Fernández: Hoy juegan sin ganas, por eso no voy al estadio

Juan Carlos comparte un almuerzo con sus hijos y
Cambio

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

Juan Carlos brilló en Bolívar en las décadas del 70 y 80. Está enojado con la dirigencia celeste porque no se acuerda de su paso por ese club.

¿A qué se dedica?
Me jubilé en Estados Unidos. Regresé a Bolivia hace nueve años y vivo de mi pensión. Soy abogado y sigo haciendo algunos trabajos para no perder forma.
¿Cómo ve nuestro fútbol?
Lo veo muy bajo, ha decaído demasiado, y con el tiempo creo que en vez de mejorar ha empeorado.
Antes la carencia de técnica se suplía con ganas, voluntad y deseo de hacer bien las cosas; ahora lo veo muy apático, sin ganas, parece que los jugadores solamente salen a cumplir y ahí termina la historia. Por eso no voy al estadio.
¿Sigue jugando?
Sí, de vez en cuando voy a jugar a la Mutual. Ahí me encuentro con amigos y excompañeros, con quienes paso momentos bonitos.
¿Qué recuerda de su pasado futbolístico?
Prefiero callarme respecto al tema...
¿Por qué?, tiene algún recuerdo malo que prefiere no repasar...
Viví en Perú en 1952 con mi familia, que salió exilada, esa vez yo tenía dos años. Nos desterraron y estuvimos ocho meses en Yunguyo, no podíamos pasar por falta de documentos, al final se logró y nos quedamos en Perú, un país maravilloso que nos ayudó y cobijó.
Después de 18 años retorné al país a jugar en Bolívar, al que prácticamente le di mi juventud, pero no quisiera hablar más...
¿Pasó algo ingrato?
No soy un resentido, el club nada tiene que ver, yo muy contento de haber jugado en Bolívar, pero las instituciones son manejadas por seres humanos, quienes muchas veces fallan.
Bolívar condecora, distingue, pero hasta hoy ni siquiera fui invitado para presenciar la condecoración a un buen amigo que tuve ahí; qué se va a hacer, así es cómo se paga muchas veces...
La gente que maneja el fútbol es la ingrata, no el fútbol. Hay gente de toda calaña en el ambiente futbolístico. Hay quienes entran como dirigentes porque no tienen otra cosa que hacer y agarran en el fútbol una tabla de salvación.
También hay de los otros, de los muy buenos, sobresalientes y de ellos he conocido muchos, con los cuales me siento muy agradecido, pero lamentablemente esa gente se va y ya no se siente.
Recuerdo con cariño al coronel Julio Lara, Jaime Soria Galvarro, de Oruro, el doctor José Laquis, dirigentes de quienes uno jamás se olvida ni la hinchada. 
Hoy se ven solo peleas en la Federación y otras cosas feísimas que van deteriorando el fútbol. No hay una purga de lo malo, todo sigue igual...
Cuéntenos una anécdota... 
Cuando fui con la Selección a Venezuela, en 1997, compartí habitación con mi compadre Ovidio Messa, almorzamos, fuimos a la charla técnica y luego a hacer una siesta. Según el utilero, nos avisó, pero no le oímos, cuando despertamos, el DT nos había castigado y nos dejó el bus, tuvimos que irnos en taxi.
Nos llevó a un estadio sensacional, con mucha cantidad de gente, quisimos entrar, no nos dejaban, les dijimos que éramos de la Selección y alguien nos dijo: “Donde ustedes juegan está lejos, este es el estadio de beisbol” (sonríe).
Tomamos otro taxi y nos llevaron a un estadio que era de madera. Ese día gracias a Dios le ganamos a Venezuela, en la noche nos disculpamos con el DT Wilfredo Camacho y volvió la calma. 

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Dato

Juan Carlos Raúl Fernández Velarde, exfutbolista paceño de 68 años. Jugó en Bolívar y la Selección boliviana en la década de los 70 y 80. Es abogado.