Cumbre del G7 se realiza en Francia con temas controversiales en agenda

Los líderes de las potencias, en la foto oficial de la reunión.
Foto: Antena3

 

Prensa Latina / DW - Edición impresa

La Cumbre del G-7 comenzó ayer en la ciudad de Biarritz, suroeste de Francia, en medio de un fuerte despliegue de seguridad y con protestas de movimientos sociales que denuncian la responsabilidad de sus miembros en los males de la humanidad.

En el encuentro de líderes mundiales se tratan cuestiones como los incendios en la Amazonia y la guerra comercial chino-estadounidense, aunque las grandes divisiones internas podrían minar la cita.

Los líderes de Alemania, Francia, Canadá, EEUU, Italia, Japón y Reino Unido se reúnen en la urbe balnearia con un formato calificado por los anfitriones de renovado, y controversiales temas en agenda.

Francia, en su condición de presidente del bloque y de organizador de su cumbre 45, propone además un enfoque inusual para estos encuentros: la lucha contra las desigualdades y el no menos raro objetivo de construir ‘un capitalismo más justo’.

Las últimas horas trajeron acontecimientos bruscos que pudieran complicar las cosas para Francia y Emmanuel Macron.

El escenario se calentó con la guerra comercial desatada por Donald Trump contra China, los choques con Londres por el brexit y la amenaza del jefe del Elíseo de vetar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur tras los incendios en la Amazonia y los roces con Jair Bolsonaro.

En el mismo sentido, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, puso en duda la ratificación del acuerdo entre la UE y el Mercosur si el Presidente de Brasil no combate los fuegos en la Amazonia brasileña.

“Apoyamos el acuerdo UE-Mercosur, que también implica la protección del clima, pero es difícil imaginar una ratificación armoniosa por los países europeos mientras el Presidente brasileño permite la destrucción de los espacios verdes del planeta”, señaló en una rueda de prensa antes del inicio de la Cumbre.

Por su parte, en su discurso inaugural, el Presidente francés llamó a una “movilización de todas las potencias” contra incendios en la Amazonia. “Debemos responder al llamado de los bosques (...), de la Amazonia, nuestro bien común (...) y por lo tanto vamos a actuar”, declaró.

Más de 13 mil policías y gendarmes tienen a su cargo la seguridad en Biarritz, en una movilización cuestionada por turistas y comerciantes, y descrita por no pocos con la palabra “bunkerización” para ilustrar la fuerte presencia de uniformados y los controles aplicados.

La reunión del G-7 tiene como invitados a Australia, Burkina Faso, Chile, Egipto, España, India, Ruanda, Senegal y Sudáfrica, además de organizaciones de Europa, África y Naciones Unidas, delegaciones en su mayoría representadas al más alto nivel.

La Cumbre del G-7 es rechazada por pacifistas, ecologistas, defensores de los migrantes y enemigos del capitalismo, que atribuyen a integrantes del bloque la creación y el agravamiento de los principales problemas de la humanidad.