El camino de los árbitros a la profesionalización es sinuoso y largo

Laberinto

Gustavo Cortez C.

Editor / Deportes

El camino de los árbitros a la profesionalización  es sinuoso y largo

El arbitraje en Bolivia no es profesional, y no lo es tampoco en Sudamérica. Son pocos los réferis que viven de esta actividad. La mayoría —o casi todos— tienen un oficio o profesión paralela, que es su principal fuente de ingreso económico.
Sin ir lejos, en Argentina varios jueces del fútbol, que incluso han estado en mundiales y han pitado en finales, viven de su trabajo particular, que nada tiene que ver con el fútbol, menos con el arbitraje.
Lo propio sucede en el país. Debe ser una gran excepción si hay alguno que tiene en el referato su principal fuente de trabajo.
Es que el arbitraje no tiene sueldo fijo. Uno bueno que es FIFA, que pita más de cuatro partidos al mes, gana bien, porque recibe 2.450 bolivianos por juego y más cuando le toca dirigir un partido internacional. Lo que recibe el resto por supuesto es menor.
Y hay que reconocer que, en comparación con otros países, el emolumento para los jueces de fútbol en el país es el más bajo. Así que la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) debería considerar una sustancial mejora, además de capacitarlos permanentemente, que es lo que más falta.
Desde hace rato quienes están inmersos en esta actividad piden la profesionalización del arbitraje. Sin embargo, el camino a tal pedestal es sinuoso y largo. Pero la dirigencia ya debería trabajar en proyectos para consolidar aquel anhelo.
El arbitraje, en el país y el mundo, es susceptible de 'maniobras' y 'corrupción'. Son los patitos feos del fútbol. Por eso en otras partes se trata de alejarlos de la dirigencia con comisiones independientes, no como en Bolivia que son dependientes de la Federación.
El referato boliviano de hoy está en cuestión. Pasa un mal momento. Falta mejor preparación y capacitación. Pero se puede mejorar. Hay que invertir en este sector para cosechar frutos a mediano y largo plazo.