Grover Echavarría, el alma máter del relato en Bolivia

Grover Echavarría, en su oficina, junto a uno de los tantos trofeos que recibió.
Marco Quispe

La Paz / Marco Quispe Condori

Si en 1963 el joven Grover Echavarría vibró con el título del Campeonato Sudamericano que Bolivia conquistó, 30 años después, el 25 de julio de 1993, el relator vivió la mayor emoción como radialista. “No me di cuenta, pero en la cabina habían como unas 10 personas que cantaron junto a mí el gol de Etcheverry a Brasil. Eso no se olvida fácil”.
Ese 25 de julio de 1993, el entonces tetracampeón del mundo llegó al estadio Siles con el invicto de 40 años sin perder en Eliminatorias, pero al minuto 88 la estantería del múltiple campeón cayó tras la ‘diablura’ de Marco Antonio Etcheverry, que tomó el balón en su propio campo, cruzó, eludió a un defensor, luego a otro y cuando el balón parecía salir del campo sacó un remate envenenado que entró por las piernas de Claudio Taffarel para marcar el 1-0. Álvaro Peña liquidó después a los brasileños con la segunda diana.   
“El gol del ‘Diablo’ lo canté con mucha emoción. Cuando relaté ese tanto me sorprendí porque detrás de mí habían unas 10 personas en la caseta de trasmisión que gritaron con el canto. Son detalles que quedan para siempre y que jamás se olvidarán”, cuenta 26 años después el relator Grover Echavarría, considerado por muchos el alma máter del relato deportivo radial en Bolivia desde hace más de 50 años.
Echavarría nació el 26 de diciembre de 1939 en Potosí. El periodista deportivo confiesa que en sus años de juventud consideraba a la radio solo como un pasatiempo, sin embargo, la admiración a su hermano, el recordado Remberto (fallecido en 2012), hizo que él tome también el camino del periodismo deportivo que hasta hoy lo acompaña.
Recuerda con nostalgia su primer relato. “Fue un partido de básquetbol en Potosí en la época de los años 50”. Luego de un tiempo pasó a narrar encuentros de fútbol. A sus 17 años, y después de salir bachiller del colegio Franciscano, decidió poner más énfasis en la radio. “El pasatiempo quedó atrás en 1957”, confiesa.
“Se me ocurrió fundar un programa de información deportiva en una radio local potosina y, más adelante, con el pasar del tiempo y escuchar muchas transmisiones radiales, fundamentalmente de Argentina, ya transmitíamos jornadas de fútbol”, rememora.
Luego de ser más conocido en su ciudad, recibió una invitación de parte de las radios mineras, que por esa época tenían una gran potencia. El joven periodista se sometió a algunas pruebas que terminaron gustando a sus directores.
“Relaté el partido de Racing de Llallagua ante Aurora, que tenía a José Issa (el recordado arquero cochabambino). Todo salió bien y gustó a los dueños, que luego me hicieron un buen contrato y de alguna manera eso cambió toda mi planificación de vida”, dice el radialista que poco antes de este episodio quería viajar a Sucre para estudiar Medicina.

LLEGADA Y ENSEÑANZA
A finales de 1959, el potosino llegó a la ciudad de La Paz. Su hermano mayor Remberto lo había hecho años antes y ya narraba partidos locales en la radio El Cóndor. A los 15 días de su llegada, Grover se incorporó a esa emisora radial y comenzó también a relatar partidos del torneo de la Asociación del Fútbol de La Paz, que en esos años llenaba el viejo estadio Siles.
“El primer partido que narré en La Paz fue uno de Municipal, pero ya comenzábamos a alternar con mi hermano. Él hacía un partido y yo otro. No tuve mayores problemas para anclarme en el relato deportivo por la experiencia que tenía en Potosí”.
Grover siempre fue un admirador del relato latinoamericano, pero sobre todo del argentino de esos años. Confiesa que aparte de su hermano, admiraba a Joaquín Carballo Serantes, más conocido como Fioravanti, un uruguayo que marcó época a partir de los años 40 en la radio argentina (falleció en 1989).
“Lo admiraba mucho, incluso antes de incursionar en la labor periodística. Considero que fue uno de los grandes relatores de habla hispana, de él aprendí mucho, por ejemplo de que hay que darle variedad al relato para que no sea monótono para el oyente”, señala. 
Hoy en YouTube se pueden oír antiguos relatos de Fioravanti y muchos creen que los Echavarría fueron sus mejores alumnos en Bolivia.

AMOR ETERNO
 En 1963 Bolivia consiguió el título Sudamericano con figuras como Víctor Agustín Ugarte, Ramiro Blacut, Máximo Alcócer, Wilfredo Camacho, Fortunato Castillo, entre otros. Ese torneo fue la primera experiencia internacional que le tocó a Grover Echavarría junto a su entrañable hermano en radio Illimani.
Ese año fue especial para Echavarría no solo por el Sudamericano, sino también porque el 5 de mayo nació en La Paz el programa Radio Deporte, que se emitió por las ondas de la emisora Méndez.
Por la cabina de ese programa pasaron periodistas de la talla de Lorenzo Carri, Jorge Hoffman, entre otros. El espacio cumplió 56 años de vigencia, y del cual el potosino nunca se separó.
“Estoy 56 años en este programa. Hubo una temporada que falté algunos partidos, pero por poco tiempo. Ahora sí me doy un descanso, pero el trabajo sigue siendo para mí la parte más fundamental de mi vida”, dice el profesional que lleva más de 60 años de labor periodística y que es director de Radio Deporte.

ESFUERZO DE ANTES 
El periodista reconoce que en el pasado hacer radio era sacrificado, sobre todo por el tema técnico. “Hoy, en cambio, hay muchas ventajas para hacer una entrevista o la transmisión de un partido. En mis tiempos eso demandaba mucho esfuerzo”, indica.
“Recuerdo que en los primeros años, con Radio Deporte tuvimos que tender una línea (cableado) propia desde el estadio Hernando Siles hasta la avenida 6 de Agosto. La radio Méndez estaba frente a la Universidad Mayor de San Andrés, y cada viernes o sábado, previo a la transmisión, teníamos que hacer una revisión para que el cableado esté intacto.
“Recuerdo que en un torneo en Chile no solo teníamos que llevar equipos, sino instalarlos nosotros, como obreros. Realizamos esa vez una transmisión sin saber si estábamos saliendo al aire. Terminamos nuestra tarea y corrimos al hotel para comprobar en una maquina si nuestra transmisión salió bien y vimos que todo salió perfecto”, cuenta.
Echavarría no solo hizo radio. En un tiempo incluso incursionó en el mundo del periodismo escrito y la televisión desde la década de los 70 hasta los 80. En prensa estuvo en la página deportiva del extinto diario El Nacional y estuvo ligado por 15 años a la televisión en canales como: Paceñísima de Televisión (ahora ATB)  y canal siete (ahora Bolivia TV), en este último relató el Mundial de México de 1986.
Sin embargo, el periodista deportivo menciona que la radio fue su primer amor y con el cual decidió casarse. “Nunca me he sentido tan cómodo como en la labor radial, porque creo que para el relator fundamentalmente es mostrarse en toda la dimensión que uno pueda a través de la palabra trasladada al espectador”, afirma.
Echavarría estuvo en radio Méndez, pero además trabajó en Liberación, de Potosí; en Siglo XX, de Catavi; en la Voz del Minero, de Siglo XX; en radio Illimani, y en El Cóndor, entre otras. El periodista conoce toda Sudamérica. Relató desde 1960 todos los mundiales, menos el reciente de Rusia 2018.
En tres mundiales narró desde el escenario deportivo y el otro lo siguió por la televisión. Además, el periodista es multifacético, relató también competencias automovilísticas, básquet, voleibol y hasta los Juegos Bolivarianos de Bolivia. 

LA PARTIDA DEL HERMANO
A mediodía del domingo 18 de marzo de 2012, el país se sorprendió con la muerte de Remberto Echavarría. 
El hermano mayor de Grover, considerado uno de los más prestigiosos periodistas deportivos bolivianos en Sudamérica, marcó un estilo en la transmisión deportiva, además de ser formador y ‘maestro’ de varias generaciones en el relato nacional.
Grover siempre lo recuerda con mucho cariño. “El que perdió fue el programa (Radio Deporte). Uno lo recuerda por la gran escuela que dejó a centenares de personas que pasaron por ahí. Todos lo recuerdan como un maestro. Y eso queda en la memoria. Perdimos un gran valor”, señala.
Grover Echavarría confiesa que tiene en su vitrina un centenar de premios y reconocimientos por su larga trayectoria en el mundo del relato deportivo. Uno de los últimos que recibió fue el Premio Abelardo Raidi, que le dio la Asociación Internacional de Periodistas Deportivos de América (AIPS América) y el Círculo de Periodistas Deportivos de Bolivia (CPDB) en 2018.
Sin embargo, Echavarría subraya que nunca buscó los premios en su carrera periodística. Otra es su misión.
Cada domingo, Grover se pone su saco y se prepara para una jornada más de fútbol. Se emociona como aquel joven que relató por primera vez en las radios mineras de Potosí. Cuando está al frente del micrófono, su voz sinigual aún cautiva a los miles de seguidores de Radio Deporte. “¡Buenas tardes a todos! ¡Bienvenidos a Radio Deporte!”, es su saludo.

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79 años

Grover Echavarría nació en Potosí el 26 de diciembre de 1939. Es uno de los periodistas deportivos más reconocidos.

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Admira la magia 
de Ronaldinho

Grover Echavarría admira a varios jugadores a nivel nacional y mundial. Sin embargo, indica que si tiene que dar un nombre se queda con el del brasileño Ronaldinho Gaúcho, un jugador que con su magia cautivó al relator.
“Sí tendría que elegir a uno, diría que el que me llenó la vista fue Ronaldinho Gaúcho, por su gran calidad y enorme variedad de recursos. Además, se advertía, disfrutaba lo que hacía en la cancha”, señala.

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“El gol es el orgasmo del fútbol, se lo tiene que cantar, no gritar”

En más de 60 años de radialista, Grover Echavarría cree que cantó más de 1.000 goles en partidos locales, internacionales y de la Selección. “Los goles son el orgasmo del fútbol y nunca se deben gritar, se deben cantar”, afirma citando al reconocido escritor uruguayo Eduardo Galeano.
“En Radio Deporte tenemos un eslogan: ‘el gol se canta’. Y eso siempre sugiero a todos quienes llegan al programa para aprender, tiene que tener armonía, ser agradable. Por muy largo que sea el cantar el gol, el aficionado se siente atraído y no baja el volumen por el tono de voz”.
El periodista señala que si los tantos son gritados, son muy incómodos para los radioescuchas. “Cuando se grita mucho, puede ser muy estridente, y eso es molesto para los que escuchan. Por eso los goles se cantan, no se gritan”, subraya.
Echavarría señala que no solo se debe dar emoción a los goles, sino también a la jugada previa del tanto, que para él es también fundamental para transportar al oyente el partido. “Tiene que estar acompañado precisamente de esa previa que se llama la jugada. Si es una jugada bien elaborada y una definición de lujo, al relator lo obliga a cantar con más emoción”.
Lamenta que en partidos internacionales cantó más los tantos de los rivales que de los nacionales, sin embargo señala que siempre antepuso su profesionalidad. “Sí, canté más los goles de los rivales que de nuestros equipos. Debo reconocer que duelen cantar esos goles, pero ante todo está la profesionalidad del periodista”.
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“Copiamos el relato de televisión y estamos perdiendo identidad”

Echavarría reconoce que en el siglo pasado Bolivia vivió la época de oro de la radio. Indica que las radios de esos años tenían una identidad propia, esa que todavía conserva el programa que él dirige. Empero, lamenta que en la actualidad se esté perdiendo este valor con el pasar de los años.
“Tuvimos de escuela a la Argentina, pero mirando a los relatores de radio de ese país. Hasta hoy me sorprendo de grandes narradores que no sabía que existían, hay una gran escuela radial allá, pero en Bolivia se está copiando a los relatores de televisión y ahí se está perdiendo la identidad del periodismo deportivo boliviano”, dice.
El relator es crítico respecto a algunas radios partidarias copiadas de algunos modelos de Argentina. Y aquí aclara que la credibilidad es fundamental.
“Cuando se pierde credibilidad se ha perdido mucho y recuperarla es muy difícil. Uno debe lograr la credibilidad del público. No creo que tengan el mismo respeto de la gente cuando inclinan su preferencia”.

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Anécdotas que no se olvidan

Las anécdotas le sobran a Grover Echavarría, pero recuerda una con mucho cariño. Sucedió en 1977, durante una trasmisión conjunta que realizó con su hermano Remberto. Ese año el estadio Hernando Siles, de La Paz, entró en remodelación, por eso Bolívar y The Strongest disputaron sus encuentros en otros escenarios.
En una fecha, los dos elencos jugaban a la misma hora en La Paz, pero en diferentes estadios y con otros rivales. Eso complicó a los hermanos Echavarría, quienes tuvieron que dividirse en esa jornada ante el insuficiente personal que tenía Radio Deporte en esa época.
“Yo estaba encargado del relato del cotejo de Bolívar en Tembladerani, en tanto que mi hermano se fue al estadio Lastra para narrar el encuentro del Tigre”. Echavarría indica que en ese partido de la Academia narró mientras escuchaba a su hermano.
Era tanta la coincidencia que ambos planteles anotaron casi al mismo minuto, cosa que complicó e hizo vivir un episodio sinigual al relator. Y por supuesto que los oyentes lo disfrutaban.
“Había penal para el Tigre en el Lastra y escuché cantar de fondo el gol, sin darme cuenta yo también canté: ‘¡Goooool!, de The Strongest’. En ese momento, los bolivaristas en el estadio Bolívar me miraron raro y me comenzaron a silbar. Lo bueno es que ahí comprobé que mucha gente nos seguía con sus radios (sonríe)”.
Grover siempre lleva en su memoria pasajes en los cuales compartió con su hermano. Indica que durante un tiempo y hasta hoy mucha gente los suele confundir en la calle.  Incluso su propio hermano se confundió.
“Un día en el que yo estaba relatando, Remberto se acercó al micrófono y me dijo: ‘Escuché Remberto’, lo miré y le dije: ‘Adelante Grover’, entonces tuvimos que explicar al público qué era lo que pasaba y la confusión de nombres”, señala.