Pablo Escobar, el eterno capitán de The Strongest

Pablo Escobar dejó el fútbol y ahora es entrenador. Sigue siendo un ídolo en el Tigre.
Foto: Cambio

 

La Paz / Marco Quispe Condori / Tigo Sport

El clásico paceño por el título de 2016, antes de Navidad, marca uno de los partidos especiales e inolvidables de Pablo Escobar en The Strongest, no tanto por el resultado final, sino por lo que pasó en la previa. Él no lo iba a jugar porque su familia ya estaba en Asunción y él, con el pasaje en la mano y la maleta lista para viajar...

Tres días antes, Bolívar solo necesitaba un empate para coronarse campeón, pero cayó sobre la hora (2-3) ante Sport Boys, en Warnes. Ese mismo día, el Tigre, que era su escolta con tres puntos menos, ganó a San José en La Paz (7-2) con un triplete de Escobar, victoria que le sirvió para empatar en puntos con los celestes.

Eso le permitió al Tigre definir con Bolívar el título, un partido de desempate. “Teníamos que jugar el viernes 23 por cómo estaba ordenado el calendario, pero el presidente del club rival (Guido Loayza) dijo: ‘Nosotros no jugamos el 23. Si quieren, jugamos el 24’. Eso no me pareció justo. Mi familia estaba en Paraguay y yo tenía un pasaje para viajar el 24 y para pasar Navidad con ellos, y no solo yo, sino también mis compañeros”, recuerda con bronca Escobar.

A ese sentimiento encontrado se sumó que pocos meses antes el mundo deportivo se enlutó con la tragedia aérea que cobró la vida de 19 jugadores del club brasileño Chapecoense; además, días antes había fallecido el defensa de Oriente Petrolero Paul Burton, por un tema de salud. Eso caló hondo en Pablo, que solo quería estar junto a su familia y sus padres.

“Antes de ese clásico, que finalmente dijeron que se jugaría el 24, yo dije ‘me voy’ y se lo comuniqué a mis compañeros. Es que tenía los pasajes comprados para volar ese día. Ellos me insistían en que me quedara, pero no había nada que negociar. Yo ya había tomado una decisión”, cuenta. Sin embargo, cambió la figura y se quedó. ¿Qué pasó?

“Mi esposa y mis hijos me hicieron una videollamada y me pidieron que juegue, y la condición de mi familia era que ganemos la Copa, por eso decidí quedarme. Prometí a mi familia que les llevaría la Copa y la medalla”, dice con lágrimas el exfutbolista.

Llegó el sábado 24 de diciembre. Ante un estadio repleto de hinchas del Tigre y la Academia, el duelo terminó a favor del aurinegro, que venció por 2-1 y con un gol de Escobar, el que sentenció el encuentro. Al final, el plantel y su hinchada festejaron con un Escobar emocionado. Todos gritaban y celebraban. Fue el mejor regalo de Navidad para sus seguidores. La curva sur explotó esa jornada.

Pablo fue uno de los artífices de ese título que tuvo un sabor diferente. “El 24-12 va a quedar marcado. La Navidad la festejé con doble sabor, uno por ser Navidad y otro porque The Strongest ganó ese título. Fue único. No creo que se vuelva a jugar una final en esa fecha”, sostiene emocionado Pablo Escobar, uno de los mejores ‘10’ que tuvo el club de Achumani en los últimos años.

SACRIFICADO INICIO

Pablo Escobar nació el 12 de julio de 1978 en Asunción, Paraguay. Es naturalizado boliviano desde 2008. Desde muy niño empezó a mostrar su habilidad con el balón en su ciudad natal, donde se pasaba largas tardes en las canchas de su barrio jugando.

Durante sus primeros años futbolísticos no la pasó tan bien. Formado en las divisiones inferiores del club Olimpia, abrazaba el sueño de debutar en primera división con esos colores, pero nunca se llegó a cumplir. Entonces decidió dejar de entrenarse para tener su pase de jugador libre. Durante esos años (entre 1999 y 2000) decidió incursionar en el fútbol de salón.

“Perdí las ganas de jugar al fútbol. Tuve que jugar fútbol cinco y fútbol de salón, incluso llegué a la selección paraguaya y salimos campeones en los Juegos Odesur de Guayaquil, en Ecuador. Asimismo, estaba trabajando porque necesitaba algo para subsistir”, recuerda el exjugador.

Su padre, Juan Escobar, siempre lo apoyó para que se dedique al fútbol. Pasado el período de incertidumbre, se entrenó en el club Nacional, donde jugó seis meses y fue observado por gente de Gimnasia de Jujuy de Argentina, quienes le ofrecieron un mejor contrato y la oportunidad de brillar en Argentina.

“Vino el vicepresidente de Gimnasia y me habló de la posibilidad de ir a Jujuy con tres años de contrato y acepté. Sufrí un poco en Argentina porque no tenía a mi familia cerca”. Jugó en ese país entre 2000 y 2003. Le costó adaptarse, pero fuerzas de voluntad le sobraron y salió adelante.

GARRA ETERNA

En su estadía en Gimnasia, Escobar fue observado en un amistoso por el recodado futbolista argentino Carlos Ángel López (1952-2018), quien le ofreció a Escobar ir a San José de Oruro. El volante aceptó y se trazó otro reto en un país que tampoco conocía.

“Estaba en una ciudad a más de 4.000 metros de altura, fue algo nuevo para mí. A mi llegada encontré un equipo ganador, que en esos años tenía como referentes a futbolistas como Hugo Sosa, Wálter Flores, Alejandro Bejarano, Enrique Parada, entre otros”, rememora el exfutbolista.

“Como todo comienzo, me costó arrancar, pero en el segundo semestre fue todo lo contrario, me empezó a salir todo como había soñado. Terminé siendo uno de los goleadores del campeonato con 17 tantos”, indica al recordar sus inicios en el fútbol boliviano.

En los partidos, otros clubes empezaron a ver al delgado futbolista. Veloz, vivaz y zurdo. Con un remate de media distancia con sello de gol.
The Strongest y Bolívar se interesaron por él. Escobar dice que las negociaciones del Tigre con Gimnasia (dueño de su pase) llegaron a buen puerto, pese a que en Oruro un dirigente de la Academia le había hecho una propuesta e incluso le había adelantado un dinero.

Al enterarse de que Gimnasia lo había cedido a The Strongest, a poco de llegar a La Paz lo primero que hizo fue devolver ese dinero al dirigente celeste y agradecerle por el interés de su club.

“En The Strongest me dijeron que la garra era fundamental y eso traté de mostrar desde el primer día. Fue un lindo año, jugamos Copa Libertadores y Sudamericana, y recuerdo que le ganamos (3-0) a Liga de Quito en Ecuador con uno de mis goles”.

El exjugador recuerda también que el Tigre no pudo renovarle contrato y regresó a su país para jugar en Cerro Porteño. Al igual que en Bolivia, ahí también brilló, y fue parte del equipo campeón en 2006 de manera invicta. “Tengo también el orgullo de poder decir que fui campeón en Paraguay y eso no me lo va a sacar nadie”.

El centenario de The Strongest fue en 2008, y Escobar quería volver. Su regreso tuvo trabas debido a un tema económico, pero a él eso no le importó, Pablo quería, sí o sí, vestir otra vez la aurinegra.

“En la negociación había una diferencia de dinero que no era poca. El Tigre amenazó con retirarse de la negociación porque no podía dar más, entonces intervine y dije ‘¿cuánto es la diferencia?’, y la plata la puse yo, así volví”, detalla el deportista, que en su segunda etapa en el Tigre jugó desde 2007 hasta 2008.

BRASIL Y TRICAMPEÓN

Escobar decidió dar un gran paso en su carrera futbolística. Llegó a jugar en el fútbol brasileño. Estuvo tres años en ese país, en equipos como Ipatinga, Santo André, Mirassol, Ponte Preta y el popular Botafogo. Durante esa estadía llegó a anotar 17 goles.

“Los últimos seis meses en Brasil fueron duros, casi no jugaba. No salían las cosas como quería. Si bien podía seguir ahí, terminé mi contrato a mitad de 2011 y decidí volver a Paraguay y ver qué hacíamos”. Tras su paso en el fútbol brasileño se trazó una meta más: volver al Tigre por tercera vez en 2011. “Llamé a Sacha Lima, que es mi amigo, y le pregunté cómo estaba el club y quién lo estaba encabezando, y si había la posibilidad de volver. Él se puso en contacto con los dirigentes, con los cuales me comuniqué y nos pusimos de acuerdo. Y volví por tercera vez, fue la más exitosa de todas las anteriores”.

Desde ese año hasta su retiro futbolístico (en 2018), Escobar jugó ocho años más en el club atigrado, del cual es hincha. Durante esas temporadas alzó cinco títulos: el recordado tricampeonato en 2012, el título del Apertura 2013 y el memorable campeonato de 2016.  

RETIRADA DEL CAPITÁN

Escobar anunció que dejaría el fútbol a finales de 2018. La noche del miércoles 21 de diciembre jugó su último partido como profesional. Bajo una persistente lluvia, Escobar anotó un triplete para vencer 8-0 a Blooming en el estadio Hernando Siles de La Paz. 

Llevado en hombros por sus compañeros, Pablo no ocultó sus lágrimas. La lluvia no paró esa noche y fue testigo de la retirada de las canchas del gran capitán atigrado.

Tras esa etapa fue director técnico de The Strongest desde inicios de 2019 hasta su reciente salida, a finales de julio, cuando el símbolo atigrado fue destituido de su cargo de entrenador del equipo de manera inesperada.

Insistir, persistir y prohibido desistir son las palabras que describen a Escobar. Un jugador de raza que sintió en el corazón el amarillo y negro.

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La inolvidable garra del gran ‘10’

Pablo Escobar revela que el técnico que lo incentivó a tomar el cintillo de capitán de The Strongest fue Mauricio Soria, en 2011. “Ahí empecé a asumir ese rol tan importante, con respaldo de Mauricio, que me eligió capitán del club”. Añade que durante su estadía en el Tigre fortaleció una identidad aguerrida que se mantiene hasta hoy. “En estos últimos tiempos, The Strongest generó identidad y eso no es fácil encontrar”, sostiene.

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41 años

Nació el 12 de julio de 1978 en Asunción, Paraguay. Es naturalizado boliviano. Dejó el fútbol y ahora es técnico.

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“Volveré un día con la misma fuerza y con la misma convicción”

La carta de Escobar el día que fue despedido: “Levantarme hoy fue raro porque después de 9 años seguidos (otros 3 en distintas etapas) no entré al club, no saludé al portero para luego dar un beso a las cocineras (antes doña Mari y don Ángel y ahora Daniela), hoy no vi a Zacarías y Mauricio (Utileros) al Dr. y los fisioterapeutas o a los de prensa ni a los que cuidan nuestra cancha para saludarlos... fue raro!

Lo que sí puedo ver es la innumerable cantidad de mensajes de apoyo DE LOS HINCHAS, excompañeros (hermanos del fútbol), exentrenadores míos, jugadores actuales (muchos rivales) algunos que dirigí este tiempo y recién nos conocimos, dirigentes de OTROS equipos que ME VALORAN, mensajes de periodistas que quizás criticaban mi trabajo, pero saben qué tipo de persona soy, escribieron grandes profesionales con quienes inventaron que estaba peleado para desestabilizar mi querido TIGRE y desde adentro mismo del club lo hacían, eso me reconforta, aplaca un poco el dolor que tengo y el de mi familia. 

La vida es así de INGRATA, todos los arriba mencionados han escrito de manera pública y privada, ya pasaron 24 hrs. de mi destitución y NO HE RECIBIDO AÚN NI UNA LLAMADA OFICIAL DE LA DIRIGENCIA ACTUAL DEL CLUB pero pensando bien la vida no es ingrata, LAS PERSONAS SOMOS INGRATAS, quiero dejar en claro que nada de esto cambia ni un poquito mi sentimiento hacia el CLUB THE STRONGEST, que siempre defendí ante todo y todos, y en algunos casos hasta de sus mismos dirigentes.

Para terminar, quiero dejar en números mi campaña como entrenador en estos siete MESES que mucha gente LA HACE VER MALA, las redes y comentarios de personas que forman opiniones con intereses creados enceguecen, pero un club tan grande no se debería manejar en base a eso. 

Este plantel está preparado para ser campeón y estoy infinitamente agradecido con cada uno de ellos... gracias muchachos. Hay que crecer día a día y ese proceso es doloroso como siempre les decía, quedan 21 fechas (63 puntos) y estamos a 4 del puntero, las chances están intactas que quede claro.

Mis números, son números muy buenos y acá les dejo en imágenes...

PD: Como dicen: ‘ESTO ES UN HASTA LUEGO’ volveré un día con la misma fuerza y la misma convicción”.

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La solidaridad de los hinchas

* Rafael Aníbal Tórrez: “Pablo, no merecías esto; es una vergüenza que la dirigencia no tenga el valor para decírtelo en la cara. ¡Un abrazo y que Dios te bendiga! Saludos desde Virginia, USA”.

* Raúl Villarroel: “Así nomás había sido... Hoy te aman, mañana te desechan... Ingratitud”.

* Cristhian Linares: “Definitivamente una lástima la dirigencia atigrada, solo toca decir gracias Pablo, sabemos los verdaderos hinchas que volverás y lo harás como el grande que eres”.

* Ross Martínez Mojica: “‘Pajarito’, es una bajeza lo que hicieron, pero sé que hablo por muchos al decir que estaremos siempre agradecidos por todo lo que nos diste. #EternoCapitan”.

* Tato Wolff Angulo: “El tiempo nos mostrará el grave error de parte de la dirigencia de sabotear el proceso que tenías. Hoy más que nunca estoy contigo y que el fútbol te dé más reconocimiento en otra institución, vas a ser grande Pablo. The Strongest y la Selección te esperarán ansiosamente”.

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Pasajes que no se olvidan

Las anécdotas le sobran a Pablo Escobar, pero nadie imagina que estuvo a punto de dejar el fútbol para dedicarse a un negocio. La oferta de San José se cruzó en sus planes y se vino a Bolivia.

En las temporadas 2000-2003 jugó en Gimnasia de Jujuy del país argentino. Ahí conoció a su esposa, Daniela Goyochea, con la que actualmente tiene cuatro hijos (Florencia, Benjamín, Mateo y Agustín). Ante la mala situación que vivía en ese equipo (había meses que no le pagaban), Escobar y su esposa planearon abrir un café internet.

“Cuando vivía en Argentina apareció internet. Solo me quedaban seis meses de contrato en Gimnasia y mi idea era poner un café, pero era solo un  proyecto que teníamos con mi esposa”, dice el deportista.

Esos planes fueron desechados por la oportunidad que apareció de jugar en el fútbol boliviano. “Se dio la posibilidad de llegar a San José de Oruro, cuando prácticamente estaba pensando tomar otro camino”, dice sonriendo el ídolo del Tigre.

CANTAR DOS HIMNOS

En 2008, Pablo Escobar recibió luz verde en su trámite de naturalización boliviana que le dio paso para defender la casaca de la Selección boliviana de fútbol.

En 2008, el atigrado debutó en un amistoso en Santa Cruz ante Panamá, empero, su mejor paso se dio en 2012, cuando en las Eliminatorias al Mundial de Brasil 2016 jugó ante Paraguay en La Paz y anotó dos goles.

“Fue, creo, uno  de los momentos épicos de mi carrera. Fue una carga emocional muy complicada cantar dos himnos”.

Tras ese partido, decidió renunciar a la Selección. Sin embargo, en 2015, en la Copa América de Chile, volvió a vestir la Verde y esa fue la última vez.