Restricción de viajes, hipocresía de la política Trump hacia Cuba

Foto: AFP
Un crucero y algunas embarcaciones cubanas cerca del puerto de la isla.

 

Martha Andrés Román / Prensa Latina

Las nuevas restricciones impuestas a los viajes de los estadounidenses a Cuba evidencian la hipocresía de la administración de Donald Trump cuando dice apoyar al pueblo de la isla y defender los intereses norteamericanos.

En junio de 2017, al anunciar en Florida su decisión de revertir el acercamiento al país antillano, Trump sostuvo que daba ese paso para respaldar a los cubanos, pese a que la mayoría de los habitantes de la isla y los cubanoamericanos estaban a favor del proceso de normalización de relaciones iniciado durante el ejecutivo previo.

Desde entonces su Gobierno adoptó gran cantidad de medidas contra el territorio vecino, que van desde limitar las transacciones con empresas estatales hasta suspender la entrega de visas en La Habana y aplicar el Título III de la controvertida Ley Helms-Burton.

Cuando se evalúan esos pasos, numerosas voces suelen coincidir en dos elementos fundamentales: tienen un efecto negativo sobre quienes viven en el país caribeño y sobre varios sectores económicos estadounidenses, mientras solo sirven a los intereses políticos de unos pocos legisladores cubanoamericanos.

A las acciones ya adoptadas por la administración Trump se suman desde este 5 de junio la eliminación de los viajes educativos grupales pueblo a pueblo, y la prohibición de que vayan a la isla embarcaciones de pasajeros y recreativas, incluyendo cruceros y yates, y aeronaves privadas y corporativas.

NUEVAS RESTRICCIONES 
Los ciudadanos estadounidenses tienen vetado viajar a Cuba como turistas, y en la actualidad solo pueden ir al país vecino bajo 12 categorías, entre ellas las visitas familiares, apoyo al pueblo, y actividades periodísticas, religiosas o educativas.

Como parte de la reversión del proceso para normalizar las relaciones bilaterales, en noviembre de 2017 la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) modificó la licencia general de las actividades educativas pueblo a pueblo y eliminó la autorización de viajes individuales.

Adicionalmente, en la ronda de restricciones que entra ahora, la OFAC procedió de modo similar con los viajes grupales de ese tipo, reconocidos como los más empleados por los norteamericanos para visitar la mayor de las Antillas. Según informaciones de los departamentos de Estado, Comercio y Tesoro, eso significa que se enmendó el Reglamento de Control de Activos Cubanos para excluir la autorización que permitía los viajes educativos grupales realizados bajo los auspicios de una organización sujeta a la jurisdicción estadounidense.

Los cambios regulatorios solo incluyeron una disposición de exención para que ciertas visitas previamente concertadas puedan realizarse si las personas ya completaron al menos una transacción (como la compra de un boleto o la reserva de alojamiento) antes del 5 de junio.

Asimismo, se puso fin a la que se convirtió en la vía de viaje de más rápida expansión entre los estadounidenses para ir a la nación antillana: los recorridos en crucero.

La Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio (BIS), en coordinación con la OFAC, dio a conocer que se limitarán los tipos de aeronaves y embarcaciones autorizadas para dirigirse al territorio caribeño en una estadía temporal.

“En consecuencia, los aviones privados y corporativos, los cruceros, los veleros, los barcos de pesca y otros aviones y embarcaciones similares en general tendrán prohibido ir a Cuba”, indicó un texto de la BIS.

Las compañías de cruceros Norwegian, Carnival y Royal Caribbean indicaron que estaban evaluando el impacto de las nuevas reglas para sus clientes y trayectos programados.

En el caso de la última de esas empresas, informó en Twitter que analizaba los detalles de las regulaciones, y había ajustado los itinerarios de navegación de los días 5 y 6 de junio para que sus embarcaciones no se detuvieran en Cuba.

Más allá de todas esas modificaciones, sí podrán continuar con sus servicios las aerolíneas comerciales que reanudaron sus vuelos a Cuba en 2016 tras más de 50 años sin realizar esa actividad hacia el territorio caribeño.

A pesar del efecto que pueden tener estas medidas en limitar la capacidad de los norteamericanos para ir a un lugar que solo se encuentra a 90 millas de las costas estadounidenses, la organización Cuba Educational Travel (CET) señaló en un comunicado que todavía hay varias formas de visitarlo.

Los cambios no afectan otras 11 categorías de viajes legales, incluidos programas académicos, reuniones profesionales y apoyo para el pueblo, lo que permitirá que muchos estadounidenses continúen yendo a la isla, expresó el presidente de esa entidad de viajes especializados, Collin Laverty.

Como argumento para justificar las polémicas movidas contra la mayor de las Antillas, el Departamento de Estado afirmó que con ellas buscan evitar que los viajeros estadounidenses “enriquezcan los servicios militares, de seguridad y de inteligencia de Cuba”.

Asimismo, esa entidad federal señaló que las restricciones también se deben a la solidaridad que mantiene La Habana hacia Venezuela y el gobierno constitucional de Nicolás Maduro, al que Washington se empeña en desconocer.

Ninguno de los departamentos que informó sobre el tema hizo alusión al hecho de que los viajes educativos pueblo a pueblo han sido un gran impulso para los trabajadores del creciente sector privado de Cuba y sus familias, al cual Trump dice querer respaldar, sin dar muestras de ello hasta la fecha.

En ese sentido, la representante demócrata por Florida, Kathy Castor, expresó en un comunicado que la política del Presidente republicano impone un alto precio a los propietarios de pequeñas empresas y emprendedores en Cuba, a las familias, y a la libertad de los estadounidenses para viajar.

Su colega Barbara Lee, congresista del partido azul por California, estimó que las restricciones solo perjudicarán al pueblo cubano y a los intereses norteamericanos en la isla, al tiempo que intensificará “la política fallida del embargo”, en referencia al bloqueo impuesto por Washington contra la nación antillana hace casi 60 años.

Por su parte, el presidente de CET consideró que estas medidas en realidad son un gesto político dirigido al sureño estado de Florida en el período previo a las elecciones de 2020.

Laverty dice que son acciones desafortunadas “para los millones de cubanos que sentirán la crisis de menos visitantes estadounidenses” y “para las compañías norteamericanas que están proporcionando empleo y pagando impuestos en Estados Unidos, y que crean una huella económica”.

 

Fracasarán otra vez, asegura el presidente Miguel Díaz-Canel

Luego de los anuncios del recrudecimiento de las limitaciones de viajes, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó que su país responderá con trabajo, creatividad, esfuerzo y resistencia.

El mandatario aseguró en Twitter que su nación no se dejará amedrentar ni distraer con nuevas amenazas y restricciones. “No han podido asfixiarnos. No podrán detenernos. Viviremos y venceremos”, escribió.

A su vez, el ministro de Turismo de la isla, Manuel Marrero, dijo que frente a esas movidas de Washington trabajarán con más eficiencia y buscarán nuevos mercados, además de que incrementarán las acciones comerciales y de comunicación, sobre todo por internet.

El canciller del país caribeño, Bruno Rodríguez, indicó en esa misma red social que el ejecutivo de Estados Unidos pretende asfixiar la economía y dañar el nivel de vida de los cubanos para arrancarles concesiones políticas. “Fracasarán otra vez”, subrayó.

Entre algunas de las manifestaciones de protesta contra la medida está la del Consejo de Negocios Estados Unidos-Cuba, que expresó su decepción ante las restricciones impuestas por Washington a las visitas a la isla y llamó a respetar la libertad de viajes de los norteamericanos.

“Nos decepciona que el Gobierno haya optado por imponer restricciones adicionales a las condiciones y los medios para los viajes de Estados Unidos a Cuba”, indicó en un comunicado el Consejo de Negocios, perteneciente a la Cámara norteamericana de Comercio.

 

EEUU desprecia a sus ciudadanos con nuevas sanciones a la isla

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que las restricciones de viajes a Cuba, puestas en vigor por Washington, desprecian la opinión de los estadounidenses de diversos sectores que favorecen una relación respetuosa con la isla.

En la red social Twitter, el Ministro de Relaciones Exteriores de la nación caribeña señaló que esas medidas del Gobierno de Estados Unidos contrastan con los 650 mil norteamericanos y el medio millón de cubanos residentes en el país norteño que viajaron a la isla en 2018.

Reiteró que la política exterior de Estados Unidos, promovida por el asesor de Seguridad de la actual administración de la Casa Blanca, John Bolton, es la principal amenaza a la paz y la estabilidad de América Latina y el Caribe.

“La Doctrina Monroe que invoca es una agresión a la soberanía y a la libre determinación de nuestros pueblos”, sentenció.

Hasta el momento, los ciudadanos estadounidenses podían viajar a Cuba si cumplían con algunas de las 12 categorías existentes como visitas gubernamentales, actividades de medios de comunicación o centros de investigación, proyectos educativos, religiosos y médicos, entre otras posibilidades que se aplicaban.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo que las nuevas restricciones buscan “enfrentar el papel desestabilizador de Cuba en Latinoamérica”, especialmente por su apoyo al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega.