Lo que se juega tras la renuncia de Rodríguez

 

La sorpresiva renuncia del candidato a la vicepresidencia, Edwin Rodríguez, postulante por la agrupación de Rubén Costas, puede ser interpretada, al menos, como parte del “síndrome Carlos de Mesa” (renunciar ante las dificultades), como una consecuencia de 13 años de crisis opositora o como una movida estratégica/desesperada para intentar forzar una segunda vuelta electoral. 

La mañana de ayer, el campo político local se vio sorprendido con la dimisión irrevocable del senador Rodríguez, candidato a la vicepresidencia por la agrupación Bolivia Dice No. En su carta, el renunciante afirma que la organización que lo postulaba aplica una estrategia equivocada, ya que divide a la oposición y resta votación a De Mesa al atacarlo políticamente. 

En un primer escenario, esta renuncia se suma a otras que caracterizan a las corrientes opositoras. El 13-06-2019 el aspirante del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Jaime Paz Zamora, presentó al Tribunal Supremo Electoral (TSE) su renuncia a la carrera presidencial para los comicios generales de octubre.

También en filas opositoras, presentó su renuncia Diego Ayo, pero esta vez como vocero de Carlos de Mesa, luego de haber revelado intimidades de Comunidad Ciudadana (como un presupuesto de campaña de $us 10 millones producto de quermeses y aportes privados o peleas atroces por candidaturas) que le causaron un bajón en la preferencia electoral.  

Las renuncias en la oposición tienen como antecedentes otras dimisiones o alejamientos políticos. 

Por ejemplo, el 13-10-2003, De Mesa anunció que abandonaría a Gonzalo Sánchez de Lozada. El ahora postulante presidencial prefirió alejarse de Goni antes de apoyar las demandas del pueblo por la nacionalización del gas.

La segunda vez que anunció su alejamiento fue el 6-3-2005, cuando ya era presidente, agobiado por la ingobernabilidad, las disputas con el Legislativo y los problemas internos. 

La tercera vez que dimitió fue el 6-6-2005. Entonces dijo: “Quiero pedirle disculpas al país si no he sido capaz de conducirlo adecuadamente”. 

El abandono dejó a Bolivia a su suerte, sumida en la ingobernabilidad y una situación de crisis política y económica de tal magnitud que no había dinero para pagar los salarios, motivo por el cual se recurrió a la limosna extranjera.

Esos son algunos antecedentes de la renuncia de Rodríguez.  

Para el ministro de Comunicación, Manuel Canelas, la dimisión del aspirante vicepresidencial forma parte de una crisis opositora que se prolonga por 13 años. “Si los colegas de oposición no son capaces de sostener el nombramiento de personas de estrecha confianza y relevancia, como es un portavoz, como es un candidato a vicepresidente, con dificultad podrían hacerse cargo de las riendas de nuestro país”, dijo.

En otro escenario, la renuncia de Rodríguez también puede ser interpretada como una jugada estratégica (desesperada) de Comunidad Ciudadana (CC) para causarle líos a la candidatura de Óscar Ortiz, restarle votos en Potosí (a donde responde Rodríguez) y canalizar ese descontento en favor de Carlos de Mesa con el fin de forzar una segunda vuelta electoral. 

Esta hipótesis se basa en los aplausos que CC brindó a la renuncia de Rodríguez y en las declaraciones de Rubén Costas, quien dijo que el alejamiento de Rodríguez favorecerá a De Mesa. 

Es más, Costas sugirió que, como en el pasado, se produjo una compraventa de candidatos. No dijo quién sería el financiador.

Según el portal digital de derecha Brújula Digital, en los últimos meses el apoyo electoral subió para Evo Morales y disminuyó para Carlos de Mesa (por sus líos internos/contradicciones), lo que hace posible que el postulante del MAS gane en primera vuelta. 

A ello se añade un tuit de Erick Foronda, exjefe de prensa de la Embajada de EEUU, que dio cuenta de que aumentó el apoyo a Evo Morales y disminuyó para Carlos De Mesa.

En ese contexto, la renuncia de Rodríguez, según el portal digital, sumaría votos a CC e impulsaría una segunda vuelta.  

 

 

Para el ministro de Comunicación, Manuel Canelas, la dimisión de Rodríguez forma parte de una crisis opositora que se prolonga por 13 años.