Monguí: El pueblo colombiano de los balones de fútbol

Fotos: Blogspot
1. Las calles aledañas al templo de Monguí.

*PL
En Colombia existe una adivinanza muy peculiar que reza: ¿Cuál es el pueblo donde los hombres andan de bolas y las mujeres en pelota? Quien no haya visitado Monguí le resulta imposible responder la interrogante.
Se trata de un municipio intramontano del departamento de Boyacá, un antiguo asentamiento fundado en 1601 que posiblemente se ubique entre los sitios más hermosos del país, como una comarca mágica.
Forma parte desde luego de los sitios de esta nación andina que están incluidos en la red de los 17 Pueblos Patrimoniales.
Se caracteriza por la tranquilidad de su entorno, su fuerza paisajística, la hospitalidad de su gente y porque en aquel sitio se fabrican todos los balones de fútbol que se consumen en este país andino, que no son pocos.
En su plaza central se encuentran esculturas alusivas al balón talladas en piedra por artistas locales. Allí entre ellas fue ubicada desde 1955, muy próxima a la iglesia de Nuestra Señora de Monguí, la obra de Napo Argüello, denominada Cosedora de Balones.
En el otro lado del parque, dos manos atenazan una esférica, igual a como lo hacen los arqueros cuando cortan un centro. Esta última escultura formó parte del homenaje que el municipio les rindió a Froilán y Manuel Ladino, en octubre de 2006 durante el Primer Festival del Balón, que se celebra ahora en el pueblo cada año.
La historia de la producción de pelotas de cuero para jugar balompié comenzó en el poblado hace poco menos de un siglo, cuando los propios campesinos-artesanos del lugar llevaban los esféricos recién cosidos al vecino municipio de Duitama, más en el llano, desde donde eran comercializados hacia el resto del país. Allí recibían el pago y nuevos encargos.
Historiadores de Monguí recogen en sus relatos que los hermanos Froilán y Manuel Ladino fueron los pioneros de la creación de balones, de lo que es testigo una antigua fotografía —desenfocada y descolorida—, en la cual aparecen ambos ataviados de ruanas y sombreros, en una pared del Museo de Balón de Monguí.
Se cuenta que Froilan había aprendido el oficio cuando estuvo enrolado en la Armada durante la guerra contra Perú en 1932 y conoció en la contienda a unos talabarteros brasileños, durante una de sus travesías por caudalosos ríos de la amazonia.
A su regreso enseñó a un grupo de campesinos a coser los 12 cascos de cuero y a fabricar las maniguetas para poder tensar el hilo sin dañarse las manos. Para ello les entregó a los principiantes artesanos agujas, leznas, cáñamo y cera de abejas que impiden que las costuras se resbalen.
En 1945 Manufacturas Ladino, la empresa de Froilán y Manuel, utilizaba ya a 350 familias campesinas en la maquila. Además, tenía 80 artesanos en planta y un buen número de vendedores en todo el país. Llegaron entonces a entregar al mercad, todos los viernes, 3.500 esféricas.
Actualmente esa demarcación del oriente de Boyacá es el mayor productor de balones de la nación. Allí se ubican ahora más de 20 fábricas, las cuales producen cerca de medio millón de unidades al año.
Con el paso del tiempo y la aparición de nuevos materiales, el balón de cuero fue reemplazado por el vulcanizado, que usa materia prima sintética y sale de un proceso industrial avanzado.
Varias empresas del municipio se modernizaron y hasta exportan su producto a países vecinos, especialmente a Venezuela, donde el mercado ha crecido alentado por el aumento de la afición futbolera.
Hoy día Monguí debe enfrentar lamentablemente la competencia de otros buenos esféricos -incluso más económicos- que llegan a la nación cafetera desde la lejana Asia.
Aún de cuero, son fabricados allí todavía de manera artesanal balones en miniatura —incluidos para llaveros— y de otros tamaños superiores para venderles como recuerdo a los turistas que visitan el poblado, al que se llega por el llamado Camino a Monguí.
El Museo del Balón de Fútbol funciona en el segundo piso de una casona ubicada junto a la espaciosa plaza principal, a media cuadra de la antigua parroquia. En la fachada de la edificación cuelgan varios ramilletes llamativos de balones multicolores en tamaño reglamentario.
El fundador y dueño del museo y de la fábrica adjunta La Redonda es Édgar Ladino, nieto de Manuel, quien ha continuado la tradición familiar
En el sitio se conserva en un estand una completa colección original de todos los balones oficiales que han sido utilizados en las Copa Mundiales de Fútbol, desde el primer campeonato celebrado en Uruguay en 1930, hasta el vigesimoprimero efectuado en Brasil en el 2014.
Éste parador que nos ocupa es Monguí, el pueblo de los balones de fútbol, el mismo que conquista a todo forastero que hace el viaje empinado y sinuoso hasta llegar a sus calles adoquinadas, copadas por todas sus casas pintadas de blanco con puertas y ventana de verde intenso.
*Por Félix Albisu, corresponsal de Prensa Latina en Colombia.

La historia de la producción de pelotas de cuero para jugar balompié comenzó en el poblado hace menos de un siglo.
Existen más de 20 fábricas, que producen cerca de medio millón de unidades al año. Se exporta a países vecinos.