El ‘patrón’ de la oposición

 

Aunque se empeña en mostrarse con un gesto de “yo no fui”, el candidato presidencial Óscar Ortiz Antelo fue acusado por una de sus colegas opositoras de ser una especie de “patrón” (colonial) de la oposición y acosador político que no permite que nadie le contradiga en su espacio político al cual parece considerar su feudo.

La denuncia fue realizada por la senadora de Unidad Demócrata (UD), Bilgay Méndez, de la misma agrupación de Ortiz. 

El “pecado” de la senadora fue referirse a los casos de presuntos vínculos de algunos policías (destinados a Santa Cruz) con el narcotráfico, situación que está en investigación en los tribunales de justicia.

Ante esa actitud, Ortiz reaccionó de mala manera, según dijo Méndez.   

“Quiero denunciar acoso político de parte del senador Óscar Ortiz hacia mi persona como senadora nacional por el departamento del Beni. Me llamó la atención ayer (por el jueves) en la Cámara de Senadores por haber hecho esta entrevista y me dijo que yo no tenía por qué salir a los medios de comunicación, porque yo no había tenido permiso para hacer esta nota de prensa”, relató la asambleísta, según el reporte de la agencia de noticias ABI. 

Méndez advirtió que “no puede soportar que haya patrones dentro de un partido político” y que no está “dispuesta a recibir este tipo de amenazas, mucho menos de acoso político del señor Óscar Ortiz porque soy tan legisladora y tengo mis derechos como senadora nacional para poder decir al país lo que siento”.

La actitud del postulante presidencial no es nueva ni reciente.

El 26 de octubre de 2017, la diputada Jimena Costa anunció que denunciaría a Ortiz y a otros legisladores ante la Comisión de Ética del Senado por “acoso político”, ya que se obligó a legisladoras a retirar sus firmas de un proyecto de ley sobre paridad de género, según informó el periódico El Diario (noticia disponible en el link http://www.eldiario.net/noticias/2017/2017_10/nt171026/politica.php?n=82...). 

“Eso se llama acoso, está normado, hay una ley (contra el acoso político). (…) Era tal la presión que una diputada estaba al borde de la angustia para que no se presente el proyecto y se saque su nombre”, relató entonces Costa.

En una entrevista con radio La Pizarra, de Argentina, en marzo de 2019, el presidente Evo Morales hizo una caracterización singular de Óscar Ortiz: “Viene del ‘banzerismo’ todo el partido, él cómo será, pero en su momento político viene del fascismo, del militarismo, del racismo”. 

Esos datos permiten tener un perfil de Ortiz, quien antes ejerció como gerente de la poderosa Cainco (Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz) y fue parte de la campaña electoral (2005) del derechista Jorge Tuto Quiroga. 

Además de Ortiz, las diversas corrientes opositoras estuvieron involucradas en varias acusaciones intestinas.   

Por ejemplo, en enero, la diputada María Calcina (del partido Unidad Nacional, presidido por Samuel Doria Medina) denunció a su colega Gonzalo Barrientos (de la organización política Demócratas, presidida por Rubén Costas) de “extorsión”, porque le habría pedido Bs 20 mil para garantizar su elección como jefa de bancada, según informó el periódico Correo del Sur (noticia disponible en el link http://correodelsur.com/politica/20190131_diputada-calcina-denuncia-a-su... ). 

Otro caso se presentó con el diputado opositor Amílcar Barral. En 2015 se conoció que el legislador retenía más de la mitad del sueldo de uno de los asesores a la gestión parlamentaria de su bancada. De los 4.300 bolivianos del estipendio del asistente, este solo percibía 2.000 bolivianos y el resto iba a manos de Barral, según el audio al que accedió ANF.

Tras una investigación, la Cámara de Diputados dictaminó una suspensión de 10 meses sin goce de haberes.