Las contradicciones y dubitaciones de Mesa

 

El candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos de Mesa, reabrió heridas históricas al anunciar que se hará un nuevo estudio técnico para definir el porcentaje de participación de Chuquisaca y Santa Cruz sobre el campo gasífero Incahuasi. Sin embargo, en menos de 48 horas volvió a recaer en las contradicciones y dubitaciones que caracterizaron a su gobierno.
“Chuquisaca tiene una reivindicación que hay que escuchar y esa reivindicación tiene que establecerse con una comprobación de carácter técnico y de carácter legal”, remarcó el postulante durante su visita a la ciudad de Sucre. Esta declaración textual no da margen a dudas sobre sus intenciones.
Sin embargo, De Mesa olvida que hay dos estudios técnicos, realizados por la firma canadiense GLJ Petroleum Consultants y la empresa Sproule International Limited, que ratifican la pertenencia del megacampo al departamento de Santa Cruz.
“En base a la información existente, los análisis realizados y los argumentos expuestos en este informe, Sproule considera que el reservorio Huamampampa en sus tres bloques (HMP1, HMP2 y HMP3) de los campos Incahuasi y Aquio se encuentra localizado única y exclusivamente dentro de la jurisdicción del departamento de Santa Cruz en el área correspondiente a los hidrocarburos originales en sitio”, dice la conclusión del informe presentado por Sproule International Limited, el 15 de mayo de 2018.
El estudio fue desarrollado con base en información oficial, histórica y actualizada proporcionada por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB); los límites geográficos departamentales otorgados por el Viceministerio de Autonomías, y la cartografía oficial del Estado facilitada por el Instituto Geográfico Militar.
El 9 de agosto de 2016, la firma canadiense GLJ Petroleum Consultants, contratada por la estatal petrolera, presentó el primer informe sobre la delimitación del megacampo gasífero, en el que señala que el yacimiento se encuentra en territorio cruceño.
El conflicto por la propiedad de los campos Aquio e Incahuasi, entre los departamentos de Santa Cruz y Chuquisaca, estuvo alentado, sobre todo, por intereses de viejos políticos que se atrincheraron en posiciones regionalistas, discursos encendidos, disputas legales y escasos argumentos técnicos.
La posición de Carlos de Mesa causó reacciones inmediatas en el departamento de Santa Cruz. El ejecutivo de la Central Obrera Departamental de Santa Cruz, Rolando Borda, calificó de irresponsable y oportunista el discurso del candidato al proponer una revisión de los alcances del estudio del campo Incahuasi.
Es menester recordar que el Gobierno nacional decidió respetar ambos fallos y anunció la inversión de  2.514 millones de dólares para la exploración y explotación de hidrocarburos en Chuquisaca a fin de impulsar su desarrollo. De esta forma, la posición gubernamental fue clara y sin medias tintas.
En los gobiernos neoliberales el desembolso de regalías para Chuquisaca fue mínimo y para muestra basta un botón: durante la presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos de Mesa se pagaron 5 millones de dólares. En 2013 recibió 232 millones de dólares por concepto de regalías. 
Ahora, después de reavivar el conflicto entre ambos departamentos, De Mesa se desdice bajo el argumento de que “nunca” planteó ningún otro estudio con relación al pozo gasífero.
Esta declaración es apenas una muestra de las dubitaciones y contradicciones, como las constantes renuncias cuando fungía como presidente, la no aplicación de los resultados de un referendo sobre los hidrocarburos y su negativa a testificar en el juicio contra Gonzalo Sánchez de Lozada. Bolivia  necesita líderes que enfrenten los grandes desafíos con convicción y no timoratos o contradictorios.