La ofensiva de la oposición

 

Algunas voces, conformadas por pequeños grupos de opositores capitaneados por la Gobernación de Santa Cruz, continúan en su pedido de que el Gobierno declare desastre nacional por el incendio en la Chiquitania, bajo el argumento de que permitirá que llegue la ayuda internacional y el Estado desembolse recursos económicos y técnicos para seguir combatiendo el siniestro.

Sin embargo, el Gobierno no puede atender la exigencia porque la Ley 602 aclara que esa medida sea asumida solo cuando las capacidades económicas y técnicas del Estado sean superadas por la desgracia, extremo que no ocurrió hasta la fecha.

El Ejecutivo acepta de sumo agrado la ayuda internacional. De la CAF se recibieron 300 mil dólares; del Banco Interamericano de Desarrollo, 200 mil dólares;  de Naciones Unidas, 150 mil dólares; de Fonplata, 100 mil dólares; de la FAO, 500 mil dólares, y del ALBA, 1 millón de dólares. Se esperan más recursos.  

En los últimos días, varios países enviaron ayuda. Francia mandó a 38 bomberos y un apoyo de 16 toneladas de insumos y dos toneladas de materiales. Entre esos artículos hay equipos de protección personal, 60 bombas de agua —mochilas con sistema de fumigación—, 10 generadores, 4.000 máscaras, 55 aspersores, 30 rastrillos y 10 luces para emergencias. En las próximas horas llegarán otros tres brigadistas franceses con drones que ayudarán a monitorear las áreas en llamas en tiempo real.

La pasada semana llegaron de EEUU 2.000 trajes especiales que son utilizados por los bomberos para luchar contra el fuego en la Chiquitania. Se suman hachas contra incendios, palas, bombas de respaldo, además de equipos de importancia crítica como guantes, cascos, gafas, pantalones y camisas resistentes a las llamas.

Bolivia contrató los servicios del Boeing 747 SuperTanker, el avión bombero más grande del mundo; el helicóptero Boeing CH-47 Chinook, con capacidad de descarga de 12 mil litros de agua, a los que se suman aeronaves, vehículos, cisternas, militares, policías, bomberos, voluntarios y toda una logística para sofocar los focos de calor.

Perú colaboró con dos helicópteros de alta capacidad de transporte de agua y un contingente de uniformados. En la zona trabajan expertos costarricenses, franceses y de otras nacionalidades que cooperan con su pericia. Argentina también mandó a un grupo de militares, que también trajeron maquinaria pesada, camiones, buses y ambulancias. Hoy llega al Aeropuerto Internacional Viru Viru el avión ruso Ilyushin IL-59, que reforzará las tareas.

La cooperación internacional, como se evidencia, llega sin necesidad de declarar desastre nacional. La lucha contra el fuego es exitosa porque desde que se creó el Gabinete de Emergencia Ambiental y el Presidente encabezó personalmente el megaoperativo denominado Plan Tajibo, los focos de calor bajaron de más de  8.000 a 252 hasta el sábado.

Esta es una muestra irrebatible de que no es necesario dar vía libre al pedido de los opositores porque el Gobierno desembolsó millones de dólares, fluye la cooperación internacional y el combate a los focos de calor por parte de los militares, policías, bomberos, voluntarios y todo el aparato logístico se desarrolla con entereza, valentía, sin tregua ni pausa.

El Gobierno encara una lucha planificada, con tesón, lejos de los cálculos políticos y electorales de los partidos de la oposición que olvidan el rol que tuvieron cuando gobernaron el país. Por ejemplo, el candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos de Mesa, durante la época en la que era presidente, no autorizó el uso de Bs 50 millones para combatir siniestros, negativa que provocó un desastre ambiental.

El Reporte de incendios y quemas en Bolivia-Análisis histórico desde 2000 hasta 2013, de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), señala que en 2004, cuando De Mesa fungía como jefe de Estado, se registró un récord histórico nacional con 4 millones de hectáreas quemadas. Sin embargo, De Mesa olvida sus pecados y su pasado, y pretende hacer creer a la opinión pública que el presidente Evo Morales es cómplice de los incendios en la Chiquitania.