Hugo Pozo: "El teatro es mi vida, el cine es mi pasión"

Foto: Jorge Mamani
Hugo Pozo se prepara para su presentación en el camarín del Teatro 16 de Julio, en La Paz.

Melina Valencia Achá

Lleva 44 años de trabajo ininterrumpido en el teatro, cine, televisión y radio. Su sueño de infancia —de ser actor de cine— se hizo realidad; no solo participó en producciones nacionales e internacionales, también fundó una compañía de teatro. Del género dramático pasó a la comedia; fue entonces que nació el personaje más popular que hace gala del paceño ‘chicharrachero’ y juguetón: El Warjata.
Si no está actuando, está en la radio o televisión, o dictando clases a las nuevas generaciones de futuros artistas. Para esta gestión trabajó en la obra nacional La Chaskañawi, de Carlos Medinaceli, en distintos escenarios del país, principalmente en Potosí y Sucre. 7Días conversó con el actor cuando exponía la obra en el teatro 16 de Julio.

¿Cuál fue su primer papel?
En la carrera de un actor se supone que uno tiene que empezar de cero, entonces empecé a trabajar como extra, recuerdo la obra Juana Azurduy de Padilla, de Andrés Lizárraga, y ese fue el inicio de mi actividad artística.
Después, por mi capacidad de actuar y lidiar con actores de más años de experiencia, tuve la oportunidad de ser el primer actor en mi escuela de teatro. La gente empezó a contratarme, llegué al Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, donde empecé mi carrera porque yo era actor dramático, pero después, con el transcurrir del tiempo hice comedia y a la gente actualmente le encanta, pero siempre estoy en esta fusión de géneros de teatro.

¿Cómo evalúa el teatro de ese entonces?
Cuando yo empecé creo que era el momento más importante del Teatro Nacional, porque había artistas de grandísimo nivel, hablamos de don Raúl Salmón, Tito Landa, Lucho Espinoza, Agar Delós, Julieta Ortiz, Nelly Rada, Rafael Monroy, Rodolfo Serrano y muchos otros artistas cuando estaba haciendo comedia.
Pasaron los años y vemos que empezaron a surgir actores que ya estaban haciendo sus propias compañías. Cuando ya estaba cumpliendo 20 años de teatro, empecé a estudiar para dirigir, ser director de teatro, obviamente también para profesor de teatro, justamente, a propósito de esa improvisación que había de directores, actores.
Para el teatro se necesita mucha dedicación, mucha entrega para poder salir adelante, y si uno no tiene esa capacidad de ser una persona totalmente dedicada, entonces surgen actores efímeros. El actor es como la cerveza que sube fácilmente hasta la cima, pero mantenerse allí es muy complicado, entonces uno tiene que estar totalmente dedicado a este arte. Luego del teatro entré al campo que más me apasiona: el cine.

¿Se puede vivir del teatro, del cine?
En Bolivia, lamentablemente, no, salvo en mi caso, que me he dedicado totalmente y vivo de mi arte; no solamente soy actor de teatro, soy actor de cine, si no estoy haciendo televisión, radio, estoy dictando clases a niños, jóvenes y adultos, y si no estoy escribiendo mis obras porque soy dramaturgo y comediógrafo, hago mis propias obras y las presento. Entonces es una vida absolutamente dedicada a lo que es el arte. Y claro, es muy sacrificado vivir exclusivamente de esto, porque somos muy pocos los Quijotes. Los nuevos ven que es un poco complicado vivir exclusivamente del arte, entonces se dedican a otra cosa.

¿En qué se inspira para crear o escribir sus obras?
Ahora como mis obras son totalmente actuales, escribo a través de las vivencias que tengo y veo en nuestro país, por ejemplo, el personaje ‘El Warjata’, que he creado hace unos siete años. Es una especie de resumen del típico paceño en todas sus dimensiones, ‘chicharrachero’, juguetón, tiene todos los elementos, porque también el paceño tiene cosas positivas y negativas.
El teatro como tal es simplemente la representación de lo que ocurre en un pueblo. Nosotros a través del teatro mostramos mucho, los grandes aciertos que tiene el ser humano o en este caso los ciudadanos de nuestro país; mostramos los grandes defectos, su comportamiento, su manera de ser, sus actitudes.

¿Cuál es su obra preferida?
Tengo dos, una cuando representamos a Bolivia con mi amigo David Mondaca con la obra Santiago de Machaca, yo era protagonista y fuimos a un festival internacional de teatro en Chile. Allí, 35 países estaban participando, me impresionó porque había un público de unas seis mil personas, era una enorme responsabilidad.
Cuando terminamos la obra el público se paró durante siete minutos para aplaudir; entrábamos y volvíamos a salir al escenario, después vinieron las cámaras, la televisión, era una impresionante recepción y la aceptación del público.
La otra, que me trajo muchísimas satisfacciones, es el personaje de El Warjata; ha sido el personaje que más público ha llevado a los escenarios, sobre todo en la primera obra que se llamaba ¡Ay Warjata, Qué Warjata!, la vieron más de 60 mil personas; la gente iba a dormir para conseguir entradas cuando estábamos trabajando en el Cine Teatro México, fue una satisfacción impresionante, y cuando llegamos al interior, era ídolo de los niños.
En Argentina, por el exótico vestuario que tenía El Warjata, todos pensaban que era de Puerto Rico, centroamericano, cuando caminaba por la plaza de Mayo, el Obelisco, la avenida 9 de Julio, la gente se hacía sacar fotos, fue una sensación muy hermosa.
En cine, fue la película American Visa que me proyectó a nivel internacional, porque el 50 por ciento de los actores y técnicos eran mexicanos, y otro 50 por ciento, empezando por el director, que era Juan Carlos Valdivia, éramos bolivianos.

¿Ha cumplido todos sus sueños?
No, jamás, en el teatro nunca se termina de tener aspiraciones futuras, pero lo importante es seguir trabajando; ser una persona conocida, tener un nombre, ser famoso, es un verdadero proceso, yo como director de teatro o profesor sigo estudiando, es un campo bastante grande, nunca voy a terminar de soñar y seguir con mis aspiraciones.

PERFIL
Es paceño, chukuta y pico verde.
Con 44 años de trabajo como actor, los años de su edad, dice Hugo Pozo es “sin cuenta”.
Su formación como actor se inició en la Escuela de Teatro Nacional Popular, durante siete años.
También estudió la carrera de Psicología y se formó como profesor de idiomas.
Participó en 25 películas, el 50% nacionales y otro 50% internacionales.
Fundó la Compañía teatral ‘Hugo Pozo’
Su hijo, Guery Pozo, sigue sus pasos y es el coordinador general de la Compañía.