Un año del gobierno de Duque: ¿cumplió sus promesas?

Foto: AFP
El líder colombiano durante una conferencia de prensa.

 

RT

El 7 de agosto de 2018, Iván Duque asumió la presidencia de Colombia en una jornada lluviosa. En su primer discurso, el candidato del partido de derecha Centro Democrático prometió mejorar el acuerdo de paz con las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), reactivar la economía y emprender una lucha contra la corrupción y el narcotráfico. A un año de gobierno, Duque tiene pendientes varios puntos de la agenda que anunció aquella mañana del pasado año en la plaza Bolívar de Bogotá, en donde aseguró que llegó al poder “una nueva generación, motivada por el servicio y no por el ejercicio vanidoso del poder, comprometida con el futuro y sin anclas en prejuicios del pasado”. 

Narcotráfico 
Durante su investidura, Iván Duque fue crítico respecto al abandono de muchas regiones de Colombia que se vieron dañadas por la corrupción, el narcotráfico, el clientelismo y la falta de acceso a bienes públicos en muchas comunidades.

El mandatario prometió que su gobierno derrotaría a los cárteles de la droga y sería efectivo en la erradicación y sustitución de cultivos ilícitos para “romper las cadenas logísticas y de abastecimiento de las estructuras del narcotráfico”.

Sin embargo, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) señaló en su más reciente informe que el 70% de la cocaína del mundo se produce en Colombia. Los investigadores de la ONU calificaron como “preocupante” lo que sucede en el país sudamericano.

A finales de marzo, el presidente estadounidense, Donald Trump, acusó a su homólogo de no haber “hecho nada” para detener el flujo de drogas desde su país y aseguró que había “más drogas saliendo de Colombia ahora mismo” que antes de que Duque llegara a la Casa de Nariño.

“Recibimos un país convulsionado”, aseguró Duque en su discurso hace un año, expresando su preocupación por que más de 300 líderes sociales habían sido asesinados en los dos años previos. 

Según el consejero presidencial para los derechos humanos, Francisco Barbosa, en el gobierno de Duque han sido asesinados 68 líderes sociales, lo que significa una disminución de 35% previo a su llegada. Sin embargo, la organización no gubernamental Human Rights Watch expresó dudas por el descenso y consideró que el Gobierno “adorna las cifras” ya que, según datos de la ONU, entre agosto de 2018 y mayo de 2019 se había confirmado la muerte de 60 activistas.

A mediados de julio, Duque reconoció en una entrevista que era “difícil” proteger a todos los líderes sociales del país.

De acuerdo con un informe publicado por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH), este órgano ha recibido 76 denuncias de asesinatos de defensores de derechos humanos.

Acuerdo de paz 
El mandatario colombiano prometió corregir las “fallas estructurales que se hicieron evidentes en la implementación” del acuerdo de paz entre las extintas FARC y el Gobierno colombiano, firmado en 2016. 

Sin embargo, el Gobierno de Duque no ha podido detener el asesinato de antiguos combatientes que dejaron las armas tras la firma del acuerdo. Hasta la fecha, 137 exmiembros de las extintas FARC han sido asesinados.

La Misión de Verificación de la Organización de las Naciones Unidas en Colombia ha manifestado su preocupación por el asesinato de los exguerrilleros.

En su discurso de investidura, Duque hizo referencia a la “valentía” y “fervor” de las Fuerzas Armadas y de la Policía colombiana por enfrentar “la crueldad de los criminales, la anarquía del terrorismo y la codicia del narcotráfico”, y no permitir que los violentos ganen.

El gobierno de Duque ha sido el principal opositor de Nicolás Maduro en la región latinoamericana desde que el opositor Juan Guaidó se autoproclamó presidente interino de Venezuela. 

Aunque en su discurso inaugural Duque prometió “respetar la Carta Democrática Interamericana” y promover “la libertad de los pueblos de la región”, Caracas ha denunciado planes de magnicidios en los que ha sido recurrente el señalamiento hacia Colombia y EEUU como responsables.

En febrero, tras el intento de ingresar a Venezuela supuesta ayuda humanitaria desde Colombia, que terminó con heridos en los puentes fronterizos de ambas naciones, Maduro denunció que Duque pretendía señalar a Caracas de la violencia para justificar una intervención militar con el apoyo de Washington. 

“La orden de Duque fue quemar los camiones (de supuesta ‘ayuda humanitaria’) y echarle la culpa a Venezuela, y pedir una intervención militar”, dijo Nicolás Maduro.