Sucre, capital de belleza incomparable

Foto: Archivo
La belleza de la ciudad reside en su arquitectura y su gente.

 

Reynaldo J. González 
La ciudad de los cuatro nombres es única en el mundo. Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en virtud de sus riquezas históricas y culturales, la ciudad capital alberga algunos de los monumentos y sitios de mayor belleza en Bolivia, muchos de los cuales fueron escenarios de la apasionante historia que atestigua el nacimiento de una república e innumerables hechos que quedan en los anales.

Durante la Colonia, Sucre fue sede del Arzobispado de La Plata, de la Real Audiencia de Charcas y de la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier. Hasta 1899, año de la Guerra Federal, fue sede de los tres poderes del Estado (como capital conserva aún la residencia del Órgano Judicial), por lo que en sus calles se levantan iglesias y edificios civiles propios de una ciudad de su tamaño.

Así, la riqueza arquitectónica de la ciudad es enorme y se expresa en múltiples construcciones de valor histórico y estético sin comparación en el país. De hecho, según datos de los historiadores José de Mesa y Teresa Gisbert, Sucre es la ciudad que conserva mayor número de edificios del siglo XVI, aunque la mayor parte de sus casas pertenezcan al último tercio del siglo XVIII y primero del XIX. Estas construcciones se integran armónicamente a un paisaje de blancas fachadas neoclásicas y a construcciones modernas que en su mayoría han sabido respetar el espíritu de la ciudad.   

Dentro de su arquitectura religiosa sobresalen los templos de San Francisco, San Miguel, La Merced, Santo Domingo, San Agustín, San Sebastián y la majestuosa catedral metropolitana de tres naves, la mayor parte de ellos erigidos en plantas renacentistas y decorados a la usanza del Barroco o del Neoclásico.  En materia de centros religiosos tampoco puede dejarse de lado el Cementerio General de la ciudad, atiborrado como ningún otro de bellos monumentos y nichos funerarios marmóreos de algunas de las figuras y las familias más destacadas del país.  

En escultura y pintura, la mayor parte del patrimonio sucrense se halla repartido en iglesias y conventos, en los que destacan los retablos dorados y la imaginería de Cristos, vírgenes y santos. En pintura alberga obras de artistas como Diego de Ocaña, Melchor Pérez de Holguín, Gaspar Miguel de Berrio y Luis Niño, y no pocos pintores de los períodos neoclásico y republicano. Aunque la ciudad no cuenta con un museo dedicado al arte moderno, en materia pictórica ha de apreciarse la pinacoteca de retratos presidenciales de la Casa de la Libertad. 

En cuanto a edificaciones civiles, la importancia histórica de la Ciudad Blanca no halla otro mejor representante material que la Casa de la Libertad, edificio ubicado en plena plaza 25 de Mayo, que acogió el nacimiento de la República. El edificio de dos claustros y un gran patio fue sede original de la Universidad San Francisco Xavier. Otros edificios admirables en el radio urbano son el del Tribunal Supremo de Justicia o el Teatro Gran Mariscal Sucre. A 20 minutos de la ciudad queda una de las construcciones más extravagantes que se hayan levantado en  nuestro país: el castillo de La Glorieta, hermoso como ecléctico. 

Como ciudad culta, no es extraño que sea sede del reservorio bibliográfico más importante y grande del país, el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, y que siga siendo llamada una ciudad de estudiantes.  

Fuera de su riqueza patrimonial, la ciudad también ha buscado explotar su potencial turístico en una amplia cantidad de pubs y bares que no desentonan con la elegancia de su centro urbano.  Otros centros turísticos ineludibles para los visitantes extranjeros y nacionales son sus mercados populares, reconocidos por sus chorizos y mondongos, tanto como la ciudad entera lo es por sus chocolaterías. En los últimos años, una visita al departamento sin recorrer su Parque Cretácico, repositorio de restos de gran cantidad de bestias prehistóricas, es una visita incompleta.