Narcovínculos, mentiras y dudas

 

En 1994, el país se estremeció ante el estallido del caso “Narcovínculos”, es decir, los lazos incestuosos entre narcotraficantes y políticos.

Uno de los involucrados fue Óscar Eid, quien fue condenado por el delito de “receptación”. A 25 años de ese escándalo, comenzaron a surgir otras sospechas, con nuevos actores, pero un probable denominador común: lavado de dinero o legitimación de ganancias ilícitas.

Ese año, Édgar Fernández Lazcano, lugarteniente del narcotraficante Isaac ‘Oso’ Chavarría, declaró que su jefe entregó $us 1,5 millones al entonces jefe del MIR, Jaime Paz Zamora, y a su entorno. (ver publicación del periódico Presencia del 5-4-1994). 

Como consecuencia de este caso, Paz Zamora anunció su retiro de la política con su tristemente célebre frase “errores y no delitos”, mientras que su estratega Eid Franco fue condenado a cuatro años de cárcel por “receptación”, es decir, por haber recibido/ocultado el beneficio de un delito (en este caso del narcotráfico). 

En la actualidad, otro caso comenzó a preocupar a la sociedad. Se descubrió que un coronel de la Policía de nombre Gonzalo Medina Sánchez tuvo tratos y contratos con el narcotraficante Pedro Montenegro Paz, quien es buscado a nivel internacional.
El policía fue dado de baja y sometido a investigación. 

Un informe de la Dirección General de Registro, Control y Administración de Bienes Incautados (Dircabi) establece que Medina posee 25 bienes, entre motorizados, terrenos y departamentos.

Este excoronel vinculado al narcotráfico depositó $us 30 mil dólares el 16 de junio de 2009  en la cuenta bancaria de Carlos de Mesa. 

En su declaración ante el banco, Medina (con una carrera policial exclusiva) dijo que el dinero provenía de la “venta de ganado”. 

Esta denuncia (con documentos) fue realizada por la diputada Susana Rivero, quien pidió que De Mesa explique el motivo por el cual recibió ese dinero de una persona procesada por sus vínculos con las drogas.

De Mesa reaccionó con varias piruetas verbales:

Primero pidió transparencia y honestidad en las investigaciones ante “la penetración del narcotráfico en la Policía Boliviana. (…) Esto #YaEsDemasiado” (tuit del 29-4-2019) “olvidando” que uno de los acusados —Medina— le depositó 30 mil dólares en su cuenta.

Luego aclaró recién el martes que se enteró de que el depositante de los dólares era el expolicía detenido por narcotráfico.

Después explicó que le vendió legalmente a Medina un departamento y que mostraría documentación en una conferencia de prensa en La Paz, ya que se encontraba en Santa Cruz. 

Posteriormente cambió de versión y, mediante su blog, dijo que los 30 mil dólares fueron producto del pago de la venta de un departamento de sus padres, y que esa transacción se efectuó en 2009 y que no supo que el depositante era el excoronel detenido por tráfico de drogas hasta que surgió la denuncia de Rivero. 

Sin embargo, Rivero mostró ayer documentos que prueban que la venta del departamento se efectuó el 4 de mayo de 2010 (es decir, 11 meses después que De Mesa recibió los 30 mil dólares) y que el monto recibido por los padres del expresidente (unos 19 mil dólares) es distinto al depósito de los 30 mil dólares que favoreció a De Mesa. 

Es decir, ¿el departamento costó 30 mil dólares como dice De Mesa o solo 19 mil dólares (aunque la cifra está en bolivianos) como señala el documento protocolizado?

Tanto Rivero como la diputada Valeria Silva sospechan que la transacción De Mesa-Medina, si no es explicada de manera verificable por el expresidente, puede ocultar el blanqueo/lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

Un dato adicional proporcionado por Rivero es que De Mesa conocía a Medina, ya que el ahora excoronel fue jefe de Seguridad de la plaza Murillo en 2003, cuando Gonzalo Sánchez de Lozada y De Mesa estaban en el Gobierno durante la masacre que sucedió entonces.