Fenómeno global: un mundo en llamas

 

El mundo está en llamas. En África central arden grandes extensiones, igual que en la Amazonia, Siberia e Indonesia. En Bolivia, el Estado y la sociedad unida le van quitando espacio al fuego, pero el cambio climático y el calentamiento global ponen en emergencia al planeta y, según la ONU, se constituyen en amenazas a la democracia y a los derechos humanos.

A nivel regional, los incendios en la Amazonia movilizan a los presidentes y delegados de Colombia, Perú, Brasil y Ecuador, además de Bolivia, que se reunirán de emergencia hoy para suscribir el Pacto de Leticia, de preservación de toda la región amazónica. 

Dicha declaración “contendrá acciones concretas” para preservar esa reserva verde de la humanidad, sostuvo el canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo, citado por el periódico El Universal. 

Entre enero y el 21 de agosto, el organismo de observaciones espaciales INPE registró en Brasil 75.336 focos de incendios, un 84% más que en el mismo período de 2018, reportó la agencia noticiosa AFP. 

En África se registran incendios en Angola y República Democrática del Congo. Según datos satelitales de la NASA, el 70% de los focos de incendios forestales del mundo se concentra en ese continente. 

En conjunto, ambos países africanos han acumulado alrededor de 10 mil incendios. Zambia, Mozambique y Madagascar también sufren incendios, indica el portal Aire Digital. 

En Siberia, una ola de incendios devastó más de 5,4 millones de hectáreas, concretamente en el territorio de Krasnoyarsk, la región de Irkutsk y en la república de Sajá, nombre oficial de la inmensa Yakutia, indica la sección rusa de la ONG Greenpeace, citada por la publicación El Periódico, de España. 

“La situación en los bosques de Rusia oriental hace tiempo que ha dejado de ser un problema local para transformarse en una catástrofe ecológica a escala nacional”, agrega la ONG. 

En Indonesia se movilizaron 6.000 guardabosques, militares y policías para sofocar incendios forestales que hasta agosto arrasaron más de 135 mil hectáreas de montes.

La situación es tal, que seis provincias de la isla de Sumatra fueron declaradas en estado de emergencia.

En Bolivia, los focos de calor se redujeron de 8.461 registrados el 17 de agosto a 753 hasta el 5 de septiembre, gracias a un megaoperativo militar/policial/civil que unió el nivel estatal (nacional, departamental y local) con la sociedad civil (bomberos voluntarios y poblaciones enteras) y los actores de la cooperación internacional que enviaron recursos logísticos, económicos y humanos para combatir el incendio.

Este megaoperativo (Plan Tajibo) congrega a más de 7.000 personas de 47 instituciones actuando en el terreno, más de 199 vehículos operativos, 54 cisternas, 24 ambulancias, más de 20 aeronaves (incluido el SuperTanker), a las que se sumarán un helicóptero de doble hélice y el avión ruso Ilyushin.

Según reportes oficiales, el Estado boliviano desembolsó $us 11 millones para financiar el operativo. A ello se suman más de $us 2,2 millones aportados por la comunidad internacional, que envió helicópteros, expertos, recursos humanos, así como materiales de apoyo. 

Estos incendios en varias partes del planeta muestran síntomas del calentamiento del mundo. “El cambio climático es una problemática global que requiere de soluciones globales. Somos un país que tenemos una posición clara sobre el cambio climático y un compromiso con la Madre Tierra y nuestro Presidente tiene el liderazgo sobre este tema”, sostuvo el canciller Diego Pary.  

Este cambio climático global tendrá impacto en los pobres, la democracia y los derechos humanos, según el relator especial de la ONU, Philip Alston. 

 

En África central arden grandes extensiones, igual que en la Amazonia, Siberia e Indonesia.