El mutis de Carlos de Mesa

 

El candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos de Mesa, desde hace 68 días que está inmerso en un sospechoso mutis sobre las denuncias que pesan en su contra, que van desde haber cobrado 1,2 millones de dólares para aceptar ser candidato de Goni en 2002, el cobro mensual de 100 mil dólares de los gastos reservados y los millonarios depósitos que se hicieron a la red de televisión PAT cuando fungía como accionista del medio de comunicación y vicepresidente de la República.

El cobro por su candidatura volvió a la actualidad noticiosa después de la publicación del libro El caudillo ilustrado, de Emilio Martínez, en el que se recoge el testimonio de Mauricio Balcázar, exministro de Información y yerno de Sánchez de Lozada, quien asegura que De Mesa aceptó ser postulante previo pago de recursos.

El escritor publica un total de 111 páginas de documentos (53 boletas) en los cuales se evidencia el depósito jugoso de 831.454 dólares que fueron entregados durante la presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada, es decir, después de agosto de 2002 y buena parte de 2003. No hay constancia de depósitos posteriores porque el proveedor se fugó del país hacia Estados Unidos.

Asimismo, la periodista Amalia Pando (que trabajó junto a De Mesa en PAT) leyó en un noticiero de televisión una denuncia en la cual se revela que De Mesa recibió $us 100 mil de gastos reservados cuando era vicepresidente. En 2004 dispuso de Bs 54,54 millones en la partida de gastos reservados, de libre disponibilidad y manejo arbitrario.

Y cuando ya era presidente ordenó quemar los informes de los denominados gastos reservados, de unos 1.480 millones de bolivianos entre 1990 y 2005. ¿Por qué un historiador como Carlos de Mesa ordenó la quema de documentos?, ¿en qué emplearon los gobiernos neoliberales los gastos reservados? Lastimosamente nunca sabremos el destino de los dineros que pertenecieron a todos los bolivianos. En respuesta, el exmandatario nuevamente vuelve a evadir el tema bajo el manido argumento de que es una “guerra sucia”. En una entrevista al diario cruceño El Deber señaló: “No, para mí no es un tema álgido en absoluto. Yo no voy a explicar nada que tenga ver con una guerra sucia. Resulta que hemos llegado a un punto en el que el Gobierno, el señor (Óscar) Ortiz y el gonismo colocan a una persona nefasta, como el yerno de Gonzalo Sánchez de Lozada, como punta de lanza de un conjunto de acusaciones y resulta que mágicamente los medios de comunicación le dan más tiempo que a una estrella de rock”.

Otros voceros como el jefe de campaña de CC, Ricardo Paz, declaró que serían unos “levudos” si responden si es cierto o no que el expresidente Carlos de Mesa cobró para postular a la vicepresidencia en las elecciones de 2002. El abogado y candidato a diputado Carlos Alarcón también afirmó que las declaraciones de Balcázar eran “especulaciones”. A la lista de personajes políticos y periodísticos se sumó Amalia Pando, quien también cuestionó el silencio de su exsocio: “Yo espero que también Carlos (de) Mesa nos dé una conferencia de prensa y nos cuente, como yo lo estoy contando ahora, ¿qué ocurrió en esos días?”.

Es menester, en aras de la transparencia, que Carlos de Mesa deje de lado su mutismo e informe a la población sobre el cobro de 1,2 millones de dólares para ser ‘vice’ de Goni, sobre los depósitos millonarios a PAT y el destino de los gastos reservados que en muchos casos enriquecieron a políticos neoliberales. Hay que recordar que el exministro de Gobierno Yerko Kukoc tenía en sus manos $us 256 mil de esa partida.

Es un imperativo, de cara a la población, que el candidato de Comunidad Ciudadana explique si fue ético cobrar millones para ser ‘vice’ de Goni y beneficiarse de publicidad gubernamental en un claro conflicto de intereses. Los electores esperan explicaciones.