La fuerza del diálogo

Por Shi Xiaomeng (XINHUA) 

Hace más de 1.300 años, el monje budista chino Xuanzang se aventuró miles de millas para llegar al venerado monasterio indio de Nalanda, donde estudió el budismo durante cinco años bajo la orientación de Abbot Silabhadra.

La interacción de los dos legendarios maestros budistas fue mucho más allá de los intercambios personales. Sus conversaciones han sido consideradas uno de los momentos más destacados del largo diálogo entre las dos antiguas civilizaciones asiáticas.

En el antiguo idioma griego, Asia significa “la tierra de la alborada”. Durante milenios, el continente fue la cuna de diversas civilizaciones en Mesopotamia, en los valles del Indo y del Ganges, también a lo largo de los ríos Amarillo y Yangtze. En tiempos antiguos, los intercambios comerciales dinámicos a lo largo de la antigua Ruta de la Seda y los ilustrados peregrinajes de monjes budistas o musulmanes han hecho el diálogo entre civilizaciones no solo una realidad, sino también una tradición.

Hoy, con los delegados de Asia y otras regiones reuniéndose en Pekín para participar en la primera Conferencia sobre el Diálogo de Civilizaciones Asiáticas (CDAC, siglas en inglés), que se inauguró ayer, se está dando forma a una nueva plataforma para los intercambios y el aprendizaje mutuo entre civilizaciones.

La historia demuestra que las civilizaciones prosperan si aprenden unas de otras. En el mundo de hoy en día, el diálogo entre las civilizaciones, especialmente en el continente asiático, tiene un significado especial.