Irupana volvió a vibrar con el vuelo de los parapentes en su cielo

Un parapente aterriza en el campo deportivo de Churiaca, en la población yungueña de Irupana.
Foto: Cambio

 

La Paz / Julio Céspedes

El Irupanapente volvió a cautivar este año a la gente que gusta del deporte extremo. Fue una fiesta deportiva con el sueño de volar hecho realidad y lindos disfraces de algunos participantes.

La competencia internacional de parapente se efectuó el 2, 3 y 4 de este mes en la población yungueña de Irupana, en su decimosexta versión.

En 2003 se comenzó a practicar el parapentismo en Irupana y en toda la región de los Yungas de La Paz; fue Ángel Pardo el pionero, él surcaba el cielo con su aparato. Eso motivó a la fundación del Club Cenícalos, que es el promotor del Irupanapente.

En 2004 se realizó el primer festival de vuelo, que fue creciendo cada año en cuanto a número de participantes y también en notoriedad, a tal punto que ahora llegan parapentistas del exterior para participar en el evento, un orgullo para la región.

En el Irupanapente 2019 se contó con 51 participantes de Catar, Francia, Ecuador, Suiza y Bolivia. En el caso de deportistas del país, llegaron parapentistas de Cochabamba, Tarija, Santa Cruz y La Paz.

Se compitió en tres categorías: precisión monoplaza, precisión biplaza y disfraces.

Fue un biplaza el que comenzó a surcar los aires de Irupana. A bordo estaban un piloto experto y Erika Peñaranda, quien forma parte de la organización del evento y aficionada a los deportes extremos.

Fue la primera vez que Peñaranda voló en parapente, una experiencia que la dejó muy impresionada.

“Al principio se tiene miedo a lo desconocido, temor a no saber cómo resultará, pero después del despegue la sensación que se tiene en muy linda, es cumplir el sueño del ser humano de volar”, comenta Erika.

“Una vez en el aire se disfruta mucho, si se pasa por alguna nube se siente el rocío en el rostro. El ver el paisaje desde arriba también es maravilloso, por lo que en el trayecto solamente queda gozar”.

Hay dos pistas de partida, ubicadas en el cerro de la comunidad de Yanata; una de las pistas tiene césped y la otra es simplemente de tierra.
Mientras que la pista de aterrizaje se encuentra en el campo deportivo de Churiaca, en la población de Irupana, un sector muy amplio y cómodo.

Entre el punto de partida y el de llegada hay una distancia de cuatro kilómetros aproximadamente, y el tiempo de vuelo oscila entre 10 y 20 minutos, dependiendo del viento.

“Un aspecto muy importante es la llegada, ya que se lo debe hacer parados, de lo contrario se pierde puntos para el concurso. En nuestro caso aterrizamos prácticamente echados, fue chistoso porque llegamos al suelo como bolita y eso evitó que ganemos”, cuenta Erika.
Expectativa y cóctel

Un aspecto que se destaca es la gran expectativa en la población de Irupana, especialmente en los niños, quienes corren hacia los parapentistas cuando estos aterrizan en Churiaca.

Este año también sobresalió la amabilidad de una señora, quien a cada uno de los competidores, una vez que pisaban tierra, les invitaba una copita de cóctel de naranja, bebida típica en los Yungas.