Oropeza: Antes jugábamos con el tobillo hinchado, hoy no se ve eso

Juan Carlos comparte una postal familiar con su esposa Ruth, sus hijos Juan Carlos, Juan Marcelo y Juan José, y sus nietos.
Cambio

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

Juan Carlos Oropeza jugó en Bolívar y The Strongest, pero brilló en Municipal. Hoy es propietario de su propia agencia de viajes.

¿A qué se dedica?
Después del fútbol me dediqué a mis actividades particulares. Soy gerente propietario de la agencia de viajes Cosmos Travel.
¿Es la ‘herencia’ que le dejó el fútbol?
Eso y otras cosas que compartimos y disfrutamos con mi esposa e hijos.
¿Por qué no se dedicó a ser técnico?
Para ser un buen técnico no siempre hay que ser buen jugador, como está ocurriendo en el Tigre.
El mercado es cerrado y limitado, para 14 clubes hay más de 300 entrenadores; no es un trabajo lucrativo. Hay pocos que ganan bien, eso da envidia.
Hoy los jugadores ganan muy bien, y cuando nos encontramos con amigos decimos “¿por qué no hemos nacido un poco más tarde?” (sonríe).
¿Cómo era el fútbol de antes?
Era de entrega total, había amor a la camiseta, se jugaba con alma, vida y corazón, nadie quería perder.
¿Y cómo se juega hoy?
Es más rentado y los jugadores se cuidan porque una lesión los puede marginar del equipo y cortar los jugosos ingresos que perciben.
Antes jugábamos con el tobillo hinchado, hematomas por todo el cuerpo. Me acuerdo que nos ponían una pomadita llamada Trombofob y estábamos listos para el ruedo, faltaba que nos curaran con salivita (sonríe).
¿En qué club pasó su mejor época?
Jugué en Bolívar, The Strongest, Always Ready, Universitario de Sucre y Municipal, donde pasé la mejor parte de mi carrera futbolística. En 1980 fui goleador de la Liga, siendo mediocampista, por delante de grandes goleadores. En toda mi trayectoria hice 99 goles.
¿Por qué le decían ‘Kolo’?
Ese apodo surgió porque no me corría ante nada ni ante nadie. Estaba lesionado, igual jugaba. Me golpeaban, igual me paraba y seguía. Es una palabra en aymara que significa fuerte, duro. El apodo me lo pusieron Noel Fanola o Juan Carlos Artieda, o ambos.
¿Cómo está nuestro fútbol?
Es más técnico, trabajan mucho más; ya no salen jugadores de nuestras villas, sino de escuelas de fútbol. Es la diferencia. Lo que falta es que los entrenadores les inculquen que deben jugar con coraje y amor a la camiseta.
Con la plata que ganan hoy, no hubiésemos hecho las cosas malas que hacíamos, como trasnocharnos y otras cosas, aunque eso no lo veía nadie.
¿Cómo ve a la Selección?
Hay renovación, eso es importante, pero no me animo a decir que va a cumplir bien por su juventud; ojalá que no vaya a pesar la inexperiencia de muchos de los seleccionados y peor en torneos internacionales.
Cuéntenos una anécdota...
Esto es una historia real y verídica, por eso salí de Bolívar.
A dos días de un partido importante me fui a un kermes en Villa Copacabana, donde los amigos me llamaban para invitarme un vasito de cerveza. Después de un buen rato nos retiramos, despaché a mi familia y volví a la fiesta, empecé a compartir más y a eso de las ocho de la noche, bien chupado, estaba haciéndole beber al perro en la calle, hasta que apareció el dueño y se lo llevó. Era parecido a Ramiro ‘Perro’ Vargas, gran amigo y compañero (sonríe).

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Dato

Juan Carlos Oropeza, exfutbolista de 66 años, paseó por los grandes del fútbol paceño. Hoy es gerente propietario de la agencia de viajes Cosmos Travel.