Sensibilidad y solidaridad con el prójimo

 

Tuvieron que converger una vez más la sensibilidad social y la solidaridad del presidente Evo Morales con la institución precolombina del ayni para hacer posible la entrega en tiempo récord de viviendas para los damnificados del deslizamiento que trajo la desgracia a unos tres barrios de la ciudad de La Paz.

El Jefe de Estado otorgó ayer departamentos de primera calidad a una parte de las familias afectadas. Los inmuebles están ubicados al sur de la urbe paceña, en el municipio de Mecapaca. 

Hoy se prevé realizar similares entregas en la ciudad de El Alto. 

Años antes, Morales también donó 224 viviendas a las familias damnificadas por el megadeslizamiento que afectó a Valle de las Flores, Callapa, Pampahasi Bajo, Kupini II y otros barrios.

Luego, otorgó 128 soluciones habitacionales a igual número de inquilinos del mismo siniestro.

Al respecto, algunas personas consideran que estas entregas las hubiera hecho cualquier otra autoridad que estuviera en el sitio del presidente Morales, ya que se trataría solo de disponer recursos estatales, recursos de “nuestros impuestos”, dijeron.  

Sin embargo, una revisión rápida de los desastres naturales que azotaron a la ciudad de La Paz muestra que las autoridades de entonces poco o nada hicieron para atender a los damnificados. 

Por ejemplo, en abril de 1996, todo un cerro se vino abajo y sepultó a 18 personas en la zona de Cotahuma. Por la magnitud del desastre, el lugar fue declarado camposanto. 

En 1979 se produjo un derrumbe en Villa Armonía, en la quebrada Retamani IV. Se cayó la iglesia y varias viviendas se derrumbaron, según el texto La Paz: amenazas, vulnerabilidades y riesgos, de Luis Alberto Salamanca Ph.D. 

En 1982 se produjo otro deslizamiento en Amor de Dios y al final de la avenida Buenos Aires.

En 1992 se reactivó una falla en Villa Armonía con la destrucción de viviendas y calles, agrega Salamanca. 

En abril de 1997, el corrimiento de tierras golpeó a Villa Armonía, IV Centenario y Germán Jordán. Debido al desastre, al menos 34 familias perdieron sus viviendas (La Razón, 17-8-2014) 

En estos casos no se informó de que los sobrevivientes recibieron departamentos, como ocurrió en la actual gestión. 

Solo en el deslizamiento ocurrido en 1997 se supo de la promesa de entregar terrenos, pero dicho ofrecimiento no prosperó. (http://www.la-razon.com/ciudades/Situacion-damnificados-Villa_Armonia-ar... ).

Entonces, ¿cómo se explica que ahora la primera autoridad del país responda en tiempo récord para entregar viviendas a las víctimas?

Una respuesta tiene que ver con las raíces de Morales, quien nació en una choza en el ayllu Isallavi, cantón de Orinoca, Oruro.

Sus padres cultivaban quinua y papas, y criaban llamas. Su pobreza era tal que cuando viajaba a pie de un departamento a otro, por el hambre se comía las cáscaras de naranja y las cáscaras de plátano que botaban los que viajaban en autobús.

Incluso el embajador del Reino Unido, James Thornton, tras visitar la choza donde nació Morales, preguntó públicamente: “cuántos presidentes en el mundo tuvieron orígenes tan humildes”. 

Esta cuna humilde hizo surgir en el Jefe de Estado una sensibilidad social y una solidaridad con los más necesitados, a quienes considera como hermanos a los que no puede ni debe abandonar.  

“(...) Somos de la cultura de la solidaridad (...) Ahora nuestro Estado es sensible y solidario”, tuiteó Morales. 

Otro motivo que explica esta solidaridad es la institución del ayni (sistema económico-social de las culturas aymaras y quechuas basado en la reciprocidad y complementariedad), que sobrevivió a la invasión europea, a la Colonia, al neoliberalismo y ahora vuelve a resurgir con la solidaridad con las víctimas del deslizamiento. 

El ayni es ayuda mutua, es apoyar cuando el otro tiene alguna necesidad material.