Movimientos sociales derrotaron al neoliberalismo

La Marcha por la Vida en contra del DS 21060.
Foto: Archivo

 

Gonzalo Pérez Bejar - Bolivia Decide

Los movimientos sociales y los trabajadores derrotaron en las calles al neoliberalismo, luego de ser sometidos a la miseria y explotación por más de 20 años.

Las protestas combatían las políticas económicas que afectaron el bolsillo y la subsistencia de los trabajadores.

“¡¡¡Muera el gobierno hambreador, lacayo del imperialismo!!!”, coreaban en las calles los trabajadores que fueron afectados por las políticas iniciadas por el gobierno de Víctor Paz Estenssoro, en agosto de 1985.

El informe de la Comisión Especial Mixta de Investigación de la Privatización y Capitalización refiere que entre 1985 y 1999 las luchas tuvieron características distintas a las que ocurrieron entre 2000 y 2005.

“En general, los primeros 15 años fueron un periodo caracterizado por la derrota de las luchas sociales, aunque hubo repuntes temporales de esas luchas que lograron ciertos efectos sobre la política de enajenación de las empresas y los bienes públicos”. (1)

El secretario ejecutivo de la Confederación de Rentistas de Bolivia, Cristóbal Araníbar, mencionó que cuando se dieron las medidas económicas que impulsaron todo el proceso de la privatización y capitalización, las movilizaciones estaban enfocadas a enfrentar el Decreto Supremo 21060, que aplicó programas de ajuste estructural que tenían como principal objetivo reconfigurar de manera radical la relación de las clases sociales en Bolivia.

El signo más evidente de esta nueva relación fue la eliminación del ciclo estatal nacionalista que había creado la mayor cantidad de empresas públicas, tanto en gobiernos autoritarios como en gobiernos democrático populares.

“Lo que hicimos en ese momento era defender nuestras fuentes de trabajo, y que no se cierren las empresas”, dijo Araníbar.

Por esos años, Araníbar era dirigente del sindicato de Trabajadores Mineros de Siglo XX, catalogado como el laboratorio de la revolución boliviana.

Apenas conocieron el Decreto Supremo 21060, los trabajadores mineros empezaron a movilizarse. Entonces, se buscó una propuesta de la entonces Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), donde al parecer no había una sola posición.

“Había muchas posiciones, como el de sensibilizar al Gobierno con marchas que duren meses, otra que planteaba asumir medidas inmediatas porque la situación de Bolivia era muy crítica. Se convocó a un ampliado nacional y ante la incertidumbre se resolvió realizar la marcha, medida de presión que no era aprobada por algunos dirigentes de la COB, como Simón Reyes, Filemón Escóbar, entre otros”, mencionó.

Dijo que fueron las bases de los trabajadores las que asumieron la responsabilidad de llevar adelante la movilización más grande. “De esa manera dirigimos esa marcha. El problema era político, no era el problema de trabajar o no trabajar, la clase obrera se jugaba su supervivencia. Llegamos a donde llegamos porque liquidaron a todo el sistema productivo”.

El deber era proteger las empresas del Estado, porque en última instancia también se defendía las fuentes de trabajo.
El extrabajador minero y exministro de Minería José Pimentel manifestó que fue una lucha heroica y audaz del movimiento obrero boliviano.

Dijo que como primera respuesta del Gobierno a las acciones de los trabajadores fue declarar estado de sitio y detener a más de dos centenares de dirigentes laborales, entre ellos el mítico dirigente Juan Lechín Oquendo, que fue confinado a Puerto Villarroel.

Al año siguiente, 1986, en pleno desarrollo de la Marcha por la Vida y cuando ésta arribó a la localidad de Calamarca, un fuerte resguardo militar y policial, con despliegue de aviones y tanques de guerra, la frenó. A la par, el Gobierno dictó un estado de sitio y represión en contra de los trabajadores.

“Aquí se conculcaron todas las libertades democráticas y finalmente se rompió esa unidad granítica de los obreros por las condiciones deplorables de existencia que había en las minas, con las pulperías cerradas, los hospitales cerrados, las escuelas prácticamente clausuradas. Era desolador y a ello se sumó que el Gobierno ofreció incentivos económicos para que los trabajadores dejen sus fuentes de trabajo”, sostuvo.

Pimentel dijo que producto de las medidas neoliberales, al menos unos 30 mil trabajadores mineros fueron echados a la calles y unos 60 mil fabriles retirados con la libre contratación.

“Entre 1985 y 1999, las luchas tuvieron características distintas a las que ocurrieron entre los años 2000 y 2005. En general, los primeros 15 años fueron un periodo caracterizado por la derrota de las luchas sociales, aunque hubo repuntes temporales que lograron ciertos efectos sobre la política de enajenación de las empresas y los bienes públicos”. (2)

Hitos en la historia

Para el sociólogo y profesor universitario Eduardo Paz Rada los años siguientes a todo el proceso de privatización y capitalización que vivió el pueblo boliviano, incorporó a otros sectores sociales, que de una u otra manera fueron afectados por las políticas de ajuste estructural que se impusieron durante esos gobiernos.

Ahí están las movilizaciones de los productores de la hoja de coca del trópico de Cochabamba, liderados por Evo Morales, que saltaron a la palestra por su lucha en contra de la erradicación de sus cultivos, imposición directa del gobierno de Estados Unidos.

Por ello se realizó la Marcha por la Soberanía y Dignidad (junio de 1991), pero que fue atacada con una dura represión. Tras ello, se impulsó una segunda movilización que logró arribar a la ciudad de La Paz. Después se ejecutó una marcha protagonizada por las mujeres cocaleras (enero de 1996).

También destaca la movilización que realizaron los pueblos indígenas del oriente (agosto de 1990) en busca del reconocimiento de sus derechos y territorio.

Ante de 2005, se registraron hechos de importancia que concluyeron en octubre de 2003, se trata de la Guerra del Agua (abril de 2000) cuando la población cochabambina se levantó para expulsar a la empresa Aguas del Tunari de Bolivia.

En febrero de 2003 se suscita el enfrentamiento entre policías y militares como consecuencia del impuesto al salario que decretó el entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y su vicepresidente Carlos de Mesa.

Pero lo que marcó el nuevo rumbo de Bolivia fue la lucha que libraron los vecinos de la ciudad de El Alto, en la denominada Guerra del Gas que dejó un saldo de 67 muertos y unos 400 heridos, que culminó con la fuga de Gonzalo Sánchez de Lozada a Estados Unidos y con ello el inicio del cierre del ciclo neoliberal que culminará con la posesión de Evo Morales como presidente en enero de 2006.

Notas: (1) Informe Comisión Especial Mixta de Investigación de la Privatización y Capitalización.
(2) Ibid.

Apuntes

Producto de la relocalización, al menos 27.000 trabajadores mineros fueron despedidos.

Para calmar la molestia del sector laboral, el Gobierno tuvo que implementar el pago de bonos extralegales que alcanzó a $us 1.000 por año trabajado.

El gobierno de Víctor Paz Estenssoro tuvo que declarar dos estados de sitio: uno en 1985 y otro en 1986 para frenar la Marcha por la Vida.

21060

El decreto supremo que cambió la vida económica de los bolivianos, en 1985, cuyas secuelas aún persisten.