¿Por qué Mauricio Macri cambia el sistema electoral en Argentina?

Foto: Telam
El presidente argentino, Mauricio Macri.

 

Claudio Fabián Guevara / Sputnik

Por decreto, el gobierno de Mauricio Macri introdujo un cambio fundamental en el escrutinio provisional, que será pasible de ser manipulado o atacado de forma electrónica. La autoridad electoral aclaró que no tendrá ninguna responsabilidad en ese proceso. ¿Qué puede pasar en la noche del 27 de octubre?

En un segundo plano, detrás de la euforia opositora por el lanzamiento de la fórmula Fernández-Fernández, muchas voces advierten sobre el peligro de maniobras que adulteren la voluntad popular en las próximas elecciones de octubre en Argentina.

La administración Mauricio Macri, cuyo capital electoral se ha pulverizado con el colapso progresivo de la economía y los escándalos político-judiciales, impulsa por decreto desde principios de año una serie de cambios en los mecanismos electorales que debilitan la transparencia del sistema.

TELEGRAMAS 
El más grave es la eliminación de los telegramas, el tradicional método para comunicar los resultados desde diferentes puntos del país, que se reemplazan por la transmisión digital de escaneados de las actas. Esta innovación, impulsada con un DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) en pleno año electoral, el Gobierno la justificó en la necesidad de “modernizar y agilizar el recuento provisional”.

A esto se suma la contratación de un software extranjero que centraliza la recepción de las actas del escrutinio provisional, y que de acuerdo con la información técnica del propio fabricante, permitiría modificar y manipular la información.

Otros tres decretos impulsan más innovaciones que permiten nuevas modalidades en el acto de emitir y/o contabilizar el voto.

Sin embargo, por las leyes argentinas, los cambios en el sistema electoral deben pasar por el Congreso de la Nación y no son potestad del Ejecutivo. ¿Por qué el Gobierno se comporta así en un año electoral tan decisivo?

Cambiemos, la coalición en el Gobierno, protagoniza desde hace años una embestida contra el sistema electoral. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, considera una “vergüenza nacional” que en Argentina se siga votando con una boleta de papel (aunque esta siga siendo la base de los sistemas electorales más seguros del mundo).

El macrismo 
El macrismo impulsó hace años la ley de voto electrónico, que perdió estado parlamentario cuando la oposición mostró que la boleta electrónica era muy fácil de adulterar. Hasta ahora solo dos provincias —Salta y Neuquén— han establecido sistemas electrónicos en el sufragio ciudadano, y han registrado muchas denuncias sobre aspectos inseguros y fraudulentos.

Agotada por el momento la vía parlamentaria para introducir el voto electrónico, el gobierno de Macri se centra desde principios de año en introducir cambios subrepticios en el actual sistema electoral. En enero, con tres decretos, el Gobierno cambió las condiciones en las que votarán los argentinos residentes en el exterior, el personal de las fuerzas de seguridad y de las Fuerzas Armadas, y las personas privadas de su libertad.

Para los presos y los agentes de seguridad se dispuso un sistema de voto anticipado. Para los argentinos residentes en el exterior se creó un régimen de voto por correo postal. Este último es el grupo más numeroso: son más de 360 mil argentinos.

A comienzos de mayo, la jueza federal Servini de Cubría declaró inconstitucional el decreto que creó el voto por correo para los argentinos en el exterior. La jueza le dio la razón al demandante Jorge Landau, apoderado del PJ, que razonó: “Si cualquiera que va a votar debe hacer cola, y mostrar el documento a los fiscales y autoridades de mesa, es un disparate que 360 mil ciudadanos sean autorizados a votar por correo, en sobres no fiscalizados y sin controles de identidad”.

En cambio, el Gobierno obtuvo una módica victoria a fines de marzo, cuando una acordada de la Cámara Nacional Electoral le abrió la puerta a un cambio fundamental en el conteo provisional de resultados que tiene “una incuestionable trascendencia en la formación de la opinión pública sobre la legitimidad de las elecciones”, según afirma el documento firmado por los doctores Santiago Hernán Corcuera y Alberto Ricardo Dalla Via.

Argentina lleva 36 años de vida democrática sin sobresaltos en materia de respeto a la ley electoral. Tal vez por eso la mayoría de la dirigencia opositora se muestra ajena al debate en torno a las garantías de las elecciones generales de este año.

Una excepción fue la gira que el excanciller Jorge Taiana y un grupo de legisladores de Unidad Ciudadana llevaron adelante por Europa en procura de veedores que controlen los comicios y contra cualquier probabilidad de fraude.

¿Hay sospechas de una maniobra fraudulenta? Taiana y los legisladores señalaron el “fuerte debilitamiento de la democracia” y advierten que “desde el oficialismo hay una voluntad de perpetuarse y de hacer modificaciones en pleno año electoral de todo el sistema, que difícilmente se condice con la existencia de elecciones libres”.