El conjuro del Tigre y su garra

 

Goles son amores

Ricardo Bajo H.

Columnista / Cambio Deportivo

El conjuro del Tigre y su garra

Introducción: la previa del The Strongest-Blooming es caliente. Aparecen pintadas en el Siles contra Salinas y Téllez; la dirigencia pone en duda la continuidad de Escobar (tiene contrato hasta diciembre); Chumacero da una rueda de prensa 15 minutos antes del pitado inicial; y el goleador Blackburn desaparece de la convocatoria por una pelea con el técnico. En la curva sur y en la recta aparecen “trapos” apoyando a Escobar, pidiendo su continuidad. El DT gualdinegro cambia todo: de hombres y de dibujo (ahora es 3-4-3) a falta de tres partidos. Coloca línea de tres zagueros (Marteli, Ortiz y el juvenil Eduadro Demiquel); cuatro al medio (Veizaga y Rudy Cardozo en el doble cinco; Marvin y Cure por afuera); y tres arriba (Henry y Campos por los costados con Jair Reinoso de nueve).

Nudo: la primera parte es un vendaval stronguista. Toques de primera, desborde, intensidad, rapidez, juego por las bandas y eficacia. El buen momento de Cure, Veizaga y Cardozo dejan un 2-0 en el marcador que pudo ser más si Reinoso hubiera tenido más acierto cara al arco, si hubiese sido más generoso con los compañeros. El equipo de “Platiní” Sánchez se muestra desconocido, con el freno de mano puesto, calculando, racaneando.

Desenlace: la segunda parte ve como el ritmo del gualdinegro decae. Ha sido una de las falencias del equipo de Escobar: la irregularidad, los problemas en la condición física. A la contra, llega el supuesto 3-0 tranquilizador. Entonces Sánchez activa su plan “secreto”: salta a la cancha Leo Vaca y el Tigre es arrinconado. Blooming reacciona tarde, recorta distancia pero no alcanza.

Post-scriptum: The Strongest reacciona en la adversidad, pone esa garra casi olvidada, cierra filas y se conjura alrededor de su técnico (contra la dirigencia) y todavía pelea el campeonato. La victoria (y especialmente las formas) son el mejor envión para ganar el “match” contra Bolívar y cumplir con  el mensaje del capitán Dani Vaca: la vuelta en el clásico, no.