Agresividad y diálogo no pueden ir juntos

Las autoridades de Gobierno convocaron 18 veces al diálogo con la dirigencia de las personas con discapacidad que se movilizaron en una caravana de Cochabamba a La Paz. Los intentos de una negociación para atender sus demandas se dieron incluso antes de que inicien su medida, también durante el recorrido y sus descansos, pero una y otra vez se rechazó la posibilidad de sentarse a la mesa y conversar, primero porque el sector buscó diálogo mientras continuaban con sus medidas de presión, más tarde, porque no se incluiría en la discusión el bono de Bs 500 mensuales que demandan desde el inicio de la movilización.
Por cuerda separada, el Gobierno logró a finales de abril un acuerdo de 42 puntos con las nueve federaciones departamentales de personas con discapacidad, acuerdos integrales que van más allá de asegurar un ingreso de Bs 500 y que más bien se presentan como alternativa para acceder a una mejor calidad de vida, a través de programas de educación y productivos, por ejemplo.
A ese mismo acuerdo se trata de incorporar al grupo de personas con discapacidad que continúa en las calles paceñas, porque son oportunidades para que desarrollen potencialidades de una vida y un trabajo digno.
El viernes se abrió una posibilidad, pero bajo la consigna de “bono o muerte” el sector movilizado insistió una demanda y se tuvo que declarar un cuarto intermedio hasta el sábado por la tarde, que es cuando la violencia matizó el intento de diálogo.
La dirigencia no solo decidió abandonar el diálogo, sino que agresividad de por medio, encendieron fogatas en las afueras del FNDR para evitar que autoridades que buscan soluciones para el sector y la prensa puedan dejar esas dependencias. La ministra de Salud, Ariana Campero ayer reiteró que “la demanda de una renta mensual de 500 bolivianos es inviable, insostenible”; no se puede considerar en la mesa del diálogo porque no está enmarcado en la visión de una atención integral. Hay que añadir que ahora se los convocó para el martes, y habrá que recordar que agresividad no conjuga con diálogo.