyo a Evo para jubilar a opositores

Multitudinaria concentración brinda respaldo contundente al Jefe de Estado.
Foto: Freddy Zarco

 

La Matanza, Argentina/ Enviado Especial: Juan Cori Charca

Con sus 32 años, Roberto Orihuela se considera un boliviano más a pesar de haber nacido en Argentina. Ese es el legado que les debe a sus padres, que hace más de 30 años migraron a ese país, considerado por entonces como una tierra de oportunidades, muy distinta a la que es ahora.
Vestido con un poncho rojo y un sombrero negro de ala larga, Orihuela, estudiante de Bioquímica y Farmacia, que reside en Lugano, llegó pasado el mediodía de ayer al polideportivo Alberto Balestrine, en la zona de Lomas del Mirador, en el municipio de La Matanza, uno de los más poblados de la provincia de Buenos Aires (según el censo de 2010, cuenta con 1.775.816 habitantes).
“Vengo a apoyar a Evo Morales. Antes Bolivia estaba en una situación de desventaja ante otras naciones y lo que él ha hecho es liberar a los pueblos y reivindicarlos”, dijo Orihuela mientras degustaba de un apthapi —un banquete indígena— junto a sus amigos y vecinos.
Al igual que él, miles de bolivianos y argentinos abarrotaron el campo deportivo para escuchar y ver al presidente Evo Morales, que inició ayer una visita oficial a Argentina y que concluirá hoy con un encuentro con su similar Mauricio Macri.
En medio de zampoñadas, sikuriadas, wiphalas, banderas bolivianas y argentinas, Morales ingresó por la puerta principal del polideportivo, rosando las manos de una multitud que formó una especie de pasaje humano.
“Vamos, vamos, vamos Evo, vamos, vamos que en octubre vamos a ganar, vitorearon los asistentes distinguidos entre sí con diferentes atuendos que reivindicaban a sus gremios.
“Evo, acá tenés un pueblo para la revolución”, coreó otro grupo de jóvenes de entre 15 y 20 años, apostado en el lado izquierdo frente al palco, sosteniendo wiphalas, banderas y carteles de apoyo al Jefe de Estado, que volverá a postularse el 20 de octubre en un proceso en el cual tendrá que enfrentar a ocho aspirantes de la oposición.
Los discursos de los más de una decena de representantes de los colectivos bolivianos se centraron en ataques a las políticas neoliberales, a las cuales responsabilizaron de su condición de migrantes, y rechazaron la posibilidad de que vuelvan a ser implementadas en el país.
Leandro Ruiz, de Generación Evo, señaló que un gran porcentaje de los bolivianos tuvo que migrar a Argentina por las políticas neoliberales que entregaron el patrimonio del Estado.
Le dijo al presidente Morales que los jóvenes no olvidan esos capítulos oscuros de la historia boliviana, por lo que comprometió el apoyo de la comunidad en las elecciones generales de octubre para que no regresen los viejos políticos.
Aparecen viejos políticos que quieren presentarse como nuevos, como la renovación, dicen que son algo distinto, pero nosotros no nos olvidamos de quiénes son esas personas, dijo Ruiz en clara alusión al expresidente Carlos de Mesa, que hace unas semanas visitó Argentina y se reunió con algunos compatriotas.
“Queremos que este proceso se profundice, necesitamos avanzar mucho más y esta juventud tiene que tener esta conciencia para que nunca más vuelvan esos gobiernos neoliberales en Bolivia y en América Latina, dijo, y agregó: “Este año tenemos que jubilar a esos dinosaurios políticos que se disfrazan de lo nuevo”.
Más cambios
Gabino Quelca tiene 72 años. Migró a la Argentina por problemas familiares y se instaló en Lugano, donde trabaja como técnico radialista. Cuenta que la situación en Argentina se complicó desde hace unos años por las decisiones que asumió la administración del presidente Mauricio Macri, con la devaluación del peso argentino y una inflación galopante.
Sin embargo, no responsabiliza a Macri de todo lo que ocurre, pues considera que los anteriores gobiernos también tienen una parte de culpa.
Con su wiphala en su espalda, Quelca le pidió al presidente Evo Morales que profundice los cambios en Bolivia, le deseó suerte en las elecciones de octubre y le instó a luchar contra la corrupción.
Vidal Laura (35) se vino a Argentina un año antes de que Morales logre su primera victoria electoral, en diciembre de 2005, con el 53,7% de los votos, el porcentaje más alto que un candidato obtuvo en la historia de Bolivia.
Empezó de costurero, como la mayoría de los bolivianos que no tienen una familia o una casa adonde llegar. Estaba bien hasta que comenzó la devaluación del peso argentino y el incremento en los costos de los servicios básicos.
A pesar de tener un trabajo estable, lamenta que el incremento de salarios no avance de acuerdo con las determinaciones del gobierno de Macri.
Elba Gonzales, que migró a Buenos Aires hace 30 años, es más directa e insta a los bolivianos a evitar que en Bolivia suceda lo mismo que en Argentina. “No se equivoquen”, sentenció.

Con bandas, morenadas y corbatas de wiphala

Llegaron desde Tierra de Fuego. Sí. Empuñaron banderas, algunos alimentos para aplacar el hambre y se sustentaron como hermanos: compartieron refrescos, agua, caramelos y cuando entonaron las bandas —al fiel estilo de una fiesta en su añorada Bolivia— se fundieron en abrazos y besos.
La tricolor nacional y la wiphala no solo destacaron en las manos de los miles de bolivianos que llegaron hasta el polideportivo Alberto Balestrini, en La Matanza, para encontrarse con el presidente Evo Morales, sino también las corbatas de los músicos que integraron la Banda Gran Central, que encantó a los asistentes con sus morenadas, caporales y tinkus.
Pero no solo a ellos. Cuando se entonó una morenada, incluso el presidente Evo Morales recordó sus años como integrante de la Banda Real Imperial y con gran habilidad tocó los platillos.
Los connacionales se emocionaron, bailaron y corearon las canciones. Así trascurría con cada melodía que era entonada por las trompetas y bombos.
Fue una fiesta. Los amigos se encontraban y se fundían en un abrazo. Junto con sus hijos jugaban con las banderas soportadas en largos mástiles de palo y de plástico.
La comunidad boliviana le agradeció al Jefe de Estados por las políticas que aplicó a su favor y las acciones de protección para las mujeres y los niños.
De su lado, el presidente Morales les invitó a volver a Bolivia y les ofreció terrenos para que inicien una nueva vida en el país.
También les comentó que está en marcha un ambicioso plan: la Agenda del Bicentenario, que apunta a industrializar el litio, impulsar la exportaciones de productos como la quinua, carne y otros productos a países como China y Rusia.
Luego del evento, cuando Morales se dirigía a su hotel, tuvo que parar en la Ruta 3 por la gran cantidad de personas que se apostó para saludarlo. Una vez que descendió del auto, decenas de personas lo abrazaron, superando el control de los guardaespaldas.
La visita oficial del Jefe de Estado concluirá hoy con un encuentro con el presidente Mauricio Macri en la Casa Rosada. La agenda incluye diversos temas, como gas, energía y la Hidrovía Paraguay-Paraná.