Capitalización se compara con las pérdidas territoriales

El ministro Quintana en su comentario del documental exhibido en la Casa del Alba Cultural.
Foto: Ministerio de la Presidencia

Redacción central / Cambio - Edición impresa 

El proceso de capitalización durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada es comparable con la amputación territorial que vivió Bolivia en las guerras del Pacífico o del Acre, afirmó el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana. 

La comparación no es solamente por el valor de las empresas estatales, sino por la pérdida de un conjunto de elementos que hacen a la construcción de una nación, afirmó Quintana en su comentario sobre el documental El robo, que describe el proceso de privatización que vivió Bolivia en los años 90.

“Cuando yo vi el documental he tenido una sensación muy fuerte de desgarramiento, de dolor, porque eso generan ese tipo de decisiones políticas que mutilan una parte de la patria. Es una mutilación. Si yo fuera director del documental hubiera puesto un título mucho más duro:

‘La mutilación de la Patria’, porque (la capitalización) es como si hubiéramos perdido una parte del territorio durante la Guerra del Pacífico, es como si hubiéramos perdido una parte del territorio en la Guerra del Acre, es comparable a eso”, sostuvo.

El documental, que se exhibió en la Casa del Alba Cultural, no solo describe el proceso de capitalización y venta de las empresas estatales (entre 1993 y 1997), sino las consecuencias que tuvo este proceso y la reacción del pueblo por ejemplo durante la guerra del 12 de febrero de 2003, en el segundo gobierno de Sánchez de Lozada, contra el denominado impuestazo que quiso poner en marcha el exgobernante, y la posterior Guerra del Gas en octubre del mismo año, en la que se tuvo que lamentar la matanza de 64 personas.

Según Quintana, para que las empresas estatales sean privatizadas, previamente se ha tenido que instalar un pensamiento general desde el Gobierno de entonces, para que se lleve adelante ese proceso de “mutilación”, es decir, se ha generado una especie de adormecimiento colectivo. 

Por eso, explicó que la capitalización no fue solamente una venta de lo que era el patrimonio del Estado, sino que todo ese proceso tuvo que ver con cuestiones que hacen a una nación como el despojo subjetivo.

“La capitalización no es la venta simple y llana de nuestro patrimonio. Tiene que ver con otras cosas mucho más complejas, tiene que ver con la expresión de un vaciamiento de la nación, porque cada una de esas empresas le ha costado al pueblo boliviano. ¿Cuánto le ha costado al pueblo la empresa de vidrio plano de El Alto, la empresa de cemento, YPFB, el Lloyd Aéreo Boliviano, cuánto le ha costado a una, a dos, a tres generaciones?”, cuestionó el titular de la Presidencia.

En este contexto, mencionó que El robo sigue de cerca a otro documental: Memoria del saqueo, cuyo autor es el argentino Pino Solana, quien lo concluyó a mediados de los años 90 y describe la transferencia de varias empresas de su país a capitales transnacionales, durante la época del presidente de Argentina Carlos Saúl Menem, amigo de Jaime Paz Zamora, de Jorge Tuto Quiroga y de Gonzalo Sánchez de Lozada (Goni).

“Pino Solana dice: Los políticos argentinos entregan el patrimonio del pueblo argentino sin sentir dolor de esa venta, es decir, venden las empresas de  manera indolente, sin sentir nada por la pérdida de cada una de esas empresas. Explica la relación del poder político con la nación y es que a esa estructura política no le interesaba la nación, y por lo tanto, vender una empresa para ellos era como vender un chicle, un chocolate, vender una galleta”, señaló.

En este contexto, recordó lo que el político y sociólogo boliviano René Zavaleta Mercado decía que a un terrateniente boliviano le dolía más la pérdida de una oveja de su estancia que la pérdida del territorio que nos vinculaba con el Pacífico. “Ese sentimiento lo tuvo Sánchez de Lozada, ese mismo sentimiento lo tiene (Samuel) Doria Medina, ese mismo sentimiento lo tiene Paz Zamora, Tuto Quiroga y hoy el candidato Carlos Mesa”.

“No sienten nada si transfieren algo de la patria porque no se sienten miembros de la patria. Se sienten más cerca de París, de Londres, de Washington o de Miami, pero no se sienten parte de El Alto, de Patacamaya, de Puerto Suárez, de Porvenir o de Bolpebra. Esos territorios que estoy citando no son inherentes a su identidad, su identidad está más cercana a Francia, a Inglaterra o a los Estados Unidos y por eso es que desprecian a la Nación, por eso le dan la espalda a la Nación y por eso es que pueden vender la Nación a precio de gallina muerta como lo hicieron con la privatización y con la capitalización”, sostuvo.

Explicó, asimismo, que este documental nos transporta prácticamente a la reconstrucción de toda la historia de la República. Sintetiza, de alguna manera, el despojo recurrente que sufrió el país desde que nació, “con esa indolencia con la que han vendido nuestras empresas”.

El ministro Quintana también afirmó que la derecha de hoy, que proviene de la oligarquía del siglo XIX, mutada al siglo XX, no mantendrá el modelo económico y el patrimonio nacional que el Gobierno actual ha acumulado hasta ahora.

“Queridos compañeros, la lógica de esta oligarquía antinacional, de esta rosca minero feudal que hoy día tiene vínculos subalternos con el capital no va a cambiar, porque es un pensamiento acumulado, porque forma parte de una expresión de clase que ha despreciado históricamente al pueblo boliviano, que ha permitido que ese pueblo boliviano sea masacrado en El Alto, sea torturado en el Chapare, sea masacrado en las minas y en Porvenir”, manifestó.