La DEA y sus secuelas

 

Sin siquiera ruborizarse, la misma senadora que pidió la intervención del presidente de EEUU, Donald Trump, en asuntos internos de Bolivia, acaba de solicitar el retorno de la DEA (Drug Enforcement Administration) estadounidense para que así vuelva la intromisión política y la desestabilización. 

El inaudito pedido fue realizado por la legisladora Carmen Eva Gonzales, quien encabezó a un grupo de 12 legisladores de la oposición que enviaron una misiva a Trump para que intervenga en asuntos de la democracia boliviana. 

Al respecto, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, indicó que los legisladores firmantes tuvieron como intermediaria a la vicepresidenta de la consultora Dark Horse Political, Eva Sara Landau, quien fue una de las activistas “más importantes” del golpe cívico-prefectural entre 2006 y 2008, acompañada por Carmen Eva Gonzales, quien —según el Ministro— además lideró la Masacre de Porvenir en Pando. 

“Debería retornar la DEA porque ha hecho un buen trabajo”, insistió la senadora, según Erbol.  

Tanto el pedido opositor para la intervención de Trump como la solicitud de que la DEA retorne al país renovó la indignación de varios sectores que no pueden creer el desparpajo colonial opositor, que no concibe a Bolivia sin la tutela extranjera. 

Uno de los que reaccionaron fue el presidente Evo Morales, quien afirmó: “Claro, tenemos que investigar y la derecha dice que está mal la Policía y ahora (dice) que venga la DEA, lamentablemente para la derecha no hay dignidad, todo es dependencia y limosna y ustedes saben muy bien”. 

En esa línea, el presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, sostuvo que la posición de la senadora es sinónimo de “antipatria” y va contra los principios de la autodeterminación y la soberanía. 

Este rechazo al retorno de la DEA a Bolivia tiene que ver, al menos, con dos escenarios:

El primero se refiere a que la agencia estadounidense se dedicó a espiar al Gobierno para desestabilizarlo.

El 1 de noviembre de 2008, el Jefe de Estado aseguró que la DEA alentó acciones opositoras destinadas a atentar contra su vida y la de otras autoridades, así como acciones conspirativas apoyando y financiando a grupos de opositores que entre agosto y septiembre llevaron adelante un frustrado golpe civil para destituirlo.

Además, existieron agentes de la DEA que trabajaban realizando espionaje político, financiando a grupos delincuenciales para que atenten contra la vida de las autoridades, por no decir del Presidente, agregó entonces Morales. 

El segundo escenario indica que en los países donde opera la agencia estadounidense se registró una explosiva expansión del narcotráfico y la producción de hojas de coca excedentarias.

Por ejemplo, Colombia (donde está presente la DEA y Washington tiene instaladas bases militares) es el primer país productor y exportador de cocaína. 

Ese mismo país registró un explosivo crecimiento de cultivos de coca, llegando a 209 mil hectáreas de la hoja.

 
En Perú, donde también está presente la DEA, existen 49.800 hectáreas de coca. 

En cambio en Bolivia, donde no opera la agencia estadounidense, hay 24.500 hectáreas (el 10% de la producción mundial).

Por si fuera poco, agencias estadounidenses (como la DEA, CIA, NED y otras) operaban en el pasado dando bonos económicos a algunos fiscales antidrogas o financiando fiestas en las que los invitados bolivianos (es decir la élite política de entonces) tenían que acudir disfrazados de vaqueros norteamericanos (cowboy) o “motoqueros” para así complacer a embajadoras como Donna Hrinak.

Al parecer, estos aspectos añora la senadora Gonzales, quien pidió el retorno de la DEA y sus secuelas.