Lo mejor de la tecnología global contra el fuego

 

Las aeronaves más grandes del mundo para combatir incendios, 5.795 personas movilizadas y una fuerza internacional de apoyo reforzaron ayer la fase decisiva para sofocar los siniestros en la Chiquitania y demostraron que es innecesaria la declaratoria de desastre nacional debido a la fluidez de la ayuda externa. 

Gracias al gigantesco operativo militar-civil denominado Plan Tajibo, al Gabinete de Emergencia Ambiental, la pausa ecológica y a la participación de la cooperación internacional, los focos de calor se redujeron de 8.461 registrados el 17 de agosto a 3.367 hasta ayer.  

También ayer, el avión ruso Ilyushin realizó dos descargas de agua en la región Fin del Mundo, en Puerto Suárez, Santa Cruz. En total lanzó 84 mil litros, informó el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman.

El Ilyushin, enviado por el Gobierno de Rusia, es el segundo avión más grande del mundo para sofocar incendios. Su eficiencia ya fue probada en 2017 en Chile, país que también sufrió las consecuencias de los siniestros. 

Igualmente ayer entró en operaciones el Chinook o helitanker, considerado el helicóptero más grande del mundo para combatir incendios. La aeronave descargó 48.400 litros de agua en la región denominada Las Piedras. 

La efectividad de las descargas efectuadas por ese helicóptero de doble hélice fue destacada por el general Kaliman. 

El Chinook descarga por viaje 12 mil litros de agua y fue alquilado con recursos del Estado. 

Por su lado, el estadounidense SuperTanker logró descargar más de 5,4 millones de litros de agua desde el 23 de agosto. 

El SuperTanker tiene una capacidad de carga de cerca de 75 mil litros de agua o retardantes. También se utilizó para combatir los incendios en Chile. A esa flota aérea se sumarán hoy dos helicópteros Sikorsky que llegaron a Santa Cruz y se trasladarán a San Ignacio. Cada una de estas aeronaves tiene una capacidad de descargar 4.000 litros de agua.

A esa flota aérea se adicionan los drones o aviones no tripulados que fueron traídos por la cooperación francesa. Esos aparatos son manejados por cuatro pilotos militares de drones de protección civil usados para realizar misiones de reconocimiento y localización de incendios.

Hasta hace poco, Perú también destinó dos helicópteros MI-17 y Francia pagó las horas de vuelo de tres helicópteros B-3.  

Es decir, Bolivia combate el fuego en la Chiquitania con lo mejor que produjo la tecnología mundial.

Según reportes de Kaliman, están movilizadas al menos 5.795 personas para enfrentar el fuego en 7.640 operaciones terrestres registradas hasta el 10 de septiembre.

A ese titánico esfuerzo del Estado boliviano se suma la cooperación internacional: Argentina envió más de 200 bomberos, vehículos, así como material de apoyo; Francia trasladó 38 bomberos militares, dos toneladas de equipos; EEUU envió expertos así como la Unión Europea y Suiza. 

La ayuda económica internacional registrada para combatir el fuego en la Chiquitania es de $us 2,2 millones. 

El Grupo de los Siete-G7 destinó $us 20 millones para combatir el fuego en toda la Amazonia (que abarca Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Guayana Francesa y Surinam). 

Por su lado, solo el Estado boliviano destinó al menos $us 11 millones para sofocar el fuego en esa región.

En otras palabras, el Estado tiene la fortaleza económica para combatir el fuego, no fue rebasado en su capacidad técnica y fluye con normalidad la ayuda internacional, por lo que se hace innecesario declarar desastre nacional, tal como piden algunos sectores políticos que buscan politizar el incendio. 

 

El avión ruso Ilyushin y el helicóptero Chinook ya realizaron descargas de agua. Ellos se suman al SuperTanker y a más de 5.000 personas movilizadas.