La guerra fría a pulso en versión tecnológica

 

Yolaidy Martinez Ruiz (PL)

Huawei sigue de boca en boca gracias a que Estados Unidos persiste en levantarle zancadillas para cerrarle el paso, aunque ello represente sacrificar —igual que peones de ajedrez— los negocios de sus propias empresas.

Los argumentos de supuesto riesgo a la seguridad nacional y robo de secretos son los estandartes de una contienda agresiva que en los últimos meses cobró tanta fuerza a nivel internacional que China la califica de acoso tecnológico.

Como Huawei es el mayor proveedor de módulos de telecomunicaciones del mundo, se cree que puede, teóricamente, vigilar o interferir datos de todo tipo, algo todavía nunca demostrado.

Se esgrimen como añadido los antecedentes profesionales del presidente y fundador de Huawei, Ren Zhengfei, quien al ser un exoficial del Ejército de Liberación del Pueblo de China dan por sentado que la compañía colabora directamente con el Gobierno de Pekín, un argumento desmentido en reiteradas ocasiones. Lo último en esa saga es que el Departamento norteamericano de Comercio insertó la semana pasada a la empresa y a sus filiales en una lista que las obliga a solicitar la autorización gubernamental cuando quieran comprar tecnología doméstica.

Tal paso siguió a la declaratoria de una emergencia nacional del presidente Donald Trump con el fin de prohibir a las firmas de su país usar equipos de telecomunicaciones fabricados en el extranjero, pues supuestamente ponen en riesgo la seguridad.

Dichas presiones pusieron a varias firmas estadounidenses contra las cuerdas y como consecuencia Google, Qualcomm, Intel y Xilinx anunciaron el cese inmediato de negocios con la tecnológica china.

En un intento por calmar a millones de usuarios dentro y fuera del suelo norteamericano, la primera de ellas afirmó a quienes poseen celulares Huawei con sistema Android que pueden seguir utilizando su tienda de aplicaciones y servicios como Google Play y Google Play Protect.

Al parecer, la alarma sobre los perjuicios de esas restricciones llegó hasta Washington y hace unas horas el Departamento de Comercio decidió postergar hasta el 19 de agosto su entrada en vigor.

Ello implica que Huawei hará las transacciones necesarias para mantener y respaldar las redes y equipos en pleno funcionamiento, incluidas las actualizaciones y parches de software sujetas a contratos y acuerdos legalmente vinculantes firmados antes del 16 de mayo.

No obstante, los medios chinos advierten que la cancelación de negocios con el gigante tecnológico destruyó la reputación de las firmas de Estados Unidos y sentirán las secuelas mientras enfrenten una continua contracción como consecuencia de perderle ese cliente.

El influyente diario Global Times indicó en un editorial que dejar de proveer productos y servicios a Huawei solo le infligirá daño temporal, mientras que para las norteamericanas será irreversible.