Sombras de la agrupación de Revilla

 

La agrupación política de Luis Revilla, SOL.bo, atraviesa uno de sus peores momentos en su corta vida. Varios de sus integrantes enfrentan acusaciones de corrupción, su operador político está detenido, sufrió la pérdida de su personería jurídica nacional y ayer recibió un duro golpe al ser obligada a reconocer legalmente a una concejala que denunció discriminación por parte del Alcalde. 

Soberanía y Libertad (SOL.bo) surgió a partir del extinto Movimiento Sin Miedo, que a su vez nació del Movimiento Bolivia Libre (MBL), partido aliado al Movimiento Nacionalista Revolucionario de Gonzalo Sánchez de Lozada, prófugo en EEUU por su responsabilidad en la masacre sangrienta de octubre de 2003. 

Arropado en los funcionarios municipales paceños y en redes clientelares vecinales, SOL.bo intentó convertirse en un partido político nacional, pero la realidad le demostró con dureza que sus límites son locales. Consiguió llenar libros con firmas de sus militantes, pero luego se descubrió que hizo dobles registros, doble militancia, anotó a difuntos y a menores de edad. 

Estos yerros de principiante le impidieron conseguir su personería jurídica nacional y le quitaron fortaleza en su alianza con Carlos de Mesa, con quien logró un acuerdo desigual y opaco.  

Tuvo que ser el desastre ambiental ocurrido el 15 de enero de 2019, con el deslizamiento de una de las macroceldas del relleno sanitario de Alpacoma, el que puso al desnudo los lazos incestuosos entre el principal operador político de SOL.bo, Fabián Siñani, y la empresa Tersa, encargada del depósito de basura. 

Siñani fue acusado por el favorecimiento a esa empresa que tenía a su esposa como asesora y puente entre lo privado y lo público municipal. 

Por ello, los tribunales de justicia determinaron la detención domiciliaria de Siñani. Por si fuera poco, la concejala de SOL.bo Cecilia Chacón denunció al menos cinco irregularidades en la aprobación de un convenio entre la Alcaldía de La Paz y el empresario que impulsaba el proyecto ciudad empresarial World Trade Center (WTC). Chacón dijo que en el  trámite intervino (otra vez)  la esposa de Fabián Siñani. 

Por esa denuncia, Chacón sufrió discriminación (“ya no me hablan”, dijo a la prensa) y hasta denunció acoso político de SOL.bo. Por su lado, la agrupación de Revilla anunció un proceso por “inconducta política” en contra de la concejala.

Cuando estos escándalos pasaron a las páginas interiores de los periódicos, surgieron denuncias sobre 14 funcionarios municipales que prestaron servicios (en sus horas laborales) para el programa privado “Yo soy mi primer amor”, dirigido por la esposa de Revilla, según la diputada Betty Yañíquez, quien dijo que hubo extorsión y vulneración a la Ley 2027, Estatuto del Funcionario Público. 

Estas denuncias no solo se dieron en La Paz, sino también en El Alto. El concejal Javier Tarqui, igualmente de SOL.bo, fue denunciado por los delitos de uso de instrumento falsificado, falsedad ideológica y conducta antieconómica, entre otros, por el diputado de Unidad Demócrata (UD) Rafael Quispe.

El último capítulo de los infortunios de Soberanía y Libertad tiene que ver con su oposición a que Isabel Colque asuma la titularidad de una concejalía en reemplazo de Fabián Siñani.

Colque exigió que se respeten sus derechos, pero la agrupación de Revilla dilató el caso mientras tramitaba que otra persona asuma el espacio en el ente deliberante edil.

Ella tuvo que acudir a los estrados judiciales para lograr ingresar al Concejo Municipal, cuya mayoría agotó sus pretextos para bloquearla.

Se estima que Colque esté hoy en la elección de la directiva del Concejo. Sin embargo, SOL.bo sacó una carta bajo la manga, ya que consiguió que Siñani tenga permiso laboral, es decir que podría acudir al Legislativo edil e intervenir en la elección de la directiva.  

 

Soberanía y Libertad (SOL.bo) atraviesa uno de sus peores momentos en su corta vida.